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Autor: manoloalvarez

Si quieres

Si quieres dormir, abraza el insomnio.
Si quieres calma, acepta la ansiedad.
Si quieres felicidad, baila con la tristeza.
Si quieres amor, busca dentro de el odio que tienes dentro.
Si quieres llorar, rie.
Si quieres seguridad, aprende a tomar más riesgos.
Si quieres una vida fácil, toma las decisiones difíciles.
Si quieres ir por el buen camino toma los senderos más difíciles que puedas encontrar.
Si quieres estar bien, disfruta la incomodidad.
Si quieres riqueza, aprende a dejar ir con facilidad.
Si quieres algo, búscalo por donde no es…

Setup de una Samsung UN50TU8000 50″ Smart LED TV 4K-Ultra HD

El 20 de agosto del 2011 Marc Andreesen publicó un artículo titulado “Por qué el ”Software se está comiendo al mundo». Les recomiendo ir a leer detenidamente este artículo para entender mi perspectiva acerca de por qué un producto como una Televisión hoy depende tanto del Software.

A lo que venimos. Hoy estoy en medio de mi primer experiencia “instalando” una Smart TV —que dolor!

La televisión que estoy instalando es una Samsung UN50TU8000 50″ Smart LED TV 4K-Ultra HD. El hardware me parece excepcional. El panel es muy bueno y el diseño me gusta mucho. Casi no tiene “bezels”. Excelente imagen, muy buen diseño industrial (todo el hardware está donde debe estar) y el sonido está bastante bien, particularmente la salida de audio óptica. El control remoto me gusta, es pequeño y bastante funcional. Bixby, la asistente de voz de Samsung entiende bastante bien.

Hace unos cuantos años atrás, con estas credenciales de Hardware, esta televisión hubiera calificado como fenomenal. Por hoy las televisiones son “Smart”. Y esto significa que tienen software. La experiencia depende de la interacción con este software. Tengo que decirlo como lo veo: El software de Samsung es terrible. Todavía no he tenido la oportunidad de navegar el sistema operativo de la televisión completo pero mi experiencia inicial de configuración ha sido una pesadilla. La creación de la cuenta que se requiere para descargar apps ha sido una batalla campal. Tanto así que decidí detenerme y escribir esto.

Primero, tuve que crear una cuenta en Samsung desde mi celular. No se pude hacer en la televisión. Me llevó más de 14 minutos crear la cuenta desde mi teléfono. Tuve que hacer milagros con la contraseña para que las estrictas políticas de seguridad de Samsung quedaran satisfechas.

Luego de crear la cuenta decidí instalar la app Smart Things en mi teléfono para poder simplificar el resto del proceso y no tener que lidiar con estar escribiendo contraseñas en la TV. Para una empresa que pareciera que se preocupa tanto por la seguridad de sus usuarios (pidiendo passwords super complejos), me pareció de muy mal gusto tener qué darle acceso a mi ubicación todo el tiempo a la aplicación. Pienso terminar el Setup y borrar la aplicación para siempre. No quiero que me estén “monitoreando”.

Ya para este momento han pasado un par de horas y he podido jugar un poco más con la TV. El sistema operativo en la TV me parece Ok. No es fenomenal pero tampoco es malo. Hace lo que tiene que hacer. Después de entender cómo está todo organizado es fácil de utilizar.

Así que puedo reiterar que la Televisión en términos de Hardware es fenomenal. La experiencia del OS en la TV está bien.

Después de la decepción que me llevé con el contacto inicial del producto —mi primer impresión— ya estoy un poco más contento. Pero como bien dijo Andreesen hace 10 años, el software se está comiendo al mundo. No importa qué tan bueno sea el Hardware, si el software no es de clase mundial, los consumidores no estaremos totalmente satisfechos.

Cuando lo familiar es enemigo de lo mejor

Hay algo maravilloso en que las cosas nos sean familiares. Esto es precisamente lo que llamamos zona de comodidad. También sabemos que las mejoras están fuera de esta zona de comodidad pero más vale viejo conocido que nuevo por conocer.

