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Etiqueta: responsabilidad

Diferentes posturas en la transición fuera de la pandemia

Mientras el mundo sigue su inevitable camino hacia la transición fuera de la pandemia, nuestra fibra social está por ser puesta a prueba.

El proceso de transición estará fundamentado en la libertad del individuo. Con esto quiero decir que conforme las autoridades en cada país restauren más libertades, la responsabilidad de cada persona será mayor. Que exista la libertad de hacer algo NO quiere decir que exista una obligación de TENERLO que hacer.

Y es sobre este punto que nos estaremos poniendo a prueba. Algunas personas se sentirán cómodas enviando a sus hijos al colegio, otras no. Algunos querrán ir a los cines, otros no. Algunos harán fiestas, otros no. Algunos viajarán, otros no. Algunos visitarán a sus familiares, otros no. Cada persona tendrá su propia postura sobre qué considera adecuado hacer y que no.

Desafortunadamente con esta situación, no habrán respuestas correctas. Cómo se puede ver en el párrafo anterior, cada persona tiene la libertad de participar en las actividades que considere apropiadas. No hay “bueno” y no hay “malo”.

Cada quien seguirá su propio camino y se le debe respetar. No importa cuánto miedo sintamos o que tan en desacuerdo estemos, la postura correcta debe ser no querer imponer nuestra manera de ver las cosas sobre los demás. La libertad de decidir en qué actividades se desea participar no da el derecho de decidir por otras personas en que debieran o no participar ellos.

Una aclaración final. Con cada decisión, sea cual sea, se debe considerar siempre la salud de las personas con las que se pudiera estar en contacto. La libertad debe ser respaldada por la responsabilidad de seguir los protocolos de seguridad necesarios para cuidar la salud del grupo. En ningún momento estoy abogando por irresponsabilidad.

El futuro será lo que tu quieres

Hoy eres libre de escoger lo qué quieres hacer. Las decisiones que tomes en este momento determinarán en gran parte el futuro que tendrás mañana. Decisiones difíciles, vida fácil. Decisiones fáciles, vida difícil.

Recuerda, puedes tener el futuro que quieres. Tan solo debes cumplir con dos requisitos:

  1. Tienes que estar dispuesto a pagar el precio completo de lo que quieres lograr para tu futuro y
  2. Tienes que estar dispuesto a pagarlo por anticipado

Si cumples con estos dos requisitos, puedes estar seguro de que tendrás el futuro que quieres. Puede ser que hayan piedras en el camino o que el precio final de tu compra sea un poco más alto de lo que inicialmente creíste. Pero si estás dispuesto a hacer el trabajo, el futuro será lo que tu quieres.

El momento de comprar es ahora. No puedes comprar algo que está en el pasado. Para tener el futuro que quieres no te puedes perder en lo que ya pasó. Tan solo debes voltear a ver hacía atrás para aprender de tus errores y fracasos.

Hoy es el momento de decidir. Hoy es el momento de construir el futuro que quieres tener. Hoy, no mañana, no ayer; hoy. Recuerda que si hoy no tienes ganas de hacer nada, también estás construyendo el futuro que quieres. No hay a dónde escapar.

Amigos de responsabilidad

La persona más fácil de engañar eres tu mismo. Como juez y parte, siempre saldrás ganando. Es cierto, a muchos les compramos excusas, pero con nosotros mismos arrasamos con todo lo que esté en oferta. No es sorpresa que sea tan difícil responsabilizarse a sí mismo.

Del otro lado de la moneda existe el concepto da la presión social. Usualmente la presión social se presenta en un tono negativo —el joven empezó a fumar por la presión de sus amigos. La presión social al final del día es una herramienta cultural que ha ayudado a sobrevivir a la humanidad por cientos de miles de años. Al igual que cualquier otra herramienta, se puede utilizar para bien o para mal.

¿Cómo se podría ver la presión social utilizada para bien? Imagina un grupo de Whatsapp que has creado con 4 ó 5 de las personas que más admiras dentro de tu circulo de conocidos. Este grupo de Whatsapp solo tiene un objetivo: Hacer compromisos serios hacia los demás miembros del grupo y reportar si los compromisos se cumplieron o no. Eso es todo.

Esta idea no es nada nuevo y no es algo que yo me esté inventando. Lo que si les puedo decir es que es una herramienta que utilizo todos los días de mi vida y he logrado un sinfín de cosas que no hubiera logrado de no tener este grupo de apoyo. Mis compañeros también han logrado bastante. No somos diferente a los demás y somos muy vulnerables a comprarnos excusas y no ser responsables ante nosotros mismos. Para lograr más, nos necesitamos.

