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Etiqueta: rutina

Diseñar una buena rutina te hará más productivo (una guía de por dónde empezar)

Interrupciones, distracciones y nadar contra la corriente. Esto es lo que sucede cuando no se tiene una buena rutina de trabajo. Enfrentar el día sin intencionalidad ni propósito es abrirle la puerta a la mediocridad. La manera de escapar este abismo es diseñar una buena rutina.

Hace uno días escribí sobre cómo minimizar las distracciones en un ambiente de trabajo productivo. Si aúno lo has leído, este es un buen momento para hacerlo.Este tema de las distracciones es una parte importante de tener una rutina que nos lleve a la máxima productividad. Pero, ¿qué mas se puede hacer?

  • Preparar café (o alguna otra bebida de su elección pero no se porque alguien quisiera sustituir el café ☕️)
  • Arrancar cada día teniendo 3 metas claramente definidas que se deben cumplir durante ese día 3️⃣
  • Alocar bloques de tiempo para las distintas tareas del día 🗓
  • Definir una hora clara en la que se terminará de trabajar ese día. “Deadlines drive behavior.” —Michael Auzenne. ⏰
  • Eliminar posibles distracciones en el ambiente de trabajo ⚠️
  • Asegurarse de tener todo lo necesario para completar las tareas en las que se va a trabajar 💻
  • Recordar porque se está haciendo lo que se está haciendo, conectar con ese sentido de propósito que tanta energía genera 🔋
  • Poner un buen disco o playlist. Ponerse unos buenos audífonos (los Audiotechnica ATH M40x son mis favoritos por mucho) 🎧
  • Empezar trabajando en la tarea más difícil. De esta manera al completarla ya se sabe que el resto del día será más fácil (comerse el sapo primero) 🐸
  • Celebrar brevemente cada tarea completada 🎉
  • Tomar 10 minutos para estirar, despejarse, etc por cada hora de trabajo 🙆‍♂️
  • Tomarse una hora para almorzar y despejarse (a mi me gusta meditar 20 minutos después de comer) 🍱
  • Consumir snacks que suban la energia durante la tarde
  • Mantener buena hidratación (más café?) 🍫
  • Parar de trabajar a la hora definida al inicio del día 🛑

Bien, ahí lo tienen. Una guía, general sí, pero muy efectiva para establecer los cimientos de una buena rutina que les ayude a subir su productividad.

Leer para escribir

Hoy es un día extraño. Estoy escribiendo y aún no he leído. Estoy experimentando una sensación bastante extraña. Siento como que si hubiera un vacío, una carencia de ideas.

Déjenme les explico. Al igual que todos los días me siento a escribir, también todos los días me siento a leer. La gran mayoría de las veces leo antes de escribir y aunque no necesariamente siempre escribo sobre lo que leí, alimentar la mente con nuevas ideas a través de la lectura es un preámbulo enriquecedor para el proceso de escribir.

Nada se puede crear en el vacío y el proceso creativo depende de la combinación de ideas y conocimientos anteriormente adquiridos. Mientras más ideas, experiencias y conocimientos tiene una persona almacenados, creo que mayor será su capacidad de crear.

Yo veo la lectura como una constante exposición a nuevos conceptos y puntos de vista diferentes a los que ya hemos aprendido. Leer nos enseña nuevas formas de cómo ver el mundo. Cuando podemos ver el mundo con ojos frescos, nuevas ideas que antes no existían adentro de nuestra cabeza cobran vida. Leer nos abre las puertas a tantas cosas maravillosas.

Y es entonces que podemos empezar a escribir. Las ganas de querernos expresar y materializar toda esa síntesis que formulamos a partir de los nuevos conocimientos adquiridos son incontenibles. Sin duda alguna, al menos yo, tengo que leer para después poder escribir.

Adaptación y cambio de rutinas (salgo de viaje)

Todos los días son diferentes y es bueno adaptarse a lo que cada uno de ellos trae. Soy una persona que cree que hay algunos tipos de rutina que son buenos y ayudan a la productividad. Pero también creo que la rutina sin la capacidad de adaptación puede ser un problema. Resistirse al cambio nunca es bueno.

