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Categoría: coaching

Sueños y tensión

Todas las personas tienen grandes sueños que quieren cumplir. Contrario a creencia popular, las personas siguen soñando durante toda su vida, no solo sueñan cuando son niños. Lo que sí es cierto es que los adultos tienden a abandonar sus sueños más rápido que los niños.

Mi frase favorita que explica de manera clara y concisa por qué los seres humanos abandonan sus sueños tan seguido viene de Seth Godin. La frase es:

“Nunca dejes algo con gran potencial a largo plazo solo porque no puedes manejar el estrés del momento.”

Esta idea es extremadamente poderosa. Los sueños no existen en el presente. Son algo que se debe empezar a construir hoy para que puedan existir algún día en el futuro. En otras palabras, los sueños hoy solo tienen el potencial de existir —son intangibles.

Estos sueños intangibles tienen el potencial real de cambiar nuestras vidas para siempre. En el futuro. En el presente los sueños nos generan estrés. Y es acá en donde entra a batear la segunda parte de la frase de Seth.

Si todo está bien en el momento no hay estrés. Si no hay nada que cambiar y lo único que se busca es mantener las cosas como están no hay estrés. Cuando no hay crecimiento, tampoco hay estrés.

Soñar un sueño con gran potencial necesariamente generará estrés porque la situación actual es radicalmente diferente al mundo que se visualiza en el sueño. La brecha existente entre la situación actual y el mundo en donde el sueño ya se cumplió crea una tensión que se genera por la diferencia que se percibe entre ambos escenarios. Mientras más grande el sueño, más grande la brecha, más grande la tensión y más grande la energía necesaria para cerrarla.

Cualquier sueño que valga la pena lograr, requiere de energía para poderse cumplir. Esta energía generará estrés y el estrés es la razón por la que los sueños se posponen o se llegan a olvidar por completo. El estrés se vive hoy, el sueño se concreta en el futuro. No dejes que el estrés y la tensión de hoy te impidan lograr tus sueños de mañana.

Cuando mas se necesita

Hay hábitos que definitivamente nos ayudan a estar mejor. Podemos poner el ejercicio y comer saludable hasta arriba de la lista. Otros que vienen a la mente son leer, meditar y dormir bien.

Mantener cualquiera de estos hábitos “positivos” requiere de energía y compromiso. No vienen de gratis. Pero el beneficio que traen es grande. Sostener un hábito positivo, sea cual sea, mejora considerablemente la calidad de vida.

Se sabe que toda persona va a atravesar momentos difíciles en su vida. Es en estos momentos cuando más se necesitan los hábitos positivos. Irónicamente es en estos momentos cuando la mayoría de nosotros los abandonamos por completo.

Cuando las personas están estresadas por situaciones de trabajo, la tensión les drena la energía, dejan sus rutinas de ejercicio y empiezan a beber. Cuando un persona está en un estado emocional “depresivo” descuida su dieta y come muchos azucares. Cuando las cosas se ponen difíciles tendemos a darnos permiso de bajar la guardia y cambiamos los buenos hábitos por otros no tan beneficiosos. Creo que tiene que ver con querernos consentir por la lástima que sentimos hacia nosotros mismos por las dificultades que estamos experimentando. Qué gran error!

Es en estos momentos difíciles cuando mayor impacto tienen los hábitos positivos en la vida de una persona. Es cuando más estresado se está que el esfuerzo de hacer ejercicio oxigena la mente y relaja el cuerpo. Es cuando más deprimida está una persona que una dieta saludable ayuda a subir el ánimo.

La tentación en los momentos difíciles es grande. Y es estos momentos cuando más se necesita no caer. Es en estos momentos cuando más se necesita aferrarse a los buenos hábitos que tanto ha costado construir. Después de todo, es para usarlos en estos momentos que se decidieron construir.

Con los ojos de alguien mas

Dar consejos a otras personas es fácil. Los problemas que nos angustiarían si fueran propios se pueden ver con claridad cuándo le ocurren a alguien mas. Es fácil resolver cuando no se está emocionalmente involucrado.

¿Cuántas veces me he encontrado pensando en por qué no puedo seguir los consejos que tantas veces le he dado a amigos, familiares o clientes? Obvio. Porque cuando los problemas son míos estoy involucrado. No me puedo distanciar y el problema pasa a ser parte de mi identidad. YO soy el que tiene el problema. Peor aún, YO soy el problema.

