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La línea del tiempo, Loki

Recién estamos terminando de ver el segundo episodio de Loki con mi familia. La serie está muy buena pero la historia es algo compleja de seguir. La pura verdad, me siento algo perdido y por más que trato no termino de entender todo el tema de las líneas del tiempo. Espero que poco a poco, conforme se desarrolle la serie, pueda ir entendiendo mejor la trama de la historia.

Pero por hoy me quedé con esta idea básica de que un evento puede empujar la dirección de la línea del tiempo en una dirección irreversible. Es un concepto muy aplicable al desarrollo natural de nuestras vidas.

¿Qué tan grande debe ser una decisión o un evento para empujar nuestra vida en una nueva dirección que sea totalmente irreversible? Creo que no mucho. Es más, creo que cualquier decisión que se tome, por insignificante que parezca, envía nuestras vidas en una nueva dirección que aunque siempre se puede modificar, nunca podrá regresar a ser como lo era antes de que tomáramos la decisión.

Es decir que con cada decisión que tomamos estamos llevando nuestras vidas en una nueva dirección. Osea, la línea del tiempo no es recta. Es curva, muy desordenada y realmente impredecible. Nuestro destino no está escrito y somos nosotros los que estamos en control. Todo lo que tenemos que hacer para cambiar por siempre de dirección es decidir.

El poder del video

El video es un medio extremadamente poderoso. Nos permite contar historias, sentirnos cerca de otras personas y aprender por medio de imitación. El avance de nuestra civilización se está viendo fuertemente impactado de manera positiva gracias a la facilidad que hoy tenemos para crear y compartir videos.

Estos últimos días he estado compartiendo bastante tiempo con un amigo que es médico. Cada tarde, cuando regresa del hospital, trae videos de algunas cirugías que realizó durante el día. Cuando tiene un tiempo libre se sienta a analizar el procedimiento que realizó para encontrar posibles mejoras en su trabajo. Es impresionante ver cómo el cuerpo humano, visto desde adentro, se despliega como una caricatura en una pantalla de computadora.

Es increíble el poder que nos da el video. Muy fácilmente nos permite documentar cualquier actividad que se esté realizando con el fin de posteriormente entretener, aprender o enseñar. Ya sean cirugías, deportes, cocina o cualquier otra cosa, el video habilita la persistencia de sucesos que desvanecen naturalmente en el tiempo. Si un suceso puede permanecer congelado en el tiempo se puede estudiar, analizar y eventualmente corregir. Ya no tenemos que estar «ahí» para poder aprender.

Un ritmo lento sin parar

Hay días en que el cuerpo no está en condiciones óptimas para trabajar. Tal vez se está enfermo, desvelado o la presión que se siente está diluyendo el enfoque mental. Las reservas de energía están bajas, el cansancio apremia y la velocidad con qué se pueden hacer las cosas es lenta. Aunque esto no es ideal, es mucho mejor que detenerse por completo. En estas condiciones, bajar el ritmo de trabajo sin llegar a detenerse, lejos de ser una forma de mediocridad, es una señal de fortaleza, perseverancia y compromiso.

Como lo he dicho ya en otras ocasiones, hacer lo que se tiene que hacer cuando se tienen ganas es fácil. Las personas que pueden hacer lo que deben hacer cuando ni las condiciones ni los resultados son los óptimos son las que se llegan a destacar. Las personas promedio simplemente se detienen cuando el viento no sopla a su favor.

La excelencia es una virtud que fuertemente recomiendo desarrollar. También reconozco que ser perfecto y hacer todo lo que se hace con excelencia todo el tiempo es una utopía que ninguna persona puede cumplir. Lo que sí se puede hacer es mantener un alto grado de excelencia cuando es posible y durante los momentos adversos y difíciles lo mejor que se puede hacer es llevar un ritmo lento pero sin nunca llegar a detenerse por completo.

Una buena conversación

Una buena conversación puede hacer que el tiempo se detenga. Sí, la buena conversación es difícil de encontrar, por eso cuando se encuentra no se puede dejar escapar.

Cuando el momento es el correcto y la persona adecuada aparece, los temas no son escasos y las ideas no dejan de fluir. Los conceptos viajan de una mente a la otra y el aprendizaje es un regalo del que todos se pueden beneficiar.

Una buena conversación no tiene un desenlace predecible. Cuando inicia nunca se sabe en dónde va a terminar. Tampoco se puede saber cuánto tiempo durará. Una buena conversación simplemente termina cuando tiene que terminar. Por ejemplo, la buena conversación que tuve hoy con un gran amigo recién terminó hace unos minutos, cerca de las dos de la mañana.

