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Categoría: coaching

¿Para qué esperar a ser felices?

Esperamos y esperamos hasta que todo sale tal y cómo queremos para darnos permiso de ser felices por unos cuantos minutos.

Nos abstenemos durante años hasta que terminamos exitosamente un desgastante proyecto para poder sentirnos bien acerca de nosotros mismos durante unos cuantos días.

Pero la vida es mucho más que estos breves momentos en los que llegamos a algún destino justo y como lo imanginamos. La vida realmente es un proceso que se está desenvolviendo todo el tiempo. Es como decidimos vivir este proceso lo que determina la calidad de nuestras vidas.

No tiene mucho sentido asignar solo los breves momentos en donde “todo está como queremos” para sentirnos bien. La verdad es que todo el tiempo hay algo que no está bien y siempre nos estamos enfrentando a más de algún problema. Así que, ¿por qué no aprender a disfrutar todo el camino? Después de todo, pasamos mucho más tiempo caminando que descansando en nuestros laureles.

Si en realidad queremos disfrutar nuestras vidas, ¿Para qué seguir esperando a ser felices?

Cambia tu vida al estilo Waze

Para poder calcular la ruta hacia cualquier destino Waze primero necesita saber en dónde está el usuario al momento de querer iniciar el viaje (punto A).

Luego Waze necesita saber hacia dónde quiere ir el usuario (punto B). Ya con estos dos datos la aplicación puede empezar a analizar el tráfico y las vías disponibles para optimizar la ruta, no antes.

Llevar nuestra vida en una nueva dirección no es tan diferente.

Primero necesitamos reconocer con mucha claridad en dónde estamos (punto A). Noten que dije en dónde estamos, no en dónde creemos estar. Esto requiere de mucha introspección y honestidad interior.

Al igual que lo hace Waze, el siguiente paso es definir a dónde queremos ir (punto B). Esto requiere de visión, claridad y un entendimiento de cuales son nuestras prioridades. Solo así podremos tener un destino bien definido hacia dónde caminar.

Finalmente necesitamos reconocer durante todo el viaje cuales son las situaciones, obstáculos y posibles rutas alternas y atajos que podemos tomar para llegar bien a nuestro destino. Esto requiere de perseverancia, atención y aprendizaje continuo.

Así que ahí lo tenemos, así es cómo podemos cambiar nuestras vidas al estilo Waze.

Buenas decisiones y las reacciones emocionales

Tomar buenas decisiones requiere de claridad de pensamiento y de un espíritu centrado. Podemos decir que mientras más calmada esté la mente y más en paz esté el corazón, mejores decisiones se tomarán.

Es fácil de entender que mantener la claridad y la calma es parte fundamental de decidir bien pero una vez que la neblina ha desciende todo se va al carajo y tiramos nuestra capacidad de tomar buenas decisiones por la ventana.

¿Y qué es esta neblina? Principalmente la neblina toma forma de reacciones emocionales —aquellas respuestas emocionales que decidimos tener ante los eventos que ocurren a nuestro alrededor.

Las reacciones emocionales pueden generar cualquier tipo de emoción por lo que es importante hacer un muy breve resumen de los tipos de emociones que podemos experimentar. Las emociones se pueden clasificar en dos grandes grupos: emociones positivas(felicidad, amor, gozo, etc.) y emociones negativas (enojo, envidia, ansiedad, etc.). Usualmente las emociones negativas se consideran como dañinas y las positivas como beneficiosas. Esto no siempre es el caso.

Por ejemplo, una madre está tratando de ayudar a su pequeño hijo a quien le acaba de caer un árbol encima. Su enojo y frustración le pueden dar fuerzas sobrenaturales y así podrá mover el arbolo para salvar a su hijo. De igual manera, un inversionista puede estar lleno de genuina felicidad y por ende estar más optimista de lo normal y puede tomar una decisión de negocios que le cueste millones dólares. El resultado de las decisiones no tiene nada que ver con el estado emocional en que estemos.

