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Gracias Jim. Te voy a extrañar.

Escucho unos cuantos truenos retumbar en la distancia mientras veo la lluvia incesantemente caer a través de mi ventana. El cielo hoy se pinta de gris, está cubierto con nubes que parecieran tragarse cualquier esperanza de luz. Sí, el clima en este momento es una analogía perfecta para como me estoy sintiendo hoy.

La música suena en mis oídos y cada nota que escucho intensifica el dolor que siento en mi corazón. Me siento muy triste pero eso está bien porque estoy convencido de que en este momento no quiero sentir ninguna otra emoción. Me quiero tomar un momento para sentarme a solas con esta infinita tristeza y recordar con mucho cariño a un gran amigo que hoy murió.

He conocido a muchas personas en mi vida, muy pocas de ellas se han ganado mi admiración y cariño como lo hizo Jim. Ante mis ojos Jim siempre fue una interminable fuente de fortaleza y, paradójicamente, de compasión.

Me resulta muy difícil poner en palabras de dónde viene esta sensación de pérdida tan profunda por alguien con quien compartí relativamente muy poco tiempo. Me imagino que el cariño no necesita de mucho tiempo para crecer cuando se está hablando de una persona tan especial. Sí, así era Jim, no necesitaba de mucho tiempo para ganarse cualquier corazón.

Así que Jim, no me queda nada más que decirte que estoy muy agradecido que nuestros caminos se cruzaron brevemente en esta vida y que me considero extremadamente afortunado de que yo y mi familia pudimos estar brevemente cerca de ti. Gracias, nos enseñaste muchísimo a los tres.

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