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Etiqueta: futuro

La gran pausa

Así es como recordaré este momento congelado en el tiempo. Como “la gran pausa.” Una pausa que al parecer yo y la naturaleza necesitábamos para poder seguir adelante. Un poco de tiempo para reflexión, cambio y renovación. Un preciado momento para planear con mucha intencionalidad lo que pudiera ser el resto de mi vida.

“No es a la muerte a lo que un hombre le debe temer,” nos recuerda Marco Aurelio, “a lo que en realidad le debe temer es a nunca empezar a vivir.” Con esta pausa llega el cambio de ritmo necesario para encontrar lo que esa nueva vida pudiera ser.

Es importante en este momento, antes de seguir adelante, aclarar que no pudiese haber tenido una experiencia de vida más satisfactoria que la que he tenido hasta el día de hoy. No quisiera cambiar nada de lo que he vivido y podido construir en estos 44 años. Siento un profundo agradecimiento por la vida que he podido tener.

Sé que encontrar este siguiente nivel de vida no es algo fácil de hacer. Solo porque el ritmo de vida ahora es un poco diferente no quiere decir que las respuestas mágicamente aparecerán frente a mí. Descubrir lo que realmente es importante para uno es de las cosas más difíciles que podemos hacer.

Hay bastante trabajo por delante. Se requerirá de mucha introspección y honestidad interior; estrategia, táctica y una búsqueda de claridad. Tengo muchas preguntas pendientes por responder y diferentes caminos por evaluar. Siento cambio venir en el viento que sopla en las calles que están vacías, durante “la gran pausa”.

La oficina opcional versus la oficina necesaria

Nota aclaratoria: El contenido de este post está destinado a trabajos intelectuales que NO requieren la producción de objetos físicos.


Cuando le preguntamos a 10 personas, ¿a dónde vas cuando quieres trabajar en tus proyectos más importantes?, 9 de esas 10 personas van a responder que van a cualquier otro lugar que no sea la oficina. Yo definitivamente estoy entre esos 9.

Las razones principales que citan las personas para responder así son:

  • Tengo muchas interrupciones en la oficina:
    • Mis compañeros de trabajo y jefes me interrumpen en todo momento
    • El ambiente no me permite concentrarme durante períodos largos de tiempo
  • Llego cansado y de mal humor por el tráfico 1.Ir a la oficina requiere traslado, tiempo y mucho desgaste. Imaginemos que a alguien le lleve 45 minutos ir a la oficina y otros 45 minutos regresar de la oficina. Eso se convierte 1.5 horas al día por 5 días a la semana y ya estamos en 7.5 horas cada semana. Ahora, tenemos 4 semanas al mes y llegamos 30 horas al mes. Tenemos 12 meses al año que finalmente nos dan 360 horas perdidas en el año por persona.
  • Me distraigo fácilmente con los problemas de los demás
    • Paro trabajando en cosas que no son mis prioridades

Pero si no buscamos ir a la oficina para hacer nuestro mejor trabajo, ¿para qué diablos hacemos la gran inversión de movernos a trabajar ahí? No tengo idea!

Si embargo seguimos sin cuestionar por qué es necesario presentarse a la oficina todos los días. Creo que es importante cuestionarnos por qué. Puede ser que las respuestas que encontremos, particularmente en este período de pandemia, nos liberen de creencias milenarias que nos dicen que para ser productivos tenemos que estar todos juntos en el mismo lugar al mismo tiempo.

En los siguientes días estaré escribiendo una serie de posts sobre por qué creo que las oficinas no deben ser vistas como una necesidad para que existan las empresas. Con esto no quiere decir que las oficinas NO debieran existir y que todos debemos cerrar nuestras oficinas de inmediato.

Tan solo voy a estar proponiendo que puede ser posible reconfigurar las oficinas para que sean lugares mucho más agradables especialmente diseñados para un pequeño porcentaje de actividades empresariales y personales. Voy a estar proponiendo que las oficinas deben verse una opción disponible para las personas que en un momento particular las quieran utilizar.