El nombre que se le da tradicionalmente a este tipo de iniciativas —sean en Whatsapp o cualquier otro medio— es el de “Amigos de responsabilidad”. Para que una iniciativa de amigos de responsabilidad funcione se necesita:

  • Admiración y respeto entre todos los miembros del grupo.
  • Un compromiso serio de cumplimiento por cada persona que se une al grupo.
  • Baja tolerancia a cualquiera que no cumpla sus compromisos. Estándares altos.
  • Deseo colectivo de superación. Ganas de crecer y de ver a los demás crecer también.

La presión social puede ser algo maravilloso cuando se utiliza para bien. Si realmente quieres lograr todo aquello que aún no has logrado, da el paso y haz el compromiso. Crea tu grupo de amigos de responsabilidad y empieza ya. No te. arrepentirás.

Consecuencias no deseadas

Toda acción que se toma tendrá consecuencias no deseadas. Algunas positivas, otras negativas. Pero todas ellas no deseadas. ¿Por qué no deseadas? Porque al momento de decidir actuar no se previeron estas consecuencias. Simplemente nunca se tomaron en cuenta.

Hay que aprender a vivir con estas consecuencias no deseadas. Son parte de estar vivos y nos enseñan responsabilidad ya que ser responsable es adueñarte de todos los efectos de tu acciones, hayan sido premeditadas o no.

Por ejemplo, digamos que estás manejando y empieza a llover. No ha llovido en mucho tiempo y el asfalto se pone resbaloso. Ves el semáforo en rojo y gentilmente aplicas los frenos. A tu carro no le importa y sigue avanzando. Sigues patinando hasta que le pegas al carro de adelante. Ser responsable es adueñarte de los efectos del choque aunque no haya sido intencional. En este caso el choque es una consecuencia no deseada de haber salido a manejar ese día.

Lo mismo ocurre cuando sales a un bar con unos amigos a celebrar un cumpleaños y un par de horas después paras conociendo a la persona con la que pasaras el resto de tu vida. Otra consecuencia no deseada —positiva.

Es importante estar al tanto de la mayor cantidad de consecuencias no deseadas que ocurren a tu alrededor. Son muchas. Mientras más atento estés tendrás la oportunidad de ser más responsable con tu vida.

Claro está, que lo mismo ocurre con las consecuencias deseadas positivas. Mientras más crezca tú capacidad de reconocer los efectos deseados y no deseados de tus acciones, mas podrás celebrar tus logros al sentirte directamente responsable ellos.

Durante la vida sucederán millones de cosas a tu alrededor. Algunas te gustarán, otras no tanto. Algunas la habrás causado tú y otras serán obra del destino. El secreto para tener la mejor experiencia de vida posible es aprender a aceptar y agradecer por la ocurrencia de cada una de ellas.

No hay nadie más

Hay una tarea de la que ninguno en el mundo puede escapar. Esa tarea es la de vivir nuestras propias vidas. Es una tarea que no se puede delegar y, por lo menos en vida, no se puede evadir.

Por momentos la tarea se puede poner extremadamente difícil y pueden dar ganas de renunciar. Vivir no es nada fácil pero siempre podemos encontrar consuelo en el hecho de que es de las pocas cosas que a todos nos toca hacer.

Sin embargo, todo este peso es en sí la recompensa más grande que hay. Vivir nuestras propias vidas nos permite encontrar quienes somos. Nos invita a profundizar y así poder encontrar nuestro camino. Vivir nuestras vidas nos diferencia de todos los demás, nos hace únicos. Cada uno de nosotros vive una vida particular.

Cada uno de nosotros es el héroe de su propia vida. Somos lo actores principales en la obra que escribimos todos los días. No hay nadie más que nos pueda sustituir, nadie más puede jugar nuestro papel.

En realidad es algo muy especial: ha todos se nos ha confiado algo que es imposible para alguien más poder hacer. Para bien o para mal, con respecto a vivir nuestras vidas, no hay nadie más.

Presta atención, tu vida depende ello

“¿Cómo sería tu vida si todo lo que haces lo hicieras cómo si tu vida dependiera de ello?”, me preguntó frente al lago aquel amigo. Esto ya fue varios años atrás. Al día de hoy sigo pensando en aquella pregunta. No hay nada mejor que una buena pregunta para sentarse a reflexionar y eventualmente encontrar como crecer.

Después de la conversación que tuvimos a raíz de esta pregunta, me quedó muy claro que él no se refería a aquellas cosas que son “trascendentales” en la vida. Se refería a las actividades cotidianas, a las pequeñas cosas que muchas veces hacemos sin siquiera darnos cuenta que las estamos haciendo.