Es muy importante entender esto porque crecimos creyendo que siempre tomamos las decisiones de manera racional y utilizando la cabeza. No es cierto. La mayoría de decisiones las tomamos a un nivel emocional (bajo la neblina). ¿Cuántos de ustedes han seguido con una relación que saben que no les beneficia pero simplemente no la pueden dejar? ¿Cuántos de ustedes han seguido fumando sabiendo que el cigarro los puede enfermar o incluso matar pero no aguantan la ansiedad que se apodera de sus cuerpos al dejar de fumar? Hay millones de ejemplos. La gran mayoría de las decisiones que tomamos no son racionales.

Esto no quiere decir que debemos buscar volvernos robots o el Sr. Spok y que debemos suprimir nuestras emociones. Las emociones son la manera en que experimentamos nuestra vida como humanos. Es de lo más preciado que tenemos. En lo que sí debemos trabajar es en cambiar nuestra relación con ellas.

Es importante que aprendamos a dejar de perdernos en ellas y poder experimentarlas de una manera atenta en dónde en todo momento estamos plenamente conscientes de qué estamos sintiendo. Esto nos permitirá saber que nuestro juicio por el momento está nublado por la neblina de las emociones y que tenemos dos opciones: o esperamos un tiempo para decidir o decidimos en el momento tomando en cuenta el sesgo emocional que estamos viviendo en ese instante.

Sea como sea, haya neblina o no, siempre podemos usar nuestro mejor juicio. Solo debemos mantener una mente clara, un espíritu centrado y una conciencia clara de nuestros estados emocionales.

Cuando finalmente se ve lo que no se puede ver

Todos hemos estado ahí. Alguien nos ayuda a ver algo que era invisible para nosotros y una vez que lo logramos ver no lo podemos dejar de ver jamás. Nuestras vidas no volverán a ser las mismas. Este es el poder de los cambios de paradigma.

Todos tenemos un set de creencias fundamentales de cómo consideramos que funciona el mundo. Todo lo que creemos verdadero y posible en el mundo lo construimos sobre estas hipótesis que creemos que son verdades. No podemos ver nada que esté más allá de estos paradigmas y todas nuestras acciones reflejan la congruencia de estas creencias. Es decir, no nos podemos comportar de una manera que no esté alineada con nuestras creencias fundamentales —si creo que soy malo para matemáticas no podré resolver problemas matemáticos.

Un ejemplo nunca está de más. Si yo tengo la creencia de que solo las personas extrovertidas son buenas para vender y resulta de que yo soy una persona introvertida, sin duda alguna tendré problemas para vender cualquier cosa. Es más, ni siquiera intentaré aprender a vender. Pero, ¿Qué pasa si en realidad vender tiene que ver más con la cantidad de tiempo, esfuerzo y estudio que alguien le dedica a ser un buen vendedor que con el tipo de personalidad que tiene? Entonces me habré perdido de poder llegar a ser un gran vendedor simplemente por que no podía ver que con tiempo y esfuerzo lo podía lograr. Para mí ser un gran vendedor simplemente no era posible por qué creía que mi personalidad no era la adecuada.

Y así una y otra vez estaremos chocando contra las paredes invisibles de como creemos que funciona la realidad hasta que una experiencia o una buena conversación con alguien nos ayuda a ver un poco más de cerca lo que es real y nos hace un poco más visible aquello que no se puede ver.

El ritmo de la vida (maratón)

En una maratón no es inteligente quemarlo todo desde un inicio. Uno de los factores esenciales para correr una maratón exitosa es encontrar un ritmo firme, constante y que vaya de acuerdo a la capacidad que hemos construido para cada carrera en particular.

Resulta ser que la vida es muy similar a una maratón. Podemos lograr muchísimo en el tiempo que tenemos si mantenemos un ritmo firme, constante y de acuerdo a lo que podemos hacer en cada preciso momento. De lo contrario nos podemos quemar y corremos el riesgo de nunca completar nuestra misión.

