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Categoría: coaching

No habrá un mejor momento

El inicio de grandes proyectos en la vida nos paralizan. Una de las razones por las que postergamos estos proyectos es por qué dudamos si es este el momento correcto para actuar.

Nunca estamos seguros si este es el momento adecuado para empezar una familia o fundar una nueva empresa. No sabemos si mudarnos a otro país ahora o si será mejor esperar hasta el otro.

Y así empezamos a racionalizar miles de historias de por qué este no es el momento adecuado. La realidad es que para estos cambios trascendentales nunca hay un momento perfecto para empezar. Siempre encontramos una excusa de por qué esperar.

Pero estos proyectos que son los que hacen que nuestras vidas sean maravillosas no necesitan de un momento adecuado para nacer. Requieren de un salto de fe. No habrá un mejor momento que hoy para empezar.

Lo que siempre tenemos

Un trabajo puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Lo mismo puede suceder con una relación, una casa o la cuenta de banco. Todas estas cosas y muchas otras mas —como la vida de un ser querido— son mucho más frágiles de lo que creemos y pueden desvanecer sin un previo aviso.

La gran mayoría de cosas que creemos tener caen en esta categoría de “efímeras”. Están fuera de nuestro control y tan solo podemos, hasta cierto punto, influenciarlas en maneras bastante limitadas.

A lo largo de nuestras vidas todos vamos acumulando conocimientos y destrezas que desarrollamos con mucho esfuerzo y dedicación. Aprendemos a lidiar con situaciones difíciles y a controlar nuestro temperamento. Descubrimos cómo resolver problemas, aprendemos a hablar otros idiomas y poco a poco dominamos un instrumento musical.

Todos estos conocimientos y destrezas son lo que siempre tenemos. Nadie ni nada nos los puede quitar. Son lo que nos hace únicos y nos permite aportar a las personas y comunidades que nos rodean. Son lo que nunca podemos perder.

Es en estas cosas en lo que debemos trabajar para crecer nuestro impacto en el mundo y tener una verdadera sensación de solidez bajos nuestros pies. ¿Que inseguridad puedo experimentar si sé que aunque me despidan de mi trabajo o quiebre mi empresa voy a estar bien por qué sé que lo puedo volver a hacer? Este es el verdadero secreto del crecimiento personal.

Cada día debemos voltear a ver hacia a adentro y conocernos mejor. ¿Dónde somos fuertes y en que debemos trabajar? No nos distraigamos con lo que está pasando allá afuera. Lo que hemos logrado y lo que tenemos es irrelevante —puede desaparecer en cualquier momento. Lo único que siempre tenemos es lo que somos y lo que podemos hacer.

Valentía

La valentía necesita de un ideal. Lo que unos perciben como valentía, para otros es tan solo el siguiente paso en el camino a concretar su visión.

La valentía viene del deseo de luchar por algo más grande que uno mismo. De saber que la única manera de llegar a la cima es venciendo al miedo. La valentía no es la ausencia de miedo, es la presencia de motivación.

Mientras más ideales tenga una persona por qué luchar, más fuerte será su incentivo para vencer el miedo —será más valiente. La valentía no es más que cambiar el miedo por el deseo de triunfar.

El regalo de exigir

Ser exigente y pedir lo mejor que alguien más puede dar es más fácil para algunas personas que para otras. Pareciera ser que para la gran mayoría es algo bastante incómodo y difícil de hacer. Espero con las siguientes palabras facilitarles el proceso.

En la cultura occidental hay una creencia muy arraigada que ser exigente de alguna manera equivale a ser una persona mala o ser intransigente. En el caso particular de Guatemala la expresión que viene a la mente es “ser mala honda”.

Esta dificultad de poder ser demandante —dentro de obvios límites éticos— limita mucho el desarrollo de un grupo de personas. La falta de exigencia afecta tanto a las personas que no exigen como a aquellas que no se les está motivando a dar lo mejor que tienen dentro.

Y es esto precisamente lo que es exigir —invitar a alguien a estar inconforme y buscar dar más. Es un reconocimiento abierto de que la persona lo puede hacer mejor. Es una inconformidad sana que busca crecimiento personal. Es un regalo.

Es un regalo por qué para que alguien llegue a exigir y “subirle la barra” a otra persona se tuvo que incomodar. Tuvo que pasar por el proceso de sentir ese nudo en la garganta y las mariposas en el estómago que todos sentimos cuando le vamos a decir a alguien que lo que hizo no está a estándar y que lo debe hacer mejor. El regalo es cada vez más especial conforme el rendimiento que se exige va subiendo de nivel.

Exigir es una calle de doble vía que beneficia a todos los involucrados. La persona que da el regalo de exigir recibe el privilegio de desarrollar y crecer a otra persona que quiere crecer. La persona a la que se le exige recibe el regalo de que alguien más le tenga suficiente aprecio como para incomodarse por ayudarlo a crecer. Exigir es un maravilloso intercambio cuando se sabe hacer bien. Empieza a crear un cultura de exigencia.