Si pensamos en que cómo empresa u organización NO requerimos una oficina para lograr nuestros objetivos, seguro la construiremos de una manera muy distinta que si pensamos que para poder existir NECESITAMOS una oficina.

Referencias   [ + ]

1. Ir a la oficina requiere traslado, tiempo y mucho desgaste. Imaginemos que a alguien le lleve 45 minutos ir a la oficina y otros 45 minutos regresar de la oficina. Eso se convierte 1.5 horas al día por 5 días a la semana y ya estamos en 7.5 horas cada semana. Ahora, tenemos 4 semanas al mes y llegamos 30 horas al mes. Tenemos 12 meses al año que finalmente nos dan 360 horas perdidas en el año por persona.

Imaginemos juntos….

Sé que estamos viviendo tiempos difíciles. Pero en ningún lugar está escrito que no poder salir y estar afrontando una pandemia global prohíbe imaginar la mejor versión del mundo que quisiéramos tener cuando todo esto termine.

Nada nos prohíbe imaginarnos un mundo mucho más verde y limpio por qué hemos optimizado nuestra forma de transportarnos, hacemos más actividades en línea y adecuamos nuestros horarios laborales y escolares. Todo esto gracias a lo que estamos aprendiendo en estas recientes semanas sobre el teletrabajo.

Por qué no imaginar un mundo donde la prosperidad, el avance tecnológico y la productividad van todavía 10 veces más rápido que hoy gracias a que ahora todos nos estamos viendo «motivados» a colaborar a distancia, no guste o no.

Que bonito imaginar un mundo donde todos somos mucho más solidarios y empáticos con el prójimo por qué gracias a esta pandemia estamos aprendiendo que hay cosas (la gran mayoría de ellas) que no podemos controlar y que todos estamos en el mismo barco. Hay situaciones que nos afectan a todos y necesitamos de algo más grande que nosotros para poderlas superar. Estamos aprendiendo el valor de la interdependencia.

No puedo dejar de imaginarme viviendo en un mundo agradecido por el simple hecho de existir. Un mundo en donde todos volvemos a estar maravillados por la vida, por los problemas, por sus soluciones, por la naturaleza y por la humanidad. Un mundo en donde vemos la majestuosidad de toda la eternidad en cada persona con que nos topamos cada día.

Hoy imagino ese mundo de sueños en donde todos comprendemos que nuestro tiempo acá es tan limitando que la única verdadera opción que tenemos es día a día construir la mejor vida que nos podamos imaginar a partir de hoy.

¿Que te estás imaginando tú?

¿Está muriendo la curiosidad de nuestros niños?

«El poder de cuestionar es la base de todo el progreso humano.» — Indira Gandhi

Un niño típico de 4 años de edad puede hacer hasta 100 preguntas cada día a sus papás. Cuando este mismo niño llega a la educación media, es muy probable que ya no les haga ninguna pregunta. De hecho, la cantidad de preguntas y su curiosidad en general prácticamente ya tienden a 0.

Bastante preocupado por esta situación he estado pensando mucho en cual podrá ser la causa (agradezco mantener aún algo de curiosidad para querer estar pensando en estas cosas!).

También creo que los niños son el departamento de investigación y desarrollo de la especie humana. Es vital que fomentemos cuanta curiosidad y preguntas podamos en ellos para que nuestras futuras generaciones puedan optar tener un mejor futuro.

Ya en este momento, contemplando ya por varios minutos por la ventana, de alguna manera u otra todos mis pensamientos se van directo a mis experiencias en el colegio.

Primero que nada, creo que la educación tradicional recompensa tener las respuestas correctas. No existe recompensa por hacer preguntas importantes. Si traigo a la memoria mi propia experiencia lo que puedo recordar es estar siempre buscando cual era la respuesta que me iba a ayudar a «ganar el examen». Recuerdo tratar de descifrar que es lo que mi profesor quería que pusiera en la hoja. ¿Que recuerdos les vienen a ustedes a la mente?