Dejar algo familiar causa una sensación de perdida. Es como que si al cambiar algo que ya tenemos por algo nuevo —aunque lo nuevo sea mejor— estuviéramos perdiendo algo.

Esta sensación de perdida me ha estado acechando ya durante las últimas cuatro semanas. La historia es la siguiente.

Desde el 2,011 he estado usando la aplicación Runkeeper para dar seguimiento a mi progreso cuando corro. Recientemente empecé a pagar el servicio de Runkeeper Go (servicio premium pagado) para tener acceso a planes de entreno personalizados para carreras. He estado cómodo con la aplicación, no me falta nada, todo mi historial está ahí y la conozco a la perfección.

Al mismo tiempo, varias personas me han estado comentando acerca de la aplicación Nike Running Club. Me dieron muy buenas recomendaciones y me estuvieron alentando a que la probara. Lo más importante, Nike Running Club ofrece programas de entreno muy similares a los de Runkeeper pero sin cobrar. Runkeeper cobra $40.00 por el acceso a los planes.

La información, al menos en temas de costo, estaba clara. Gratis es mejor que $40.00. ¿Y la funcionalidad? Pues eso solo era tema de salir a correr con la nueva aplicación y comparar. La cosa es que pasaron semanas y no lograba soltar la familiaridad —hasta hoy.

La intención de este post no es hacer una reseña de las aplicaciones ni de comparar las funciones. Pero sí les puedo decir que mi primer experiencia con Nike Running Club fue muy buena. No le envidia nada a Runkeeper. Incluso, hay varios aspectos que están mucho mejor. Estoy bastante contento con esta prueba inicial y ya la carga emocional está empezando a pasar.

Por ratos aún pienso en esos 8 ó 9 años de datos almacenado en Runkeeper y cosas así. Duele. Pero eso no importa en realidad. Solo es un apego a la familiaridad que tengo. Es no querer dejar ir lo que ya conozco y ya hice. Pero, ¿si puedo tener algo mejor a un mucho menor costo ($0.00) por que no hacerlo?

Muchas veces no somos racionales. Especialmente cuando se trata de dejar atrás lo que nos es familiar.

Epic contra Apple

Durante las últimas semanas Epic Games, creador del popular juego Fortnite, ha tenido una fuerte disputa en público con Apple. Al día de hoy ya hay demandas y un proceso legal activo entre ambas empresas.
El argumento central que está presentando Epic es que Apple está ejerciendo prácticas monopolistas al cobrar la comisión de el 30% por cada venta digital que ocurre dentro de su plataforma, la App Store.
Apple por su lado ha revocado la licencia de Epic para desarrollar Fortnite para el iPhone y el iPad. Apple fundamentó esta decisión en base a qué Epic infringió una política a la cual ya había accedido cuando firmó el contrato para poder estar en el App Store. La política violada, aunque no la conozco a detalle, está relacionada con que los desarrolladores de aplicaciones deben realizar todas sus ventas digitales a través de los sistemas de pago de Apple y pagar la comisión correspondiente del 30% por cada venta.
Al parecer, Epic habilitó una forma de pago alterna a la descrita en el contrato. Epic estaba ofreciendo las compras de los famosos “Pavos” por medio de un método de pago alterno no autorizado. Los “Pavos” comprados por este método de pago tenían un precio menor en comparación a los “Pavos” comprados por el canal oficial de Apple. Epic argumenta que Apple está encareciendo el ecosistema para todos los jugadores.
Todo esto ha salido a la luz semanas después de que el congreso de Estados Unidos iniciará una investigación de prácticas monopolistas por las grandes empresas de tecnología estadounidenses —entre ellas Apple.
Por el momento la temporada más reciente de Fortnite no está disponible para descargarse en ninguna de las plataformas de Apple (iPhone, iPad, Mac). Apple ha dicho que no tiene problema con reintegrar Fortnite a sus plataformas. Tan solo pide a Epic que regrese a la versión anterior del juego que no viola las normas establecidas del App Store. Epic no está interesado en hacer esto.
¿Qué depara el futuro para Fortnite? No lo sé. Esta es una historia muy interesante que valdrá la pena seguir.
A mi manera de verlo Apple, como creador de la plataforma, que funge como canal de distribución se ha ganado el privilegio de cobrar lo que considere adecuado por prestar sus servicios bajo sus normas de operación. Epic no está obligado a estar en el App Store. Si Epic considera que el 30% que cobra Apple no le genera suficiente valor, siempre tiene la opción de no operar en dicha plataforma.
Finalmente, al parecer, Epic está teniendo una disputa muy similar con Google y Android.

