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Etiqueta: pensamientos

No esperes naranjas si estás sembrando manzanas

El pasado viernes, muy temprano por la mañana, grabé un episodio de mi Podcast Conceptos. Lo que más me gusta de el Podcast son los pedacitos de oro que dejan las conversaciones que se graban. El episodio de esta semana excedió las expectativas.

La conversación fue acerca del entrenamiento mental y la importancia de nuestros pensamientos. «Manolo, una persona no puede esperar tener resultados positivos si está teniendo pensamientos negativos.», me dijo Stephanie. «Es cómo estar sembrando semillas de manzana y luego esperar tener arboles de naranja».

Hace tanto sentido cuando uno lo ve así. Pero la mayor parte del tiempo simplemente no estamos conscientes de nuestros pensamientos. «Una persona tiene aproximadamente 90,000 pensamientos al día.», afirmó Stephanie. Me resulta impresionante lo poco conscientes que estamos de la mayoría de esos pensamientos –al menos sé que en mi caso es así–.

El primer paso es poder estar conscientes de qué tipo de pensamientos estamos teniendo. El segundo paso es tener claramente definido el objetivo que queremos lograr. El tercer paso es asegurarnos que los pensamientos que estamos teniendo nos conduzcan a los objetivos que queremos lograr. De lo contrario, estaremos sembrando manzanas y esperando tener naranjas.

Cuando solo respiro…

Cuando solo respiro nada me hace falta. En esos breves momentos todo es perfecto – al menos así parece ser para mí. Cuando solo respiro entro en un mundo tan singular que tan solo puede existir dentro de mí.

Las preocupaciones, ansiedades e incluso las alegrías y anhelos dejan de ser cuando solo respiro. Me parece algo extraño pero la mejor sensación de todas es poder ver de lejos mis pensamientos y emociones ir y venir sin que puedan apoderarse de mi ser.

Cuando solo respiro soy yo mismo, sin ser prisionero de mis prejuicios y expectativas. Respiro solo para mí, sin tratar de estar bien con nada ni nadie a mi alrededor.

Que liberador es perderse en el ritmo de mi propia respiración! Que liberador es flotar en ese ritmo único que solo mi cuerpo puede crear. Es magnifico poder ver en los instantes que solo respiro, que las cosas son perfectas tal y como son, cuando solo respiro…

Para que ver hacía atrás y para que ver hacia adelante

Durante esta época en la que todos tenemos más tiempo, es natural que estemos pensando más. Es esperado que nuestra mente esté constantemente viendo hacía atrás o hacia adelante. Es muy difícil estar en el ahora.

Que decide hacer una persona con sus pensamientos que van al pasado define de gran manera la calidad del futuro que puede construir para si misma. Veamos algunas opciones que encontramos en el pasado:

  • Lamentarnos de algo que ocurrió (que por el hecho de estar en el pasado ya no se puede cambiar) ⬇
  • Cargar con la culpa o estar culpando a alguien más por lo que sucedió. ⬇
  • Desear que lo que ocurrió nunca hubiera pasado. ⬇
  • Querer que las cosas que sucedieron no hubieran creado la situación actual. ⬇
  • Entendimiento y aprendizaje. Estas son las dos únicas razones productivas para pasar tiempo en el pasado: Aprender de lo que ocurrió y entender los detalles de la situación para poder corregirla lo más que podamos y evitar que algo parecido vuelva a suceder. ⬆

Ahora el otro lado de la moneda, los pensamientos que se van hacía el adelante. Que decide un persona hacer con estos pensamientos determina el grado de preparación y capacidad de reacción que tendrá ante los eventos que están por venir. Algunas de la opciones acá son:

  • Imaginar el peor escenario posible, generar miedo. ⬇
  • Sentirse abrumado(a) por la incertidumbre de todo lo que puede pasar. ⬇
  • Enfocarse en elementos que están fuera de su control. ⬇
  • Datre por vencido(a) prematuramente al imaginar resultados negativos posibles. ⬇
  • Buscar y encontrar oportunidades escondidas para poder tomar ventaja de ellas antes que los demás y así lograr los objetivos deseados. ⬆

Creo que en ambos casos está claro, muy claro, para qué ver hacía atrás (buscar entendimiento y aprendizaje) y para que ver hacia adelante (encontrar oportunidades). Todo lo demás es pura perdida de tiempo.

Como romper un circulo vicioso en momentos difíciles

Durante las últimas semanas, no, seamos honestos…. durante los últimos meses he sentido que todo lo que debo hacer es extremadamente difícil. Mi primer reacción a todo no ha sido buena y realmente he disfrutado muy pocos momentos en una vida que realmente sé que me gusta.

Mi experiencia durante esta «mala racha» ha sido que cada tarea, por simple que sea, pareciera ser titánica, compleja y extremadamente hábil para generar ansiedad. Esta sensación ha sido tan constante que en los último días, ya cansado de la misma cosa, he empezado a pensar y cuestionar seriamente qué ha estado pasando. Esto es lo que encontré.