La segunda imagen que me viene a la memoria es la de mis profesores haciendo preguntas y mas preguntas. ¿Que es lo primero que le pasa a un(a) niño(a) de 4 años que llega por primera vez al colegio? Si no me equivoco, todo empieza con la ceremonia de levantar la mano para poder hacer una pregunta. A mi manera de verlo, esto ya es el primer golpe a la curiosidad espontánea.

¿Luego de esto que ocurre? Si recuerdan su época de colegio, ¿quien hacía todas las preguntas en su salón de clases? Si, el profesor. Desde muy pequeños en el colegio entramos en esta ambiente en donde las preguntas las hace el profesor y nuestro trabajo es estar preparados para dar las respuestas. Se espera que de alguna manera sepamos las respuestas. No cuestionar.

Quiero reconocer que puede ser que yo haya tenido una experiencia muy particular y que la lucha de recobrar mi curiosidad y buscar las preguntas que puedan transformar mi vida sea única. Sin embargo, cuando veo a mi alrededor el mundo en el que estamos viviendo algo me dice que esto pudiese ser una problema mas generalizado. No lo se. Quiero seguírmelo preguntando…

5 razones de por qué si los profesores fueran mas como granjeros, el mundo estaría mejor

Con un hijo de 5 años pareciera ser que veo enseñanza, motivación y crecimiento en todos lados. Estos temas están tomando mucha importancia para mi. Preguntas como ¿cual es la mejor manera de ayudar a un niño a aprender? ¿cómo se puede motivar a alguien para que realmente quiera aprender? ¿que pasa si un niño no quiere hacer algo que realmente lo va a ayudar

a crecer? han estado dando vueltas en mi cabeza todo el tiempo.

Con tanto tiempo dedicado a tratar de entender esto de una mejor manera y al estar trabajando muy de cerca con un grupo muy especial de personas que están apasionadas por las mismas preguntas creo que estoy logrando ver algunas cosas.

  1. Para que un niño realmente aprenda y pueda «florecer» es indispensable que libremente lo quiera hacer. Una vez se interesa por algo y lo quiere aprender, el aprendizaje no tiene límites. No debemos forzar el aprendizaje.
  2. Los niños pequeños se están empezando a entender como funciona el mundo y sus cerebros aún no son completamente lógicos. Necesitan de alguien que los guíe a descubrir las actividades que mas interesantes son para cada uno de ellos. Expongamos a los niños a la mas diversa cantidad de actividades posibles para que puedan encontrar su verdadero llamado.
  3. No podemos encasillar a todos los niños en un mismo esquema. Cada uno tiene intereses y habilidades únicas. Debemos ayudarles a encontrarlas y personalizar su aprendizaje para que cada uno de ellos pueda ser las mejor versión de si mismo.
  4. A todos los niños les gusta fracasar (así aprenden a caminar, a comer, etc.) No podemos ponernos en su camino y empezarles a reprochar cuando intentan algo nuevo y les sale mal. A costa de todo, dejemos intacta la ilusión de los niños de seguir aprendiendo cosas nuevas por medio de una genuina curiosidad y la falta total del miedo al fracaso.
  5. Nosotros no somos nuestros niños. Nuestro valor no depende del éxito o no que logren tener nuestros niños. No tengamos miedo de que sean ellos mismos. Nuestra función debe ser guiarlos como seres libres para que algún día puedan ser miembros felices y productivos de la sociedad. Cualquier otro interés que tengamos es puramente nuestro y no tiene nada que ver con el desarrollo del niño.

Todo esto me suena mucho a como los granjeros logran crecer sus cultivos.  Un granjero no puede obligar o darle órdenes a sus cultivos para que crezcan. Lo que si pueden hacer es entender que necesita cada uno de ellos  y encontrar la manera de dárselo justo en el momento en que mas lo necesita.

Esto es todo lo que se requiere para que nuestros niños puedan florecer en los adultos que van cambiar el mundo.