La pregunta está diseñada para ayudarnos a reflexionar sobre como “construimos” nuestras vidas. “Construir” nuestra vida no es nada más que ir sumando todas las acciones que hacemos y las decisiones que tomamos en cada minuto de cada día. ¿Cómo sería tu vida si todo lo que haces lo hicieras como si tu vida dependiera de ello?

¿Cómo sería mi vida si mi vida dependiera de despertarme a la hora que dije que lo iba a hacer? ¿Cómo serían los artículos que escribo si mi vida dependiera de escribirlos lo mejor que puedo? ¿Cómo sería mi empresa si mi vida dependiera de ser el mejor CEO que puedo ser? ¿Cómo sería mi familia si mi vida dependiera de ser el mejor esposo / padre que puedo ser? ¿Cómo sería cada interacción que tengo con otras personas si mi vida dependiera de ser lo más generoso y compasivo que puedo ser? ¿Cómo serían las reuniones que lidero si mi vida dependiera de liderar las mejores reuniones que puedo liderar?Inserte sus propias preguntas acá…

Responder estas preguntas puede ser duro pero la recompensa es grande. Para arrancar, podemos empezar a ver destellos de lo majestuosa que pudiera ser nuestra vida si tan solo nos comprometiéramos a dar todo lo que somos en todo momento. Nos ayuda a construir una visión clara de la vida que quisiéramos un día alcanzar.

Luego, las respuestas que damos nos ayudan a ver donde estamos realmente en contraste a en donde quisiéramos estar. Evidencian lo muy poco que a veces nos esforzamos por construir las vidas que queremos llegar a tener. Nos dejan claro que mucho de lo que no hemos logrado es por la falta de compromiso que tenemos. Esto puede ser muy doloroso pero resulta muy útil. No se puede llegar a donde se quiere ir sin antes saber desde donde se está empezando a caminar.

Presta atención a los pequeños detalles de tu vida. Cada acción suma y te acerca o te aleja de lo que quieres lograr. Todas las decisiones que tomes, sin importar cuan pequeñas parezcan, te definen como persona. Procura siempre actuar con excelencia.

Finalmente no olvides preguntarte, ¿cómo haría esto que estoy a punto de hacer si mi vida dependiera de ello? La realidad es que tu vida si depende de ello.

Fecha de entrega, simplemente no puedo existir sin ti. Atentamente, la productividad

Hoy si! Me acabo de «cachar» crucificando la productividad. Tan solo hace unos minutos estaba en un chat coordinando una reunión muy importante. Extremadamente importante. En la reunión se evaluarán varias opciones de trabajo que yo voy a preparar.

«Cuando es lo más alejado que puedo agendar esta reunión?», me escuché preguntar, «así tendré todo el tiempo que quiera para trabajar.» Estos no son los pensamientos más productivos del mundo. En mi defensa, reaccioné de inmediato y puse la reunión lo antes posible para todos.

No me siento orgulloso de lo que acabo de hacer pero creo que algo puedo rescatar y utilizarlo para enfatizar la importancia de las fechas de entrega.

La reacción que estaba teniendo es normal. Una vez que fijamos una fecha de entrega -un compromiso público de cuándo algo debe estar listo- nos sentimos responsables de cumplir. Esta sensación de responsabilidad muchas veces no es cómoda. Pero es esta sensación de responsabilidad uno de los mas fuertes motivadores que existen para lograr nuestros objetivos.

Cuando no tenemos una fecha de entrega es cuándo postergamos. Es cuando somos ineficientes y vemos nuestros sueños y metas escaparse por las ventanas de nuestras oficinas. Es cuando las redes sociales se vuelven más importantes que las tareas que algún día nos dijimos que queríamos hacer.

Así que no le tengamos miedo a comprometernos y dar una fecha de entrega. Tampoco tengamos miedo a ser conscientemente agresivos con las fechas de entrega. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que trabajemos un poco más duro y logremos lo que queríamos un poco antes de lo que esperábamos.

No es el mundo, soy yo

reflexión

Ayer tuve un entendimiento muy profundo de algo que he tenido muy presente a nivel intelectual durante mucho tiempo: El mundo nunca está mal. Son mis expectativas y como YO creo que funcionan las cosas lo que no está alineado con el mundo cuando las cosas no salen como yo quiero.

¿Como llegué a este entendimiento? Durante los últimos meses he estado teniendo problemas con el agua caliente en mi casa. Por favor no me pregunten por qué no lo he arreglado! En fin, esto me ha llevado a tener que calentar agua en una olla en la cocina y subirla al baño para poderme rasurar. Interesantemente desde que empecé a hacer esto he sufrido de fuertes irritaciones y unas pequeñas cortadas en la cara al momento de rasurarme.