Pero la receta ya está dada. Ya acordamos que dar consejos es fácil. ¿Qué tal si de alguna manera pudiera ver mis propios problemas a través de los ojos de alguien mas? Sería genial, ¿no? Pues resulta ser que sí es posible. Tan solo se requiere un poco de imaginación y esfuerzo mental.

Los ejercicios de visualización pueden ayudar a ver una situación desde una perspectiva totalmente diferente. En este caso, piensa en una persona que pudiera estar experimentando el problema que tienes. Idealmente debe ser una persona que consideres que tiene la capacidad de resolver el problema. Luego hazte la pregunta, ¿cómo resolvería esta persona el problema? Metete en la historia y deja ir toda tu aprensión. Déjate llevar tal y como si estuvieras en un cine inmerso 100% viendo una película. Juega el papel y resuelve el problema desde el punto de vista del personaje seleccionado.

Experimenta tu problema a través de los ojos de alguien mas. La respuesta llegará.

Amigos de responsabilidad

La persona más fácil de engañar eres tu mismo. Como juez y parte, siempre saldrás ganando. Es cierto, a muchos les compramos excusas, pero con nosotros mismos arrasamos con todo lo que esté en oferta. No es sorpresa que sea tan difícil responsabilizarse a sí mismo.

Del otro lado de la moneda existe el concepto da la presión social. Usualmente la presión social se presenta en un tono negativo —el joven empezó a fumar por la presión de sus amigos. La presión social al final del día es una herramienta cultural que ha ayudado a sobrevivir a la humanidad por cientos de miles de años. Al igual que cualquier otra herramienta, se puede utilizar para bien o para mal.

¿Cómo se podría ver la presión social utilizada para bien? Imagina un grupo de Whatsapp que has creado con 4 ó 5 de las personas que más admiras dentro de tu circulo de conocidos. Este grupo de Whatsapp solo tiene un objetivo: Hacer compromisos serios hacia los demás miembros del grupo y reportar si los compromisos se cumplieron o no. Eso es todo.

Esta idea no es nada nuevo y no es algo que yo me esté inventando. Lo que si les puedo decir es que es una herramienta que utilizo todos los días de mi vida y he logrado un sinfín de cosas que no hubiera logrado de no tener este grupo de apoyo. Mis compañeros también han logrado bastante. No somos diferente a los demás y somos muy vulnerables a comprarnos excusas y no ser responsables ante nosotros mismos. Para lograr más, nos necesitamos.

El nombre que se le da tradicionalmente a este tipo de iniciativas —sean en Whatsapp o cualquier otro medio— es el de “Amigos de responsabilidad”. Para que una iniciativa de amigos de responsabilidad funcione se necesita:

  • Admiración y respeto entre todos los miembros del grupo.
  • Un compromiso serio de cumplimiento por cada persona que se une al grupo.
  • Baja tolerancia a cualquiera que no cumpla sus compromisos. Estándares altos.
  • Deseo colectivo de superación. Ganas de crecer y de ver a los demás crecer también.

La presión social puede ser algo maravilloso cuando se utiliza para bien. Si realmente quieres lograr todo aquello que aún no has logrado, da el paso y haz el compromiso. Crea tu grupo de amigos de responsabilidad y empieza ya. No te. arrepentirás.

Dejar de hacer

Un mejor futuro. El sueño que algún día llegará. La vida que siempre todos han querido. Todos estos anhelos están compuestos por nuevos proyectos, tareas que hacer y retos que cumplir. El problema es que nunca hay tiempo para hacer estos proyectos.

Digamos que estás en el trabajo. Entonces no estás en casa con tu familia. Digamos que estás en una llamada con tu jefe. Entonces tu atención no está con tu hijo que está a tu lado. Digamos que estás en una cita con tu esposa. Entonces —idealmente— en ese momento no estás pensando en el trabajo.

¿Qué tienen en común todos estos escenarios que acabo de listar? Correcto. En cada caso no puedes hacer las dos cosas al mismo tiempo. Para hacer uno, necesariamente debes de dejar de hacer el otro.

Preguntarte que vas a dejar de hacer a veces es más importante que definir el siguiente gran proyecto de tu vida. Después de todo, si estás tan ocupado como dices estarlo, debes dejar de hacer algo que ya estás haciendo para poder hacer algo mas.