Estoy escribiendo sobre esto porque en un par de horas salgo para al aeropuerto en mi primer viaje en más de un año y medio. Si alguno de ustedes está suscrito al blog o lo sigue de cerca habrá notado que durante ya más de 420 días he posteado de manera diaria. La gran mayoría de posts los escribo de noche. Esa ha sido mi rutina. Me siento cómodo dejando mi sesión de escritura para el final del día, cuando ya terminé de hacer todo lo demás que quería hacer. Es una rutina que creo que me ha ayudado. Mi cerebro ya sabe que viene cuando me siento en la computadora cuando está cayendo el sol.

Pero hoy, afortunadamente, ya estamos saliendo de la pandemia. Y las cosas están cambiando. Están cambiando más de lo que creemos. Y hoy salimos de viaje.

Mi itinerario va a estar bastante apretado y tengo bastante por manejar esta noche. Así que me estoy adaptando y hoy escribir es lo primero que estoy haciendo. No es lo último que haré hoy. Se siente extraño, diferente. Pero eso para nada es malo. Incluso en ciertos aspectos siento que es mejor. Me siento con más energía y enfoque disponibles —creo que debiera ser obvio, no es lo mismo hacer algo al inicio del día que a su final cuando ya se usó mucha energía y el enfoque es difícil de mantener.

No lo puedo negar, me está gustando esto de escribir temprano por la mañana. Creo que la disrupción en mi itinerario de hoy me está ayudando a descubrir un cambio de rutina que me puede llevar a ser mucho más efectivo. Ya veré como sigue mi itinerario durante el viaje y que decido hacer. Lo que sí es que quedo totalmente abierto a adecuarme a lo que mejor me funcione.

Prisionero de la rutina

4:45 am. Un sonido extraño suena a lo lejos. Tiene un ritmo constante que me recuerda la primer oficina en donde trabajé. No sé si aún estoy durmiendo o ya desperté. No puedo seguir ignorando que algo fuera de lo normal está pasando. Finalmente veo mi teléfono. 4:49am.

“Igual ya solo faltan 11 minutos para las 5:00”, me dije somnoliento. “Voy a ir a ver qué es ese ruido.” No tuve que ni salir de la cama para reconocer que era el ruido que me despertó; tan solo necesitaba recuperar un poco la conciencia. Pronto también supe por qué el sonido lejano me recordaba de la primer oficina en que trabajé.

Hubo un corte de electricidad y la alarma del UPS de la computadora de la casa estaba sonando. “Perfecto, son las 4:56 am y no hay electricidad”, refunfuñe en mi interior. Camine hacia el estudio en donde está la computadora, apagué el UPS, abrí el estuche donde guardo mis lentes para leer, me los puse lentamente, prendí el Kindle y me senté en el sillón en donde durante los últimos 4 meses he empezado todos mis días leyendo.

No podía dejar de pensar en aquella primer oficina en donde empecé aquella empresa hace más de 25 años. Puedo jurar que el sonido del UPS que me había despertado 15 minutos antes es idéntico al que sonaba tantas veces cuando perdíamos la electricidad en aquella pequeña habitación llena de servidores.

El delicado sonido de la lluvia, que tiene ya más de 7 días de no parar, me regresó de aquella oficina al sillón en donde estaba terminando de despertar. Enfoqué mi vista y mi concentración en el Kindle y empecé a leer.

Pasaron los minutos y me fui metiendo cada vez más en la lectura. La concentración no duró mucho. Como un relámpago en plena tempestad, una sensación de que algo hacía falta se apoderó de mi cuerpo. Era una sensación de que algo hacía falta, algo no estaba bien. Hacia falta el café.

Subconscientemente, al saber que no había electricidad, decidí no bajar a preparar café y fui directamente al estudio a apagar el UPS. Retome mi rutina de todas las mañanas al sentarme a leer pero hacía falta la primer parte, la taza de café.

A partir de este momento no pude seguir. Se me dificultó muchísimo seguir leyendo. Mi mente se debilitó y no pude dejar de pensar en cuando iba a regresar la electricidad para poder hacer el café. Caí prisionero de mi rutina.

Las rutinas tienen muchos beneficios. Nos dan familiaridad y permiten que seamos muy eficientes para hacer actividades en las que mejoramos con la práctica.