Claro que, durante los últimos meses con este problema del agua caliente, mi pensamiento ha ido algo así: «me estoy irritando y cortando por qué el agua no esta suficientemente caliente. Al agua se me enfría muy rápido, etc.». Y con estos pensamientos lo que he hecho es cada vez calentar mas y mas el agua. Nada ha cambiado. Y a pesar de que nada cambiaba yo seguí calentando cada vez mas el agua. Al fin y al cabo, el problema que tengo en la casa es con el agua caliente. Entonces seguro la irritación tiene que ver con la temperatura del agua.

Bien, pues ayer, por un golpe de suerte o un momento de lucidez, tuve una genial idea. Y resulta ser que funcionó. Todo empezó con una pregunta muy atrevida que me hice: ¿Podrá ser que es algo mas lo que me está irritando aparte de que estoy calentando el agua en la cocina? ¿Podrá ser que la crema que estoy utilizando es defectuosa? ¿Que más será? Ya esta agua está hirviendo! Y de repente, después de quemarme y en ese  entonces finalmente cuestionarme si pudiera ser MI suposición sobre el agua caliente la que estaba equivocada, llegó la respuesta.

Esto es lo que realmente estaba sucediendo. Al tener una cantidad limitada de agua que llevaba en la olla, lo que estuve haciendo fue dejarla estancada en el lavamanos del baño. Y ahí mismo estuve limpiando la rasuradora una y otra vez para rasurarme. Este proceso de limpiar la rasuradora y la crema en el agua estancada es lo que estaba causando toda la irritación. En realidad, no solo la temperatura del agua había cambiado. Yo, al llevar el agua en la olla y estancarla en el lavamanos cambié otra variable: dejé de utilizar agua limpia que corriera libremente. Todos estos meses estuve usando agua sucia.  Empecé a limpiar la rasuradora en agua aparte y voila! Problema resuelto.

Aprendizajes

  • El mundo nunca se equivoca ni te quiere «joder». El mundo simplemente es como es. Es tu deber descifrar como funciona para lograr lo que quieres (ya no irritarte).
  • Si algo no está funcionando, cuestiona lo que estás haciendo y particularmente las premisas fundamentales que estás dando por ciertas (me estoy irritando por qué al agua no está caliente).
  • Cuando algo falla reconoce que hay algo que no has entendido o descifrado. No culpes al mundo por qué no te está dando lo que quieres. Trabaja en entender el mundo como es y entonces encontrarás tu respuesta (utiliza agua limpia).
  • Entender algo, descifrar una incógnita y lograr lo que quieres es extremadamente satisfactorio. Vale la pena tener la humildad de cambiar tu manera de ver el mundo para lograr lo que quieres.

Como utilizar el poder del lenguaje para formar niños mas felices y responsables

Las palabras que una persona escoge utilizar en cada situación que experimenta dicen mucho acerca de la persona. Incluso, la manera en la que la personas va a responder a dada situación está determinada por sus pensamientos. Y sus pensamientos no pueden ser ajenos a las palabras que conforman su vocabulario. En resumen, las palabras que usamos determinan una gran parte de como nos comportamos en el mundo.

Personalmente creo que la responsabilidad es adueñarnos de todo lo que hacemos, tanto para bien como para mal. Estoy convencido que mientras mas nos adueñamos de todas nuestras acciones y de como estamos jugando un papel protagónico en todo lo que ocurre a nuestro alrededor más éxito podemos tener. Es lógico, mientras mas entendemos que efectos tienen nuestras acciones, mas podemos aprender de ellas y cambiarlas para lograr todo aquello que queremos lograr.

Así que acá el punto #1. ¿Cómo podemos usar el lenguaje para formar a un niño mas responsable?

La verdad que es muy simple y la mejor manera de describirlo es con un ejemplo muy relacionado al español.

Cuando un niño pequeño viene y bota un vaso la conversación usual  con los padres va algo así:

Padre: ¿Que pasó?

Niño: Se rompió el vaso

Padre: Ok, no lo vuelvas a hacer

Nótese la respuesta del niño. ¿Ven algo extraño relacionado a la responsabilidad? Vean detenidamente… Claro! Fue el vaso el que se rompió. Yo, niño, no tuve nada que ver con que el vaso se rompiera. Es casi como que si el vaso se hubiera suicidado. El niño de una manera muy subliminal está culpando y desapareciendo de lo que ocurrió. Está evadiendo su responsabilidad.