Mi primer cuestionamiento fue acerca de las probabilidades de que TODO lo que estoy haciendo sea tan difícil, complejo y lleno de ansiedad. Luego de un poco de tiempo de reflexión la respuesta obvia y honesta es que no. No todo lo que estoy haciendo y está ocurriendo a mi alrededor es taaaan «complicado» como me lo estoy pintando. Simplemente no lo puede ser. Por difícil que sea un momento, lo único que puede hacer que todo se vea negativo es nuestra propia percepción sesgada de la situación.

Mi segundo cuestionamiento está relacionado con mi falta de productividad. Mucha de la sensación de ansiedad viene de una realización que al final del día sé que pude haber hecho más. Mucho más. De que no logré dar lo mejor que pude. ¿Por qué será? Creo que mi estado de ánimo y percepción negativa de la «situación» tienen mucho que ver. Es difícil darlo todo y ser productivos cuando no estamos motivados.

Y todo esto me llevó a pensar en que existe un circulo vicioso muy atractivo que va algo así:

  • Inicialmente surge una situación objetivamente «difícil».
  • El estado de ánimo con él que decidimos enfrentar la situación es negativo.
  • Nuestros niveles de productividad bajan ya que no estamos en un buen estado.
  • La falta de enfoque y productividad generan más situaciones adversas y alimentan un bajo estado de ánimo. Causamos que la cosa se ponga peor.
  • Repita hasta tocar fondo.

Mi conclusión por hoy: es de vital importancia que trabaje más en mi estado de ánimo y mantenerme activo y productivo. Como por ejemplo, escribir acá en el blog después de meses de no hacerlo.

Creo que con comprometerme a mantener un mejor estado de ánimo y darlo todo cada día cambiaré mi experiencia diaria y lograré mover mis metas de una manera mucho más sana hacia adelante.

pd. Y que no se olvide el arte de ser agradecidos con lo que tenemos y todo lo bueno que pasa cada día a nuestro alrededor.

Mi falsa percepción de la fortaleza interna

«Los débiles no pueden perdonar. El perdón es un atributo de los fuertes»

Mahatma Gandhi,

 All Men are Brothers: Autobiographical Reflections

Puede ser que sea un pensamiento muy personal, que ha estado mucho tiempo arraigado dentro de mi. No lo sé. Siempre he tenido la idea de que la fortaleza interior es algo muy masculino, hasta cierto punto algo violento, tosco, seco y carente de todo sentimiento. El mostrar cualquier indicio de sentimiento para mi siempre ha sido una clara seña de debilidad.

Esta cita de Gandhi, en conjunto con la ayuda de una buena amiga, me han llevado a un nuevo nivel de entendimiento sobre que es lo que constituye la fortaleza interior. ¿Que tal si la fortaleza interior no es la habilidad de «apachar» los sentimientos que tenemos (al final del día todos tenemos sentimientos) sino que la fortaleza interior es aprender a experimentar estos sentimientos de una manera plena y compasiva a manera de entendernos mejor?

Creo que los sentimientos que sentimos son parte esencial de lo que somos y esconderlos para aparentar ser fuertes no es mas que mostrar la debilidad ya que estamos rechazando una parte integral de nuestro ser. Anulamos una parte de lo que somos. Cualquier parte entera a la que falta falta un pedazo se debilita.

La verdadera fortaleza interna está en la integración y el reconocimiento pleno de todo lo que somos. Esto incluye nuestros sentimientos y carencias. Para poder fortalecernos debemos aprender a descubrir y experimentar todo lo que somos.

De los pensamientos al ánimo, del ánimo a los resultados

Hay algunas veces que damos mas de lo que creemos poder dar. Hay otra veces en que nos asombramos de lo que hemos logrado. En esos momentos nos preguntamos que cambió y rara vez encontramos una respuesta que haga sentido pues sabemos que no hemos entrenado mas, estamos al tanto de que no hemos cambiado el proceso en el trabajo o todo pareciese seguir igual.

Estoy convencido en que estos momento lo que marca la diferencia en el rendimiento es el estado de ánimo en que nos encontramos. Ese estado de convicción en el que sabemos que podemos dar mas y todo el resto de situaciones pasan a un plano secundario.

Al mismo tiempo se ha demostrado científicamente que el estado de ánimo es directamente influenciado por la calidad de los pensamientos que tenemos. Mientras más positivos sean los pensamientos que generamos, mejor estado de ánimo tendremos, mejore resultados. Tampoco debemos olvidar que somos nosotros quienes escogemos que pensar!

¿Suena simple? Si. ¿Es fácil? No.

Si no cuidamos nuestra libertad política, perderemos nuestra libertad de comportamiento

En una sociedad moderna que aún por el momento podemos catalogar como «libre» básicamente existen dos tipos de libertad:

1. Libertad política, la cual determina nuestra capacidad para votar, hacer saber a los gobernantes sobre nuestros intereses e influir por medio de participación democrática en las decisiones clave  del estado.
2. Libertad de comportamiento, la cual utilizamos con mas frecuencia y se rige a un nivel personal.  Libertad de locomoción, seleccionar donde ir a comer, con quienes compartir nuestro tiempo, etc.