No eres lo que haces

Hola, soy el Ingeniero Álvarez. Este tipo de introducciones son un tipo de ventana a una confusión muy grande que tenemos la mayoría de personas. La confusión es que de alguna manera u otra somos lo que hacemos. Esto no es cierto. No soy el Ingeniero Álvarez, simplemente estudié ingeniería.

Este problema empieza desde que somos pequeños. ¿Qué se le dice a un niño pequeño que obtiene buenas calificaciones en el colegio? Usualmente es algo muy parecido a “Felicitaciones, ERES muy inteligente!”.

Para empezar, hay una implicación escondida en este tipo de frase. El mensaje sugiere que la inteligencia del niño está directamente correlacionada con la nota. Cómo sacó buenas notas ENTONCES ES inteligente. ¿Cómo creen que reaccionará este niño cuando tenga dificultad con una materia y sus notas no sean tan buenas? Exacto.

Para simplificar el tema, sigamos con el mismo ejemplo de la inteligencia. Si el mensaje se repite varias veces, será natural que el niño empiece a crear una identidad de persona “inteligente”. Pronto dejará de verse como una persona que TIENE una característica particular que es la inteligencia y la inteligencia pasará a formar parte de quién el cree ser.

Soy mamá, soy hermano, soy músico, soy médico, soy emprendedor. Todo esto no tiene sentido alguno. Tengo un muy buen amigo que práctica medicina y tiene grandes habilidades para la música. Si digo que es doctor, ¿entonces no es músico? Si digo que es las dos cosas, ¿Qué porcentaje de él es doctor y qué porcentaje es músico? Cuando está a media crujía, ¿sigue siendo músico en ese momento? Si hoy es doctor, ¿quién era antes de estudiar medicina? Cuando está componiendo una canción, ¿está dejando de ser doctor?

Creo que cuando sus hijos logren buenas notas en el colegio será mejor decirles algo como “Hiciste un buen trabajo! Estamos orgullosos. ¿Ves que estás desarrollando habilidad para estudiar?”.

No puedes saber

Creo que todas las personas fundamentalmente operan en base a buenas intenciones. Considero que la gran mayoría de personas están tratando de hacer lo mejor que pueden en todo momento. Claro, todos cometemos errores pero creo que rara vez los cometemos de mala fe. Esta manera de ver el mundo me ha dado mejores relaciones interpersonales y una buena dosis de paz interior.

La verdad es que no puedes saber qué está atravesando una persona en un momento dado. No puedes saber cuál es su verdadero estado mental o emocional. Es imposible saber qué es lo que en el fondo esta motivando sus acciones. Dado que no no puedes saber, ¿por qué no asumir intención positiva? Sin duda alguna, esto te hará sentir mejor.

Asumamos que alguien te tira el carro cuando vas en camino al trabajo. Tu reacción inicial es enojarte mucho porque asumes que la otra persona no te respeta y que te quiere poner en riesgo. ¿Cuál es su verdadera intención? No puedes saber. A lo mejor su intención es llevar a su hijo que está sangrando al hospital lo antes posible. ¿Cambia tu reacción? Seguro que sí. Siempre reaccionas en base a la intencionalidad que asumes que la otra persona tiene. Pero una vez más, no puedes saber.

Finalmente, recuerda ver hacia adentro. ¿Cuantas veces te levantas por la mañana pensando en ir a destruir la vida de alguien más? ¿Cuántos días a la semana tienes el objetivo de salir y lastimar alguien adrede? La mayoría de personas no actuamos así. Si tú no lo haces, ¿por qué piensas que los demás sí?

Así que la próxima vez que estes molesto con alguien recuerda que no puedes saber por qué hizo lo que hizo. Muy probablemente no fue malintencionadamente. Esto te hará sentir mejor.

La idea o la ejecución

Todo empieza con una idea. Cada proyecto nace primero en la mente y tiempo después se materializa en el mundo real. Sin idea, no hay proyecto en que trabajar. De igual manera, una idea puede nunca llegar a ver la luz del día por qué nunca se pudo ejecutar. Sin ejecución, tampoco hay proyecto que se llegue a terminar.

La idea funge como la semilla de la visión que mantendrá motivado al equipo que desarrollará la idea. La ejecución será la brújula que indicará sí la dirección en que va el proyecto es la correcta o no. La idea pinta el resultado final en un lejano horizonte, ls ejecución va dibujando el mapa conforme se va descubriendo nuevo territorio.

Qué es más importante, ¿la idea o la ejecución? Ambas. El éxito es inalcanzable en la ausencia de cualquiera de los dos.

