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Etiqueta: familia

El gato que luchó hasta poder dormir

Erase una vez un cariñoso gato que no le gustaba darse por vencido. Una vez que encontraba algo que quería no se detenía por nada hasta lograrlo. Es cierto, está actitud muchas veces le causa muchos problemas pero al final de cada aventura Fluffy usualmente se sale con la suya.

Y hoy el desenlace no fue para nada diferente. Fluffy, al igual que siempre, identificó algo que quería con todo su corazón y lo empezó a perseguir con todas sus fuerzas. Resulta ser que lo que quería este perseverante gato el día de hoy era dormir en mis piernas.

Hoy ha sido un día lluvioso y ha hecho un poco de frío. A esto le podemos sumar que tengo bastante sueño. Ayer me acosté bastante tarde y no dormí mucho. Ahora, no sé que tanto haya dormido Fluffy pero sospecho que durmió bastante más que yo. Eso es lo que hacen los gatos. Sin embargo, en el momento que vio que me senté en el sofá a escribir empezó a insistir con quererse subir sobre mis piernas a dormir.

¡Vaya que esta gato es persistente! Por lo menos lo bajé 7 veces y vez tras vez volvió a intentar trepar sobre mis piernas para tratar de dormir. Cómo les conté al principio de la historia, Fluffy no se da por vencido hasta conseguir lo que quiere. Claro, puede haber tomado medidas drásticas para contrarrestar su insistencia pero su cara de gato con botas de Shrek me ganó.

Así que después de la séptima u octava vez que lo bajé y que él se volvió a subir le di por ganada la batalla y lo dejé dormir sobre mis piernas. Pero eso sí, la siesta no le salió gratis. No olvidemos que yo quería escribir así que en el momento que se durmió el gato más perseverante del mundo se convirtió en una pequeña mesa sobre la cual puse mi laptop y empece a escribir estas palabras que están terminando de leer.

Agradecer siempre es mejor que lamentarse

Agradecer siempre es mejor que lamentarse

Las cosas siempre están en constante movimiento. Todo está cambiando todo el tiempo. Somos nosotros los que no tenemos la conciencia suficiente para darnos cuenta del constante cambio a nuestro alrededor. El respiro que estoy tomando en este momento es diferente al anterior y también será diferente al que viene. Esta es la naturaleza del mundo en que vivimos. Todo cambia, todo eventualmente tiene que terminar.

Y aún así insistimos en apegarnos a que las cosas se mantengan como son, especialmente cuando las estamos disfrutando. Pero es esta necesidad de que las cosas sigan igual lo que no nos deja disfrutar los momentos tal y como son. Es esta la razón por la cual nos lamentamos cuando algo bueno llega a su fin. Simplemente no lo queremos dejar ir. Creemos que sin “eso” no podremos estar bien. Esto simplemente no es cierto.

Pero hay otra manera mejor de experimentar el cambio. Cuando algo cambia siempre podemos agradecer por lo que se tuvo. Sin apegos, nostalgias o remordimientos. Sin lamentarnos porque terminó. Claro que podemos despedir hasta los mejores momentos con un agradecimiento genuino que solo puede nacer en un corazón que entiende que nada dura para siempre y que cada momento de la vida es un verdadero regalo. Ver el mundo a través de estos ojos no solo nos permite afrontar de mejor manera los cambios sino que también nos permite disfrutar plenamente de cada momento de nuestras vidas sin tener miedo alguno de que pronto vaya a terminar.

Gracias Javi #9, Rizzo #44 y Kris #17 por este 2,015 – 2,021 tan especial. Especialmente por el 2,016.

Chris, sé que hoy fue duro pero aprendimos una lección grande. Agradecer es siempre mejor que lamentarse. ¡Ánimo!

Amigos, familia y una buena película

Ya es bastante tarde y la verdad no tengo muchas ganas de escribir. Pero debo recordar que hacer lo que uno se propone hacer, incluso cuando uno no tiene ganas de hacerlo, es lo que diferencia a las personas promedio de las excepcionales.