Estas libertades creo que dependen una de otra. Si los ciudadanos no ejercitamos nuestra libertad política (la cual significa mucho más que solo ir a votar) es muy probable que perdamos nuestra libertad de comportamiento.

La situación que es preocupante es ver como a la gran mayoría de personas le dan mayor importancia a la libertad de comportamiento: «Mientras nadie me diga nada por como comida chatarra y llevar una vida desordenada todo el día estoy bien» que a la libertad de política: «Voy a dedicarle tiempo a entender la política internacional de mi país para saber si estoy de acuerdo y si no ponerme en contacto con el cuerpo legislativo que me pueda ayudar a proponer algo diferente».

Como mencioné anteriormente, si no cuidamos una, no tendremos la otra. Hago un llamado a la reflexión sobre este importante tema y les pido a todos que poco a poco empiecen a ejercitar un poco mas su libertad política con el fin de defender su libertad de comportamiento.

El momento del quiebre

Todos nos quebramos en algún punto. Tanto emocional como físicamente. Ese momento, ese breve instante en que nos quebramos es muy interesante. Particularmente por qué aunque no nos demos cuenta, somos nosotros los que le damos vida y lo tramos a discreción a la realidad.

«La mayoría de las personas no corren lo suficientemente lejos para descubrir que tienen un segundo aire»

William James

Justo en el momento que sentimos o pensamos  que el cuerpo o la mente ya no dan pasa algo maravilloso. Nuestra voluntad tiene es presentada con la opción de elegir seguir adelante o tenderse ante la incomodidad. Hoy yo cedí en ese momento crucial sabiendo que podía seguir. No corrí lo suficientemente lejos para encontrar mi segundo aire.

Exactamente de donde viene la voluntad no puedo estar seguro. Pero si se que en mi el nivel de voluntad y compromiso varían significativamente de acuerdo a lo que pienso y siento. Estoy en un punto donde ya lo puedo ver de una manera muy clara. Que tan lejos empuje mis momentos de quiebre depende de tan solo una cosa, de mi fortaleza interna. Ahora me queda por delante la siguiente etapa a alcanzar: elegir empujar un poco mas lejos mis momentos de quiebre mejorando mi relación con la incomodidad.

Una llama que despierta desde adentro

Los días solían correr como como niños asustados y yo ni siquiera me permitía sentir, simplemente no quería ver todo lo que estaba  cerca de mi. Sistemáticamente me alejé de todo mientras que con todas mis fuerzas seguía buscando el significado de toda aquella maravilla que de alguna manera siempre he sabido que está aquí.

Por miedo, falta de introspección o quien sabe que otra infinidad de decisiones y emociones dentro de mí, en algún momento apagué la llama. Me desconecté de mi mismo y apagué la llama de mi ser, le di la espalda a mi esencia. Pero todo está bien, todo siempre estuvo bien por qué para poder despertar antes se debe dormir! Para poder encontrar algo, antes debe de estar faltante. Es como el niño que tiene toda una vida por descubrir pero al mismo tiempo ya está lleno de vida. Y es esa misma vida que se refleja sus ojos la que algún día hará que el resto de su vida sea una aventura tan especial.

Y es de esta manera que en estos últimos días hay una llama que está despertando desde muy adentro. Y soy yo mismo quien la está prendiendo por qué yo mismo soy mi luz y mi luz, aunque no siempre esté brillando, sé que está siempre dentro de mí.

Los entrenos intensivos de intervalo y el control mental

Recientemente la ciencia ha realizado muchos avances y bastantes estudios están indicando que los entrenos intensivos de intervalo son muy efectivos y beneficiosos para el cuerpo, el rendimiento atlético y la salud en general.

Básicamente un entreno de este tipo es una rutina de ejercicio que alterna cortos períodos intensos de ejercicio anaerobio con períodos menos intensos de recuperación. Es una forma de ejercicio cardiovascular y las sesiones pueden ir desde 4 hasta 30 minutos. Se ha encontrado que son tan efectivos por la capacidad que desarrolla el corazón de subir su frecuencia en un muy corto tiempo y luego bajarla en un período igual de corto. El cuerpo aprende a dar mas de si cuando se necesita y bajar el consumo de recursos cuando estos no se necesitan. Se obtiene una gran eficiencia.

Ahora, que pasa si se aplica esta idea al esfuerzo mental y el trabajo intelectual que realizamos en el trabajo. Imaginen encontrar una rutina de ejercicios mentales que les permita quedarse dormidos (bajar el consumo de recursos de energía) cuando tienen 15 minutos libres entre una reunión y otra y luego poder estar 2 horas seguidas intensamente aporta y aprovechando la reunión.

De cierta manera  lo que quiero decir es que creo que es posible controlar la mente para relajarla, meditar y guardar recursos durante todos los diferentes períodos del día. También creo que la podemos llevar a trabajar a su máxima capacidad durante aquellos períodos del día que así lo necesiten. Tan solo tenemos que aplicar la teoría de los entrenos intensivos de intervalo o  HIIT pr sus siglas en inglés al plano mental.