Una vida plena requiere que sepamos cuando parar a respirar y cuándo apretar el acelerador. Tenemos que encontrar nuestro propio ritmo y no sucumbir al ritmo de los demás. No tiene sentido correr la carrera más importante de nuestras vidas buscando romper el récord de alguien más.

Un buen ritmo sin duda alguna nos permitirá lograr todo lo que podemos hacer. Pero, ¿y si queremos más que eso? Pues siempre podemos desarrollar, poco a poco, la habilidad de cada vez correr un poco más rápido. Lo importante es asegurarnos de que siempre estemos corriendo nuestra propia carrera. Una vez que empezamos a correr tras sueños que no son nuestros se vuelve imposible encontrar el ritmo de nuestro propio corazón.

Vivir, al igual que correr un maratón es un arte. Y no es un arte por lo largo o difícil que es llegar bien hasta el final. Es una arte por que en ambos casos requerimos descubrir por qué estamos corriendo, en cuanto tiempo podemos llegar a la meta y que tipo de personas queremos ser al final.

Entrenemos para mejorar nuestro ritmo. Inspirémonos para disfrutar de cada día y encontrar gozo en cada kilómetro recorrido. No nos quedemos sin aire y aprendamos a respirar. Busquemos tener la vida que queremos bajo nuestros propios términos y al ritmo que nacimos para correr. Solo así podremos sentirnos bien el día que nos toque cruzar la meta final.

El costo de resolver el problema equivocado

Existe una historia que se cuenta mucho entre los ingenieros de la NASA para ilustrar el costo de resolver el problema equivocado. La historia va algo así:

Muchas de las barreras que habían impedido que los cohetes llegaran al espacio habían sido superadas y había mucha emoción en el ambiente. El primer cohete estaba por ir al espacio y como buenos científicos los ingenieros de la NASA querían registrar todo lo que iba a pasar allá arriba. Así que se dieron a la tarea de inventar un lapicero que se pudiera utilizar en cero gravedad. Después de todo, es difícil hacer que la tinta baje hacia el papel cuando no hay gravedad.

Luego de hacer una inversión de varios millones de dólares y no haber podido encontrar una solución satisfactoria alguien se enteró de cómo los rusos habían resuelto el problema —usaron lápices.

Realmente no sé si la historia sea verdadera o sea más una leyenda urbana pero al final del día no importa. Ilustra de una manera fenomenal el costo de resolver un problema equivocado.

El problema que los ingenieros estaban tratando de resolver era “¿Cómo hacemos un lapicero que pueda escribir de cabeza en cero gravedad?” Cuando lo que realmente tenían que resolver era “¿Qué podemos hacer para escribir en el espacio?”

Antes de empezar a trabajar y desperdiciar tus recursos tómate el tiempo para pensar y asegúrate de que estás resolviendo el problema correcto.

El trabajo importante está adentro, no afuera

He estado pensando mucho en cuál es el factor decisivo que determina que tanto podemos lograr en la vida. Para buscar una respuesta honesta he estado reflexionando sobre mi propio trayecto de vida y esto es lo que he encontrado hasta el momento.

Por alguna razón el mundo físico (externo) nos parece bastante más real que el mundo mental (interno). Por ejemplo, creemos que una reja puede hacer un mejor trabajo de limitarnos que el miedo. Nada podría estar más lejos de la verdad. Solo imaginate estar parado en un avión con la puerta totalmente abierta frente a ti. ¿Qué tan fácil te resulta saltar?

Ahora, a la parte personal del asunto. Como algunos de ustedes sabrán, nací sin el antebrazo derecho (mundo externo). Afortunadamente todas mis facultades mentales y emocionales (mundo interno) parecieran estar más o menos dentro de los parámetros de lo que se puede considerar normal —al menos eso me gusta creer :-).