Y eso es lo que más me gusta de una buena conversación, que nos envuelve y nos cautiva. No nos deja escapar. Nos hace suyos y nos hipnotiza hasta que cumple su misión.

Montgomery, Alabama 2:32 A.M.

Opciones y flexibilidad

Las opciones son la materia prima que le da vida a la flexibilidad. Mientras más rango de acción tenemos ante a una situación determinada, decimos que tenemos más flexibilidad. La cantidad de opciones disponibles determina, hasta cierto punto, el grado de confianza que sentimos para afrontar cualquier situación.

La ausencia de opciones no se siente bien. Se percibe casi como estar enjaulado. Existe una sensación de privación, el miedo se hace presente y entramos en un estado de pelea o fuga. La falta de flexibilidad nos puede llevar a entrar en estados mentales y emociónales negativos.

Pero hay buenas noticias. Las opciones y flexibilidad rara vez son tan escasas como lo creemos. En la mayoría de situaciones siempre hay más opciones de las que percibimos. No es que no hayan opciones. Nosotros simplemente no las vemos.

Es así como llegamos a la conclusión de que para tener mayor flexibilidad en nuestras vidas lo que hay que hacer es aprender a ver más opciones. Tenemos que aprender a ver más allá de lo que inicialmente creemos que es posible. Contemplar caminos que usualmente no seguiríamos. Es importante recordar que contemplar estos caminos no nos obliga a seguirlos. Al final del día, solo son opciones. Lo que sí es cierto es que el hecho de tan solo verlos nos da más flexibilidad y una sensación de posibilidad tremenda.

En los momentos cuando no podemos ver la salida lo mejor es no encerrarse, abrir la mente y buscar más opciones que nos den la flexibilidad que queremos para poder seguir adelante.

A prueba

De vez en cuando las cosas cambian. Y estos cambios nos ponen a prueba. Ponen a prueba nuestra determinación y la capacidad que tenemos de seguir haciendo lo que nos prometimos que íbamos a hacer.

Estas pruebas son momentos importantes en nuestras vidas. Nos revelan de qué estamos hechos. Nos muestran sin sutileza alguna la cruda realidad de qué podemos y que no podemos hacer.

Muchas personas pasan sus vidas tratando de evitar estas pruebas. Pero no debemos olvidar que Seneca dijo “no hay nombre más infeliz que aquel que nunca afronta adversidad pues nunca se le permite probarse a sí mismo.”

En el fondo todos queremos ser mejores. Todos queremos saber quienes somos y cuales son nuestros límites. La única manera de saberlo es poniéndonos a prueba.

Por hoy, otra prueba ha sido superada exitosamente.

Adaptación y cambio de rutinas (salgo de viaje)

Todos los días son diferentes y es bueno adaptarse a lo que cada uno de ellos trae. Soy una persona que cree que hay algunos tipos de rutina que son buenos y ayudan a la productividad. Pero también creo que la rutina sin la capacidad de adaptación puede ser un problema. Resistirse al cambio nunca es bueno.

Estoy escribiendo sobre esto porque en un par de horas salgo para al aeropuerto en mi primer viaje en más de un año y medio. Si alguno de ustedes está suscrito al blog o lo sigue de cerca habrá notado que durante ya más de 420 días he posteado de manera diaria. La gran mayoría de posts los escribo de noche. Esa ha sido mi rutina. Me siento cómodo dejando mi sesión de escritura para el final del día, cuando ya terminé de hacer todo lo demás que quería hacer. Es una rutina que creo que me ha ayudado. Mi cerebro ya sabe que viene cuando me siento en la computadora cuando está cayendo el sol.

Pero hoy, afortunadamente, ya estamos saliendo de la pandemia. Y las cosas están cambiando. Están cambiando más de lo que creemos. Y hoy salimos de viaje.

Mi itinerario va a estar bastante apretado y tengo bastante por manejar esta noche. Así que me estoy adaptando y hoy escribir es lo primero que estoy haciendo. No es lo último que haré hoy. Se siente extraño, diferente. Pero eso para nada es malo. Incluso en ciertos aspectos siento que es mejor. Me siento con más energía y enfoque disponibles —creo que debiera ser obvio, no es lo mismo hacer algo al inicio del día que a su final cuando ya se usó mucha energía y el enfoque es difícil de mantener.