8 horas sin electricidad

La tormenta llegó sin previo aviso. De pronto el cielo se tornó negro y el viento empezó a soplar. La temperatura bajó de golpe y el agua empezó a azotar las ventanas.

La repentina obscuridad que llegó con las nubes empezó a ser penetrada por ráfagas de luz. Había una tormenta eléctrica justo encima de nosotros. Y entonces ocurrió. Otra ráfaga de luz acompañada por un ensordecedor estruendo estremeció toda la casa. Un rayó cayo a no más de 500 metros de donde estábamos. Había llegado el apagón.

No sé si sea por tantas experiencias que tuve de niño pero por alguna razón pude reconocer, al instante que escuché el rayo, que el apagón iba a ser largo. 8 horas después estaría confirmando mis sospechas.

La tarde transcurrió y a diferencia de los gatos que viven en la casa, que ni cuenta se dieron que no había electricidad, nosotros nos tuvimos que acoplar. Tuvimos que cambiar nuestra rutina y buscar otras cosas que hacer —que dependientes nos hemos vuelto del Internet!

Nos volteamos hacia varios juegos de mesa que tenían algunos meses de polvo pero estaban listos, como siempre, para la acción. El tiempo transcurrió y de ser dos en la casa pronto pasamos a ser tres. Qué felicidad!

La tormenta se fue tan rápido como llegó pero la falta de electricidad no nos dejaba olvidar el rayó que horas antes apagó todos los grandes logros del mundo moderno pero que nos volvió a conectar.

Fueron 8 horas diferentes, agradables. Qué poco necesitamos para pasarla bien! Fueron 8 horas que nos dejaron recordar que todo el tiempo tenemos lo que mas queremos cerca de nosotros. Nos tenemos a los tres.

¿A dónde quieres llegar?

Hoy al igual que ayer estas tomando decisiones. Continuamente estás invirtiendo tu tiempo y tu energía en moverte hacia adelante. Todos los días estás tomando riesgos para poder acercarte a algún lugar. Este es el camino de la vida —¿Recuerdas a dónde quieres llegar?

Hay días en que piensas que los riegos que estás tomando y el tiempo que estás invirtiendo son demasiado caros. Estos son los días que te recuerdan que has olvidado hacia dónde vas.

Cuando el por qué está suficientemente claro, podrás aguantar casi cualquier como. Cuando el peso es demasiado grande, el por qué no es suficientemente fuerte. Es momento de fortalecer tu visión. De volver a conectar con el por qué estás haciendo lo que estás haciendo. Debes recordar a dónde quieres llegar. Esto ayudará a que disfrutes tu experiencia por el camino aunque nunca logres llegar a tu destino final.

Sé más fuerte que el acero

El acero es capaz de resistir ante grandes fuerzas. Permanece intacto en condiciones extremas. Muchas personas viven así sus vidas. Son inflexibles e incapaces de adaptarse a lo que sucede a su alrededor. No importa cuánta fuerza les aplique su entorno, no se moverán. Les resulta imposible cambiar su forma de pensar. Les cuesta aprender.

Este comportamiento genera mucho dolor y ansiedad en momentos de cambio o transición. Ellos siguen ahí, sin cambiar, hasta que un día se dan cuenta que quienes siguen siendo se ha vuelto irrelevante para el mundo donde les toca vivir.