Lo interesante es que a pesar que mi “limitante” principal pareciera ser física (externa) todavía no me he topado con algo que no haya podido hacer por no tener el antebrazo. He jugado baseball a nivel de selección nacional, toqué guitarra en un grupo de rock con el que grabamos 3 discos, estuve en los equipos de basket ball, volleyball y baseball del colegio, puedo manejar carros mecánicos y hasta cambio los garrafones de agua en la casa.

Aún así, no todo es color de rosa ya hay muchas cosas que aún no he podido hacer. Y cada una de ellas se debe a algún miedo o creencia limitante dentro de mí (mundo interno). Hay conversaciones difíciles que no puedo tener o decisiones que postergo porque no quiero enfrentar las consecuencias si algo llegará a salir mal. Veo pasar oportunidades que podría aprovechar pero no tengo el valor de perseguir. En fin, todas las cosas que quiero lograr y aún no he podido alcanzar es porque algo dentro de mí me está limitando. Es evidente que lo que puedo o no lograr tiene más que ver con mi capacidad de manejar mi mundo interno que mi mundo externo. Mi experiencia y recomendación es que el trabajo que hay que hacer está adentro de nosotros, no afuera.

Espero que esta reflexión le ayude a más de alguien y quiero que sea una invitación para pensar un poco más en qué es lo que realmente está limitando la vida de cada uno de ustedes.

Construir y crecer

Todo el tiempo estamos construyendo. Podemos construir cosas buenas o cosas malas. Ya que construir siempre requiere tiempo y esfuerzo, creo que es mejor construir cosas buenas —me parece un mejor uso de nuestro tiempo en este planeta.

La capacidad que tenemos para construir está limitada por el tipo de personas que somos. Si queremos construir cosas más importantes antes debemos convertirnos en las personas que lo pueden construir. Es decir, debemos construirnos por dentro primero.

Todo lo que hacemos en el mundo es un reflejo de lo que somos. Simplemente no podemos manifestar algo allá afuera que no tenemos por dentro. Lo que podemos y lo que no podemos hacer es un espejo de lo que somos. Mientras más crecemos como personas, más podemos hacer.

Si en este momento hay algo que queremos pero no lo estamos pudiendo alcanzar hemos recibido un verdadero regalo. La realidad nos ha entregado la posibilidad de construir algo en nuestro interior que nos convertirá en las personas que si lo pueden alcanzar. La realidad nos ha regalado la oportunidad de crecer.

La metodología MAC para obtener todo lo que quieres

Motivación

Aprendizaje

Crecimiento

Todo empieza con motivación, esa liberación de energía interna que nos permite hacer cualquier cosa que nos propongamos.

Una vez motivados, el siguiente paso es dirigir nuestra energía hacia aprender lo que mas necesitamos aprender. Con suficiente energía y dedicación podemos aprender cualquier cosa.

La suma de motivación y aprendizaje nos permite crecer y escalar la montaña que nos lleva a convertirnos en las personas que debemos ser para obtener todo aquello que queremos en nuestras vidas.

Motivación

Aprendizaje

Crecimiento

Cambia el significado, cambia tu vida

Lo seres humanos somos maquinas de interpretación. Es lo que hacemos todo el tiempo. En cada instante de nuestras vidas estamos dándole un significado, completamente subjetivo, a todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Es la manera en que navegamos por este mundo en que vivimos.

Mientras más tiempo le dedico a pensarlo estoy llegando a la conclusión de que la suma de la interpretación de todo lo que hemos vivido, vivimos y viviremos es la historia de nuestras vidas. Es decir que lo que experimentamos como nuestra vida tiene mas que ver con como interpretamos los eventos que nos ocurren que con los eventos en sí.

Y también creo que esto es una gran noticia porque si la historia de nuestras vidas es la suma de la interpretación que le damos a los eventos que nos ocurren todo lo que tenemos que hacer para cambiar la historia de nuestras vidas es reescribirla como queramos cambiando el significado que le damos a las cosas que nos ocurren en cada momento.

Cambia el significado, cambia tu vida.