¿Puede la misma persona que tiene la idea materializarla? Algunas veces si, otras no. Mucho depende del tamaño de la idea. Las ideas pequeñas las puede ejecutar una solo persona —muchas veces la misma persona que tuvo la idea. La ideas más grandes requieren de un grupo de personas para ser materializadas. Este grupo usualmente toma la forma de una empresa, un movimiento, un equipo o algo similar. La mayoría del tiempo la persona que tuvo la idea lidera al grupo que la materializará.

Para poder hacer realidad una idea primero se debe creer que materializarla creará un mundo mejor. Para poder creer que la idea se va a materializar se requiere empezar a trabajar en ella y ver avances. Es un tipo de círculo virtuoso.

Qué es más importante, ¿la idea o la ejecución? Ambas.

Recuperación

Es tan fácil comprender que el cuerpo necesita reponerse y recuperar energía. Sabemos que necesitamos dormir y descansar después de hacer ejercicio. El mismo cuerpo se encarga de gritarnos cuando es momento de descansar.

Lastimosamente no ocurre lo mismo con la mente y el espíritu. Ambos se pueden desgastar hasta el punto de quiebre antes de que siquiera nos demos cuenta de que se empezaron a cansar. Al igual que el cuerpo, estos aspectos intangibles del ser humano experimentan cansancio y deben recuperarse.

El atleta de alto rendimiento que lleva un fuerte régimen de entreno y que empuja su cuerpo al límite en cada sesión de entreno sabe que el proceso de recuperación de su cuerpo es casi tan importante como el trabajo que hace durante el entreno. Descansar es vital para sostener un buen rendimiento.

Lo mismo se necesita para la mente y el espíritu. Después de una larga jornada de trabajo, una buena caminata al aire libre para despejar la mente. Después de una intensa sesión para resolver un problema, 15 minutos de distracción. Después de 3 meses de enfrentar constantes problemas y experimentar mucho estrés, una semana rodeado por silencio y naturaleza.

Puede parecer que no está pasando nada grave o que simplemente no estás cómodo con alguna situación. Pero en el fondo hay una sensación de inconformidad que a veces no te deja ni respirar. De alguna manera dejas de percibir las cosas que días antes te motivaban a seguir y las ganas de seguir cada vez son mas difíciles de conseguir. Ten cuidado, esto pueden ser tu mente y tu espíritu gritándote que se necesitan recuperar. Déjalos descansar.

El momento perfecto

Este momento es perfecto. Todos lo son. Son nuestras expectativas y deseos los que no están en sintonía con la magnificencia del momento. Si aprendes a ver el mundo desde SU punto de vista, verás que todo siempre está bien.

Si algo sucede que no está de acuerdo a tus planes te molestas. Pero, ¿quien te dijo que el universo debe obedecer a tu voluntad? ¿Son tus planes la mejor manera de mover al mundo hacia el futuro? Con todo respeto te digo, sinceramente lo dudo mucho.

Los pensamientos acerca del futuro y los dolores que has experimentado te alejan del lo que ya tienes hoy. No te dejan apreciarlo e incluso hay momentos que con toda la rabia de tu ser lo empiezas a despreciar. No seas ingrato! Cada momento de tu vida es una maravilla que no debes dejar escapar.

Como todos los demás, quieres un futuro mejor. Y es importante trabajar por él. Pero no desde el punto de vista de que este momento que estás viviendo no es “perfecto”. Trabaja por tu futuro como si fuera un tipo de evolución, como la progresión natural de tu vida. Esto te ayudará a encontrar el camino, a apreciar el momento y nunca más volverás a vivir otro momento que no sea un momento perfecto.

Dónde conseguir el tiempo

Todo lo que quieres que vale la pena necesita tiempo. Si tú no estás dispuesto a dedicarle el tiempo que necesita, puedes estar seguro que alguien mas si lo hará.

¿Cuántas veces has visto a alguien más lograr algo que tú querías hacer? La reacción es siempre la misma. “Yo debí haberlo hecho, yo lo iba a hacer.” Pero la realidad es que tu no lo hiciste. La otra persona sí. Ella si le dedico el tiempo, tú no.

Si quieres hacer ese proyecto que puede cambiar el mundo —o al menos cambiar tu vida— necesitas encontrar el tiempo necesario para hacerlo. Las horas no solo aparecen de la nada. Las tienes que crear tú. ¿De dónde vas a sacar el tiempo?

El tiempo que necesitas lo debes robar. “Las horas que necesitas se las debes robar a la comodidad”, escribe Derek Sivers en el artículo que inspiró este post. Qué cierto es! Cosas como eliminar distracciones, apagar Netflix y perder menos tiempo con el teléfono pueden ser las primeras cosas que puedes considerar.

También le puedes robar tiempo al miedo. Hay muchas horas disponibles escondiéndose detrás del miedo que no te deja empezar el proyecto, que no te permite tomar la decisión. Hay mucho tiempo perdido por la parálisis que el miedo a fracasar te está causando.

Suficiente tiempo perdido, ha llegado el momento de actuar.