Si tuviera un dólar por cada vez que he visto sugerencias de cómo hacer un mejor “To do List” sería millonario. Rara vez me he encontrado con cómo crear un buen “Not to do List”. Una lista de las cosas que no deberías estar haciendo. Recuerda, lo más importante de todo, es tener una lista de las cosas que quieres dejar de hacer. Sin esto nunca empezaras tu siguiente gran proyecto.

Todo en este mundo requiere de un intercambio. Intercambiamos nuestro tiempo por dinero. Intercambiamos nuestros sueños por nuestros miedos. Intercambiamos nuestras prioridades por las de alguien mas. Intercambiamos nuestra comodidad por nuestro crecimiento. Intercambiamos riesgos pr recompensas.

Para tener un mejor futuro tenemos que dejar de hacer algo ya. ¿Qué va a ser?

Respuestas en el silencio

Los impulsos por querer hablar son fuertes en el ser humano. Esto es cierto tanto en el mundo externo como en el mundo interno. Es decir, buscamos hablar con otros afuera y constantemente hablamos con nosotros mismos adentro.

Este impulso dificulta mucho pasar tiempo a solas. Estar en silencio y reflexionar. “Todas las desgracias del ser humano se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación”, escribió Blaise Pascal. Una manera muy elocuente de describir el predicamento.

El control sobre el impulso de siempre querer hablar abre las puertas a una manera fenomenal de cómo vivir la vida. Escuchando.

Escuchar de manera activa, tanto afuera como adentro, permite descubrir todas las maravillas que pasan desapercibidas cuando estamos tratando de hablar todo el tiempo. Y aún hay más. Con bastante práctica se puede llegar a escuchar el silencio. Y es en este silencio que se pueden encontrar las respuestas más importantes en nuestras vidas.

Reglas

Todos tenemos cientos de reglas invisibles que rigen nuestras vidas. Tenemos reglas para todo lo que hacemos y cómo nos sentimos. ¿Lo más interesante de todo esto? Ni siquiera estamos conscientes de que estas reglas existen.

¿Alguna vez te has dado cuenta que siempre te pones un zapato antes que el otro? Este ejemplo cotidiano es muy poderoso. No hay razón práctica alguna para ponerlos en este orden. Simplemente es una regla personal que tienes. ¿No crees que es una regla? Prueba hacerlo al revés.

Yo solo trabajo en la industria de tecnología. Yo solo voy a trabajar en un puesto gerencial. Yo solo puedo ser feliz si tengo pareja. Yo solo puedo ser feliz si mi pareja hace todo lo que le pido. Yo soy una persona enojada en el trabajo. Yo pongo a mi familia antes que todo. Yo haría cualquier cosa por dinero. Yo no comprometo mi ética por dinero. Debo sacar buenas notas. Solo puedo ser féliz si consigo justo el trabajo que quiero. Solo me puedo sentir seguro si tengo X cantidad de dinero en el banco, Etc.

Las reglas no son malas. Tampoco son buenas. Simplemente son creencias muy arraigadas que tenemos de cómo creemos que debería funcionar el mundo. Nos obligan a comportarnos de una manera determinada. Definen nuestra identidad.

Es importante aprender a reconocer qué reglas tenemos y en qué situaciones las aplicamos. Si puedes hacer esto luego puedes determinar que reglas te ayudan y cuales no. Por ejemplo, “siempre cumplo lo que ofrezco” puede ser una regla que valga la pena mantener. Pero puede valer la pena pensar desechar una regla como “cuando las cosas se ponen difíciles me doy por vencido”.

La mejor manera de reconocer las reglas que tienes es pensar en cómo te defines a ti mismo. En visualizar la identidad que te has construido. La segunda mejor manera de hacerlo es identificar cuándo usas palabras como debería o debo en tus expresiones.

Estas cordialmente invitado a acompañarme y evaluar tus reglas y quedarte solo con las que más te funcionen.

Escribe una regla que quieras compartir con el mundo en la caja de comentarios abajo. Estoy curioso de ver cuántas juntamos.

Impaciente con las acciones, paciente con los resultados

Naval Ravikant probablemente tiene una de las cuentas de Twitter más valiosas que hay. Sus tweets son ideas muy poderosas expresadas en pequeñas frases muy simples de asimilar.

“Impaciente con las acciones, paciente con los resultados”, es el tweet de Naval sobre el cual quiero reflexionar hoy.

Impaciente con las acciones se refiere a que hay que estar en constante movimiento. Actuar hoy es mejor que actuar mañana. Es importante estar activos todo el tiempo para así poder probar más alternativas. Incansable acción es el único camino hacia adelante.