No lo puedo negar, me está gustando esto de escribir temprano por la mañana. Creo que la disrupción en mi itinerario de hoy me está ayudando a descubrir un cambio de rutina que me puede llevar a ser mucho más efectivo. Ya veré como sigue mi itinerario durante el viaje y que decido hacer. Lo que sí es que quedo totalmente abierto a adecuarme a lo que mejor me funcione.

La paradoja del esfuerzo

“Debes ponerle más esfuerzo a algo para que parezca que requiere de poco esfuerzo. Cuando te das cuenta de esto, empiezas a hacer las cosas de manera diferente”.

— Sahil Bloom

Hoy he decidido también poner la cita original en inglés porque creo que se pierde el espíritu de la misma con la traducción.

“You have to put in more effort to make something look effortless. When you realize this, you start doing things differently”.

— Sahil Bloom

Han sido muchas la veces en mi vida que he visto a alguien hacer algo que a mi me cuesta mucho con una facilidad increíble. Y si, cada vez mi reacción inicial es siempre pensar “dichoso, que fácil es hacer X para él o ella”. El pensamiento de Sahil me invitó a reflexionar. En realidad lo más probable es que esta persona ha invertido una buena cantidad de tiempo y esfuerzo para hacer que lo que está haciendo parezca ser tan fácil.

A todos se nos olvida lo mucho que al principio nos costaba hacer cosas que ahora dominamos y nos parecen ser tan fáciles. Montar una bicicleta, manejar un carro, gerenciar una empresa, batear una pelota, escribir un artículo. Nada es fácil sin práctica, tiempo y esfuerzo.

Y es esto lo que olvidamos cuando vemos a alguien hacer algo con mucha facilidad. Olvidamos que esa persona ha trabajado mucho para llegar a donde está. Esa envidia que a veces sentimos al ver cómo alguien domina lo que hace debe ser sustituida por una saludable admiración. Una admiración no por la facilidad que está demostrando sino una admiración por todo el trabajo que hay por atrás que permite que lo que está haciendo parezca ser tan fácil.

El proceso de conocer

No hay otra manera de conocer algo que teniendo contacto directo con ello. Si quiero conocer cómo están respondiendo mis clientes ante la nueva funcionalidad de mi producto, tengo que tener contacto con ellos. Si quiero conocer como el mercado está recibiendo mi nueva propuesta de valor, tengo que tener contacto con ese mercado. No hay otra manera.

Hay un punto en el cual la teoría, los planes y las ideas dejan de ser suficientes. Este es el momento en el cual se debe iniciar el proceso de conocer. De salir de la fábrica, el laboratorio o el centro de datos e ir a hablar, probar y tener experiencias directas —ir a conocer.

El proceso de conocer es vivencial. Es visceral. Es muy difícil definirlo con palabras porque el proceso de conocer no tiene una estructura definida. Es muy espontáneo y poco predecible. Puede ser por esta razón que tantos de nosotros preferimos la comodidad interna de nuestras empresas que el roce con los clientes y el mercado.

Los invito a dejar por un momento a un lado esas inseguridades e incomodidades para salir y conocer.Tener conversaciones honestas con aquellos clientes que están molestos con tu empresa. Tomar un café con ese proveedor con el que puedes no estar del todo alineado. Estrechar la relación con ese “partner” con el que pueden llegar a dominar la industria donde trabajan. A profundizar en el sentir del mercado que quieres liderar.

El proceso de conocer no es cómodo al principio pero siempre es efectivo. Con suficiente práctica y evidencia tangible de los excelentes resultados que da no tardarás mucho tiempo en querer conocer mejor todo lo que te rodea.

Comodidad y responsabilidad

El peor enemigo de la responsabilidad es la comodidad. ¿Cuántas veces dejamos de hacer todo lo que está bajo nuestro control para solventar una situación sólo porque preferimos estar un poco más cómodos?

Dejar la comodidad para buscar un poco más de responsabilidad e injerencia en una situación no siempre garantiza que se vaya a lograr el resultado deseado. Pero al menos maximiza las probabilidades de éxito y nos deja dormir bien por la noche al recordarnos que hicimos lo correcto.

En caso de fracaso, cambiar la comodidad por responsabilidad nos da una tranquilidad mental qué tan solo puede venir de saber que hicimos todo lo humana posible para lograr lo que queríamos. Si las cosas no resultan, pues bien. No había nada más que hacer. Hicimos todos lo que se podía. Y eso es lo que al final del día realmente cuenta —saber qué hicimos lo correcto.