Lo que nos trajo hasta acá no nos llevará hacia allá. Lo que funcionó en el pasado puede no funcionar en el futuro. Resistirse ante las fuerzas del cambio puede dar una falsa sensación de seguridad, pero seguir siendo el mismo en un entorno totalmente diferente es un riesgo que no se recomienda correr.

Muchas veces la fuerza es debilidad. La verdadera fuerza está en la vulnerabilidad de poder ver hacia adentro y tener la humildad de querer cambiar. La fuerza viene de ver los miedos más profundos que un ser humano puede sentir y caminar hacia ellos con los ojos cerrados confiando en que todo va a salir bien.

El mundo en que vivimos es cambiante por naturaleza. La evolución es real y el que mejor se adapta sobrevive. No tiene mucho sentido vivir rígidos como un pedazo de acero cuando nacimos para ser maleables como el agua.

No tienes que llegar primero

“El que pega primero pega dos veces”. Esto es cierto y no hay duda que existe una ventaja en ser el primero. Cuando se es el primero en llegar a un mercado, en crear una industria o desarrollar un nuevo producto se llevará la delantera.

Pero esto no quiere decir que la historia esté escrita. Ni el qué llegó de primero ha ganado ni los que vienen atrás han perdido. En el mundo del emprendimiento nada es estático y todo está en constante fluctuación.

Un consejo para los que llegan primero. Estén vigilantes por qué si su producto es exitoso la competencia tomará nota. Y si el producto es muy exitoso, más agresiva será la competencia en venir por ustedes. No se duerman en sus laureles y por cada unidad de éxito re-inviertan dos unidades en constantemente mejorar su producto.

Ahora un consejo para los que están “persiguiendo” al líder. Si el primero en llegar está teniendo éxito, la validación de mercado ya está dada. No hay más dudas. Si creen que pueden ser mejores, inviertan todo lo que tienen en ir tomar el liderato. No pierdan tiempo. Estudien, analicen y sean creativos. “Caballo que alcanza gana.”

La buena vida

Si lo que estás haciendo ahora fuera fácil, todos lo estarían haciendo. Si fuera fácil, no sentirías ese fuego en el corazón que no te deja descansar. Si fuera fácil, te sentirías vacío.

Si aquello que quieres lograr fuera fácil de alcanzar, no tendrías que luchar por obtenerlo. Tan solo irías a tomarlo y ya. ¿Qué logro hay en eso? Te sentirías vacío.

El problema es que estamos confundidos. Nos enseñaron mal desde que éramos pequeños. Nos enseñaron que la buena vida es una vida de comodidad en donde no existen los problemas. Nada podría estar más lejos de la verdad. La buena vida nos exige y nos invita a crecer por medio de retos y vicisitudes. Nos ayuda a encontrar las personas que estamos destinados a ser. Cada obstáculo que llega es en realidad un regalo para pasar al siguiente nivel.

Hasta que nos desprendamos de esta falsa realidad y dejemos de buscar una vida fácil como objetivo principal no podremos ser felices. Una vez más, la buena vida no es fácil pero es la única que vale la pena vivir.

En búsqueda de la excelencia

“Somos lo que repetidamente hacemos”, decía Aristoteles. “La excelencia no es un acto, es un hábito”.

¿Qué es lo que repetidamente haces en tu vida?

  • Tener pensamientos que generan ansiedad
  • Rendirte ante tus miedos
  • Enojarte
  • Acomodarte
  • Ignorar todo lo bueno que pasa en tu vida
  • Desconectarte
  • Culpar
  • Descuidar tu cuerpo, mente y espíritu
  • Desarrollar nuevas habilidades
  • Mostrar compasión
  • Enseñar
  • Ser agradecido
  • Apreciar todo lo que tienes en tu vida
  • Ejercitar tu cuerpo, mente y espíritu
  • Aprender
  • Exigirte cada vesz más
  • Reflexionar
  • Tomar responsabilidad

Sin duda alguna algo estás repitiendo. ¿Qué vas a repetir de hoy en adelante?