Paciente con los resultados significa no desesperar cuando las cosas no salen como se desea. Los buenos resultados tardan tiempo en llegar. Sino pregúntenle a cualquier bebé que está empezando a aprender a hablar o caminar. Seguramente muchas de las acciones que se tomen no darán los resultados esperados inmediatamente y eso está bien. Las acciones que se toman se pueden controlar, los resultados no.

Ahora, unamos las dos partes de la idea. Es importante mantenerse constantemente activos mientras pacientemente se avanza hacia los resultados que se esperan lograr. No se debe tolerar la inactividad o la postergación del actuar. Hay que actuar ahora. Al mismo tiempo se debe tener presente que lograr los resultados que se buscan es un maratón, no un sprint. No se debe perder inercia antes los fracasos o cambio de planes. Debe practicarse la paciencia. Lo importante es que pase lo que pase, se debe seguir actuando.

¿Cuánto tiempo vas a esperar?

La vida es el único lienzo que se nos regala en donde podemos pintar nuestros sueños. Es el único terreno de juego que tenemos. Pero en muchas ocasiones lo único que hacemos por años a la vez es sentarnos a ver cómo las hojas del calendario caen sin cesar.

Despierta! Esto algún día va a terminar. No sabes cuánto tiempo más tienes en realidad. Pero de algo sí puedes estar seguro: cada segundo que pasa es un segundo que no regresará.

Puedo comprender que quieres que las cosas sigan como están. El cambio trae riesgos que tomar. ¿Pero es así como realmente quieres vivir? Entiendo que hay miedo en tu corazón. ¿Pero debiera ser eso suficiente para no vivir todo lo que quieres vivir? No olvides las sabías palabras de Marco Aurelio: “Un hombre no debería tener miedo a morir, debería tener miedo a nunca empezar a vivir.”

Hay otra expresión que tengo tiempo de no escuchar pero hoy no ha dejado de merodear en mi cabeza. “Una posible definición de infierno es: el yo que soy se encuentra al yo que pude haber sido en el lecho de muerte”. En realidad no sé a quien atribuirla pero no hay duda que deja mucho en que pensar.

¿Cuánto tiempo más va a esperar para sentarte y definir los 4 proyectos más importantes que quieres lograr en tu vida en el próximo año? ¿En los próximos 5 años? ¿Cuánto tiempo más vas a esperar para hacer un compromiso contigo y con la vida que se te ha regalado para empezar a materializar esos 4 proyectos?

¿Cuánto tiempo más vas a esperar para dejar de hacer todo lo que te distrae y te quita hoy lo más preciado que tienes —tiempo— y entregarte de lleno a lo que realmente quieres hacer? ¿Cuánto tiempo más vas a esperar para empezar a vivir? ¿Cuánto tiempo más vas a esperar para abrir los ojos y despertar?

No tengas miedo. Lo peor que puede pasar es que mueras. Pero eso siempre es mejor que nunca haber empezado a vivir.

Depósitos en entreno, retiros en carrera

La preparación y el entrenamiento son esenciales para alcanzar altos niveles de rendimiento. Mientras más intensa y constante sea la preparación, mayor será la probabilidad del éxito. Esto pareciera fácil de comprender pero asimilarlo y ponerlo en práctica resulta bastante más difícil de lo que se cree.

Entregar un alto nivel de esfuerzo en ambientes de preparación resulta extremadamente difícil por qué en el fondo se sabe que se está trabajando en un ambiente “simulado”. Para alcanzar un rendimiento adecuado durante el período de preparación se debe condicionar la mente para que “integre” que habrá un beneficio futuro gracias a el esfuerzo presente —un tipo de gratificación diferida.

La mejor manera de lograr esto es visualizar el esfuerzo que se hace durante la preparación como un depósito que se está realizando en una cuenta bancaria de la cual después se podrán hacer retiros en el momento de la competencia.

Esta manera de pensar no es nueva. Frases similares han sido utilizadas a través de los siglos. “Mientras más se sude en tiempo de paz, menos sangraremos en tiempos de guerra”, escribió “Nicolás Maquiavelo”.

Mientras más depósitos se hagan y más grande sea cada uno, más fondos habrán disponibles en la cuenta para retirar cuando más se necesite. Si se quieren tener suficientes recursos disponibles para el momento de la verdad, el momento de depositar es hora. Vamos a entrenar.