Así que acá estoy una vez mas con mi computadora sobre las piernas, una luz tenue alumbrando mi habitación, el reloj indicando que ya es un nuevo día y mi compromiso de escribir todos los días luchando por no morir. Sé que algún día puede ser que falle pero también sé que ese día no será hoy.

Como todo lo que sucede en la vida hoy no estoy en esta situación por casualidad. Estoy acá por decisiones propias que libremente tomé durante el día. Reconocer esta responsabilidad aliviana la tarea y hace más fácil el poder seguir hacia adelante.

Hoy desde medio día me reuní con un grupo de buenos amigos que aprecio mucho pero que ya no viven en Guatemala. Están de vacaciones por acá así que me tome el tiempo de ir a almorzar con ellos. Extendimos el almuerzo en cena y cuando todos nos despedimos me dirigí hacia la casa de mis suegros en donde estaban Elena y Christian. Resulta ser que justo antes de salir ellos me escribieron para contarme que iban a ver “Black Widow” allá con toda la familia e invitarme para que fuera a verla con ellos. ¿Cómo decir que no a tremendo ofertón? Así que sin dudarlo salí para allá a ver la película.

Y esa es la historia de porque estoy acá medio dormido escribiendo después de media noche —tuve un fabuloso día de amigos, familia y una buena película antes de escribir.

La vida como el emprendimiento más importante

Creo que cómo emprendedores aprendemos muchas cosas que son súper valiosas. Aprendemos a identificar oportunidades, a inspirar a otras personas para que compartan nuestra visión y aprendemos cómo construir equipos que ejecuten planes complejos y que logren metas ambiciosas.

Hoy por la mañana estaba pensando en las infinitas horas que los emprendedores dedicamos a aprender todas estas cosas y en las infinitas horas más que le dedicamos a aplicarlas en nuestras empresas. Repentinamente, en algún momento durante esta reflexión una pregunta entró en mi mente, ¿Por qué no estoy aplicando todo esto que he aprendido como emprendedor para potenciar el emprendimiento más importante que tengo a mi cargo, mi propia vida?

Antes de seguir adelante quiero decir que creo que mi vida es maravillosa y que estoy haciendo cosas muy interesantes. Pero también sé que aún hay más. También sé que invierto la mayoría de mi tiempo en desarrollar mis emprendimientos y proyectos pero que cuando tomo un paso hacía atrás y trabajo en lo que quiero para mi vida no soy tan intencional con mis planes, metas y objetivos.

Pero las herramientas y conocimientos ya están ahí, listos para servir. Solo es cuestión de empezarlos a utilizar. Creo que la pieza que hace falta es la realización de que el proceso de construir nuestras vidas es un emprendimiento como cualquier otro. Es un proyecto que requiere de tiempo, planeación, dedicación, seguimiento, metas, motivación, colaboración, visión, etc., etc.

Sí, construir y vivir nuestras vidas es el emprendimiento más importante que cada uno de nosotros tiene a su cargo. Todo lo demás que escojamos hacer es tan solo un proyecto dentro del gran emprendimiento de nuestras vidas. Al final del día nuestros proyectos, empresas, familia, hobbies, deportes, vicios, amistades y todo lo demás que hagamos solo son componentes de nuestro emprendimiento más importante.

Esto no quiere decir que todo lo que hemos aprendido fundando y desarrollando nuestras empresas no nos pueda servir para fortalecer nuestras vidas. Todo lo que se requiere es un pequeño cambio de paradigma —darnos cuenta de que nuestras vidas son un emprendimiento como cualquier otro en el que ya hayamos trabajado y que las habilidades que hemos desarrollado en el campo de batalla empresarial también nos sirven para llevar nuestras vidas al siguiente nivel.

Lo fácil es aburrido

Hoy el equipo de beisbol en donde juega mi hijo jugó la semifinal del torneo que actualmente están jugando. El resultado final fue bastante desbalanceado a su favor. Está de más decir que a pesar del buen resultado la intensidad, enfoque e interés, estuvieron evidentemente ausentes en todos los niños del equipo —porque lo fácil es aburrido.