La misma respuesta en inglés se usa comunmente como «I broke the glass». Nunca se utiliza la traducción literal que es «The glass broke itself». ¿En que idioma hay mas responsabilidad?

Ahora vamos al punto #2. ¿Cómo podemos usar el lenguaje para formar a un niño mas feliz?

De nuevo empiezo con una idea muy personal. Creo que la felicidad depende mucho de la relación que tenemos con nosotros mismos y de como nos vemos a nosotros mismos como personas. Si nuestra percepción de que si estamos bien o no está muy ligada a las cosas que hacemos o los resultados que obtenemos, lo lógico es que nos evaluemos como personas en base a los resultados que logremos. Por ende, que tan felices podamos ser dependerá en gran parte de los resultados que logremos o no tener en las cosas que hacemos.

Imaginemos a un niño de unos 6 años de edad. Regresa a casa del colegio con muy buenas notas y recibe la aprobación de sus padres con comentarios similares al siguiente:

Padres: Hijo, eres el mejor. Estamos muy orgullosos de ti.

El comentario está vinculando el resultado, sacar buenas notas, con que el hijo ES el mejor.

El siguiente mes las notas no van bien y el mismo niño pierde varias clases. El comentario puede ir algo así:

Padres: Estamos muy desilusionados de ti. No esperábamos algo así de ti.

El comentario está desaprobando del niño como tal en base a los resultados que obtuvo. Es evidente por qué de adultos no nos gusta tomar riesgos y fracasar para poder crecer.

Veamos ahora la interacción sugerida al sacar buenas notas:

Padres: Hijo, te esforzaste mucho este mes y lograste tus objetivos. Estamos orgullosos de lo que hiciste este mes.

Y con las malas notas:

Padres: Hijo, este mes no te esmeraste en tus estudios y por eso no lograste cumplir tus objetivos.

El niño sigue valiendo lo mismo para los padres y su aprobación y el amor hacia el como persona no cambia. Se desaprueba de las acciones, que no son el niño como tal, y se hace ver la consecuencia de las decisiones tomadas.

Para cerrar otro ejemplo. Si el niño saca buenas notas se le dice que es inteligente. ¿Que pasa si saca malas notas? El niño asume que entonces no es inteligente. Si esto se refuerza muchas veces, lo mismo le pasará de adulto cuando fracase. Se sentirá como no inteligente y su felicidad por siempre dependerá de los resultados que logre o no logre.

Buscando mas responsabilidad

Hasta hace poco siempre me consideré una persona responsable. Hoy veo que esto no es cierto. Resulta ser qué en muchas áreas de mi vida la responsabilidad para mi significaba hacer  «lo que alguien mas espera de mi».  Con esto quiero decir que me consideraba responsable por qué iba al colegio (lo que mis papás esperaban de mi), tenía éxito en el trabajo ( lo que mis socios y clientes esperan de mi), cuidaba a mi familia (lo que mi esposa y mi hijo esperan de mi), etc.  En pocas palabras, para mi ser responsable era cumplir con las expectativas de los demás. Cumplir con mis tareas.

Es impresionante verlo en retrospectiva, pero que poca responsabilidad he tenido al no tomar en cuenta todo aquello que personalmente escogía o no hacer y el impacto que eso tenía a mi alrededor. Durante tanto tiempo ignoré todo lo que pasaba a mi alrededor y tan solo tomé en cuenta si estaba llenando las expectativas de los demás. Que manera mas limitada de vivir mi vida! Pero no me arrepiento, a mi propia manera, todas estas experiencias me han llevado a donde estoy y poder tener el entendimiento que hoy por hoy me puede llevar al siguiente nivel.

Hoy quiero ser mas responsable. Y con esto me refiero a tomar control de mi vida y con eso todo lo bueno y malo que hago en el mundo. Quiero darme cuenta y disfrutar de todos los logros que tengo. Y lo mismo va para los fracasos. Quiero ser dueño de mi propia vida y saborear el efecto que tengo en las personas y el mundo que me rodea.

Es extraño, pero tomar las riendas de mi vida da miedo.  No tiene mucho sentido por qué estar a la deriva, a la merced de lo que los demás esperan de mi y no reconociendo todo lo que hago debiera ser mas espeluznante. Al mismo tiempo, la recompensa de adueñarme de todo lo que soy y todo lo que creo que puedo llegar a ser, supera cualquier miedo que pudiera llegar a existir. Poniendo todo esto en la balanza estoy convencido que la responsabilidad de vivir mi propia vida con todo lo bueno y malo que va a traer vale mas que la comodidad de sentirme «seguro» tratando de llenar las expectativas de los demás.