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Cuando lo familiar es enemigo de lo mejor

Hay algo maravilloso en que las cosas nos sean familiares. Esto es precisamente lo que llamamos zona de comodidad. También sabemos que las mejoras están fuera de esta zona de comodidad pero más vale viejo conocido que nuevo por conocer.

Dejar algo familiar causa una sensación de perdida. Es como que si al cambiar algo que ya tenemos por algo nuevo —aunque lo nuevo sea mejor— estuviéramos perdiendo algo.

Esta sensación de perdida me ha estado acechando ya durante las últimas cuatro semanas. La historia es la siguiente.

Desde el 2,011 he estado usando la aplicación Runkeeper para dar seguimiento a mi progreso cuando corro. Recientemente empecé a pagar el servicio de Runkeeper Go (servicio premium pagado) para tener acceso a planes de entreno personalizados para carreras. He estado cómodo con la aplicación, no me falta nada, todo mi historial está ahí y la conozco a la perfección.

Al mismo tiempo, varias personas me han estado comentando acerca de la aplicación Nike Running Club. Me dieron muy buenas recomendaciones y me estuvieron alentando a que la probara. Lo más importante, Nike Running Club ofrece programas de entreno muy similares a los de Runkeeper pero sin cobrar. Runkeeper cobra $40.00 por el acceso a los planes.

La información, al menos en temas de costo, estaba clara. Gratis es mejor que $40.00. ¿Y la funcionalidad? Pues eso solo era tema de salir a correr con la nueva aplicación y comparar. La cosa es que pasaron semanas y no lograba soltar la familiaridad —hasta hoy.

La intención de este post no es hacer una reseña de las aplicaciones ni de comparar las funciones. Pero sí les puedo decir que mi primer experiencia con Nike Running Club fue muy buena. No le envidia nada a Runkeeper. Incluso, hay varios aspectos que están mucho mejor. Estoy bastante contento con esta prueba inicial y ya la carga emocional está empezando a pasar.

Por ratos aún pienso en esos 8 ó 9 años de datos almacenado en Runkeeper y cosas así. Duele. Pero eso no importa en realidad. Solo es un apego a la familiaridad que tengo. Es no querer dejar ir lo que ya conozco y ya hice. Pero, ¿si puedo tener algo mejor a un mucho menor costo ($0.00) por que no hacerlo?

Muchas veces no somos racionales. Especialmente cuando se trata de dejar atrás lo que nos es familiar.

Publicado en reflexión

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