Es extraño escuchar a alguien quejarse cuando las cosas son fáciles, sin embargo, la queja que comúnmente se escucha es: “Qué difícil está esto, ya no quiero más.” Pero, ¿en realidad se siente mejor no tener retos significativos en el camino? ¿Realmente preferimos que las cosas sean fáciles? Yo creo que no.

Hacer algo que ya se sabe hacer bien no es emocionante. Crecer, a través de enfrentarse a un buen reto sí acelera el corazón. Saber de antemano que el resultado va a ser positivo no tiene gracia, no existe el riesgo de poder perder. Tener que luchar contra corriente para salir victorioso desarrolla nuevas habilidades y ejercita la mente y la voluntad.

Lo fácil es aburrido porque no nos pone a prueba. Lo fácil es aburrido porque no requiere que demos lo mejor que tenemos. Lo fácil es aburrido porque no nos enseña nada. Lo fácil es aburrido porque no nos sorprende. Lo fácil es aburrido porque no nos exige. Lo fácil es aburrido porque no nos puede enseñar de que estamos realmente hechos. Lo fácil es aburrido porque nosotros siempre queremos mejorar.

El regreso a casa

Regresar a casa siempre es algo especial. La familiaridad que despierta volver a entrar en el lugar desde donde construimos nuestras vidas nos regresa a soñar con nuestra niñez.

Los olores, el reencuentro con las mascotas, nuestra cama y simplemente esa sensación de “estar en casa” nos invitan a sumergirnos en una profunda paz que en ninguna otra parte del mundo podemos sentir.

Estar lejos es bueno pero regresar a casa es aún mejor. Cuando estamos lejos abrimos nuestras mentes y nos exponemos a otras culturas. Cuando regresamos a casa incorporamos lo vivido a nuestros hogares. Cuando viajamos conocemos el mundo y aprendemos de nuevas experiencias. Cuando regresamos a casa podemos bajar las defensas y ser quienes somos. El regreso a casa siempre es la culminación de algo genial.

Un día de más, largas colas en el aeropuerto

Y contra todo pronóstico sigo en Atlanta. Hoy por la mañana perdimos nuestro vuelo de regreso a casa. Afortunadamente mañana es feriado en Guatemala y no tenemos compromisos grandes que cumplir. También, nuestras pruebas de COVID siguen vigentes para nuestra salida de mañana. La situación pudo haber sido peor.

La cantidad de personas que esperaban viajar en el aeropuerto de Atlanta era muy grande. Adicionalmente todos teníamos que pasar a mostrar nuestras pruebas de COVID a un agente antes de poder hacer el check-in. En repetidas ocasiones pregunté si podía procesar mis maletas registradas y seguir adelante ya que yo había hecho el proceso de chek-in en línea. Nada. “Todos tienen que ver a un agente”, fue la respuesta que recibí.

Dos horas después, cuando finalmente llegamos al “counter”, el agente me dijo que ya no había nada que hacer, el vuelo se había cerrado y el proceso de check-in estaba finalizado.

Y así es que acá seguimos, esperando a salir mañana. Estamos viendo a los Cubs perder 6–1 contra los Dodgers en un buen hotel de 4 estrellas que fue pagado 100% por Delta. La aerolínea reconoció la responsabilidad del retraso pagando nuestro hotel y el cambio de fecha de nuestros pasajes.

Así que con nuestros lugares confirmados para mañana ya estamos listos para salir a las 5:40am para estar 4 horas antes de la salida del vuelo en el aeropuerto. Espero que esto sea tiempo suficiente y ya mañana pueda escribir desde mi casa en Guatemala.

P.D. Dando continuidad a mi post de ayer, mi experiencia emocional de todo esto fue bastante buena.

Dolor y meditación

La semana pasada viajé a Birmingham, Alabama para conocer la universidad en donde está estudiando neurociencia mi sobrino (University of Alabama at Birmigham). Después de haber conocido el campus tuvimos una muy interesante conversación en la cual me estuvo contando acerca de un proyecto de investigación en el que está trabajando.