Sin embargo, como con todo en la vida, se debe tener precaución. Si no tenemos cuidado, podemos caer prisioneros de nuestras propias rutinas. Es en ese momento que la rutina ya no nos sirve a nosotros. Nosotros empezamos a servirle a la rutina.

Yo diseñé mi rutina de la mañana para tener un tiempo para mi crecimiento, aprender y poder reflexionar. Hoy caí preso de la rutina y por eso pasé más de una hora de ansiedad esperando que regresará la electricidad para poder completar la rutina.

A la larga, que importa más, ¿completar la rutina u obtener lo que queremos lograr con ella?

El experimento de aprender en la ducha

Una de mis maneras favoritas de aprender es escuchando podcasts. La única desventaja que he encontrado a no estar manejando todos los días es que he perdido entre 2 y 3 horas de podcasts al día. Mi lista de podcasts sin escuchar sigue creciendo todos los días.

«Este es un tema de hábitos», me dije hace un par de días. «¿Que hábitos puedo cambiar y hacer más tiempo para escuchar podcasts?». Es increíble lo acostumbrados que estamos a ciertas rutinas. Para mi no existía la posibilidad de escuchar podcasts si no era en el carro. Tenía que romper esa rutina.

Así que empecé a pensar qué experimentos puedo hacer dentro de casa y cambiar algunas de mis rutinas. ¿Dónde puedo escuchar podcasts? ¿Cuándo lo puedo hacer? ¿Que oportunidades hay de escuchar que no estoy aprovechando?

Después de mucho pensar lo primero que se me ocurrió fue escuchar mientras hago el café. Esto dio buen resultado y recuperé 20 minutos al día -2 cafés de 10 minutos cada uno.-

Luego vino otra idea bastante obvia, escuchar mientras me preparo para dormir. Todavía tengo sentimientos encontrados con esta opción. Aunque Overcast, la aplicación que utilizo para escuchar podcasts tiene timer, siento que no presto toda mi atención y que me voy a perder de algo.

¿Pero saben que rutina fue la que mejor resultado me está dando? La de escuchar durante la ducha diaria. Me da algo de pena reconocer que esto no se me ocurrió hasta hoy. Pero es fenomenal. Escuchar podcasts y aprender mientras me baño. Es perfecto.

Y con esto estoy empezando a cuestionar cada vez más áreas de mi vida y muchas de las cosas que hago. ¿Que más me estoy perdiendo por estar «atascado» en lo que siempre he hecho? ¿Que tanto más hay allá afuera que aún no he visto?

Voy a estar experimentando con mis rutinas y las de mi familia dentro de casa. Creo que vamos a encontrar nuevas rutinas y costumbres que nos fortalezcan como familia y a cada uno de nosotros como personas.

Como se diferencian las actividades de diversión de las actividades productivas

En nuestra vida todos dedicamos tiempo a actividades que podemos considerar de productividad o de diversión. Una actividad productiva es algo que usualmente hacemos todos los días  y mientras mejor la ejecutamos, mejores resultados tenemos. Una actividad de diversión es algo nuevo que hacemos con el fin de  entretenernos y la calidad con que la hacemos no es importante, en este tipo de actividad la profundidad de la experiencia es lo que cuenta.

Las actividades de productividad se relacionan con el ahorro de tiempo en la toma de decisiones y la eficiencia con que podemos lograr resultados. Por ejemplo, que camino tomar al trabajo, donde hacer ejercicio, como revisar el email, etc.

Las actividades de diversión se relacionan con un sentido de  sorpresa, la felicidad  y la experiencia que se tiene como persona en el mundo. Por ejemplo, que película ir a ver, a donde tomar unas vacaciones o con que persona salir.

Para aclarar un poco mas esto evaluemos la decisión de comer algo. Si lo que vas a comer lo vas a seleccionar en base  a un objetivo de nutrición (estas entrenando deporte, etc.) la variedad se reduce y el proceso se vuelve una rutina. Si sales a comer con tu pareja la decisión es mas por diversión, las opciones se expanden y se vuelve una decisión de variedad.

Así que si te quieres divertir busca la mayor cantidad de opciones y variedad posible. Sal de la rutina y experimenta profundamente lo que estés haciendo. Si vas a ser productivo busca la rutina, reduce las decisiones a tomar e igual metete de lleno en lo que vayas a hacer.