El proyecto consiste en evaluar si la práctica de meditación puede ayudar a personas mayores que tienen artritis a experimentar menos dolor. Los detalles técnicos del experimento no los conozco pero creo haber entendido las generalidades.

Según entiendo, el experimento inicia con una prueba de FMRI (Imagen por resonancia magnética funcional) que se le realiza a todos los participantes. Durante este proceso se puede identificar el grado de dolor siendo experimentado por sus cerebros. Luego de registrar estos datos unos especialistas ayudan a los participantes a desarrollar una práctica de meditación conocida como “mindfullness” y se le pide a cada uno de ellos que practique durante un tiempo determinado.

Al completar su entrenamiento y el período determinado de práctica se le pide a las personas que regresen y vuelvan a hacer otro FMRI para ver si ha habido una variación en su experiencia de dolor. Finalmente se comparan los datos y se busca una correlación entre la práctica de meditación y el dolor siendo experimentado.

Según me cuentan, parece ser que existe una fuerte correlación entre la cantidad de tiempo meditado y la disminución del dolor siendo experimentado. Creo que esto no es una sorpresa para nadie que esté familiarizado con la meditación. Lo que me pareció muy interesante es que ya se esté fusionando la medicina, la ciencia y la tecnología con una práctica milenaria tradicionalmente espiritual como lo es la meditación.

Estoy muy entusiasmado por saber los hallazgos formales del experimento cuando lo terminen. Soy un constante practicante de la meditación y es algo que siempre le recomiendo a las personas que me importan. Creo que les puede cambiar la vida.

Si se llega a determinar científicamente que la meditación puede disminuir el dolor físico que experimentamos, creo que la adopción de la práctica crecerá bastante y muchas personas más podrán experimentar más paz en su interior.

Una buena conversación

Una buena conversación puede hacer que el tiempo se detenga. Sí, la buena conversación es difícil de encontrar, por eso cuando se encuentra no se puede dejar escapar.

Cuando el momento es el correcto y la persona adecuada aparece, los temas no son escasos y las ideas no dejan de fluir. Los conceptos viajan de una mente a la otra y el aprendizaje es un regalo del que todos se pueden beneficiar.

Una buena conversación no tiene un desenlace predecible. Cuando inicia nunca se sabe en dónde va a terminar. Tampoco se puede saber cuánto tiempo durará. Una buena conversación simplemente termina cuando tiene que terminar. Por ejemplo, la buena conversación que tuve hoy con un gran amigo recién terminó hace unos minutos, cerca de las dos de la mañana.

Y eso es lo que más me gusta de una buena conversación, que nos envuelve y nos cautiva. No nos deja escapar. Nos hace suyos y nos hipnotiza hasta que cumple su misión.

Montgomery, Alabama 2:32 A.M.

Banderas y grama

Ahora que ya es tarde y me estoy preparando para dormir, el dolor en mis piernas me trae a la mente la imagen de banderas y grama. Pareciera no haber relación alguna entre el dolor de piernas y las banderas y grama. ¡Pero sí que lo hay! Déjenme les cuento.

La goma que une al dolor de piernas con las banderas y la grama son los niños. Llenos de energía y entusiasmo, con ganas infinitas de vivir la vida y sin reparo a ensuciarse, los niños pueden pasar horas jugando con banderas en la grama. Para un adulto la situación es diferente. No importa que regularmente haga ejercicio como lo hago yo, las horas de banderas y grama tienen un efecto muy real en las piernas.

Así que hoy tomaré las 2 horas que pasé jugando Flag Football con mi hijo y sus amigos como una advertencia. Si quiero seguirles el ritmo de acá en adelante tengo que entrenar aún más y seguir fortaleciendo mi cuerpo.

Puedo ver muchas horas más de banderas y grama en nuestro futuro y no me las quiero perder por nada. A entrenar se ha dicho.