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Etiqueta: compromiso

Sentido de pertenencia

El proyecto en que se está trabajando es extremadamente importante. Es más, los líderes la empresa desarrollandolo consideran que que este proyecto puede cambiar el mundo. La energía y compromiso de los fundadores es altísima. Pero el resto del equipo no comparte el entusiasmo. ¿Por qué?

Para que un proyecto alcance todo su potencial se requiere del compromiso total de todos los involucrados. Cualquier esfuerzo con un nivel de compromiso inferior se quedará corto. Es vital contar con el corazón de cada miembro del equipo.

El corazón se entrega a un proyecto cuando hay un sentido de pertenencia. Es imposible que una persona entregue todo lo que tiene hacia un proyecto del cual no se siente parte de —primero pertenezco, luego me entrego.

Es de esta realidad que nace el concepto de comunidad. Ese grupo de personas que comparten un objetivo en común y luchan juntos por llegar a cumplir un mismo sueño. La comunidad es un tipo de hogar. Un lugar en donde siempre sientes que eres bienvenido.

Es por esto que una de las actividades principales que el líder de un proyecto debe realizar es crear un sentido de pertenencia en todas el equipo. Esta es la actividad principal que hará que el resto del trabajo sea mucho más fácil.

Crea un sentido de pertenencia y una verdadera comunidad alrededor del proyecto. Lo demás caerá por su propio peso.

El futuro será lo que tu quieres

Hoy eres libre de escoger lo qué quieres hacer. Las decisiones que tomes en este momento determinarán en gran parte el futuro que tendrás mañana. Decisiones difíciles, vida fácil. Decisiones fáciles, vida difícil.

Recuerda, puedes tener el futuro que quieres. Tan solo debes cumplir con dos requisitos:

  1. Tienes que estar dispuesto a pagar el precio completo de lo que quieres lograr para tu futuro y
  2. Tienes que estar dispuesto a pagarlo por anticipado

Si cumples con estos dos requisitos, puedes estar seguro de que tendrás el futuro que quieres. Puede ser que hayan piedras en el camino o que el precio final de tu compra sea un poco más alto de lo que inicialmente creíste. Pero si estás dispuesto a hacer el trabajo, el futuro será lo que tu quieres.

El momento de comprar es ahora. No puedes comprar algo que está en el pasado. Para tener el futuro que quieres no te puedes perder en lo que ya pasó. Tan solo debes voltear a ver hacía atrás para aprender de tus errores y fracasos.

Hoy es el momento de decidir. Hoy es el momento de construir el futuro que quieres tener. Hoy, no mañana, no ayer; hoy. Recuerda que si hoy no tienes ganas de hacer nada, también estás construyendo el futuro que quieres. No hay a dónde escapar.

¿Cuánto tiempo vas a esperar?

La vida es el único lienzo que se nos regala en donde podemos pintar nuestros sueños. Es el único terreno de juego que tenemos. Pero en muchas ocasiones lo único que hacemos por años a la vez es sentarnos a ver cómo las hojas del calendario caen sin cesar.

Despierta! Esto algún día va a terminar. No sabes cuánto tiempo más tienes en realidad. Pero de algo sí puedes estar seguro: cada segundo que pasa es un segundo que no regresará.

Puedo comprender que quieres que las cosas sigan como están. El cambio trae riesgos que tomar. ¿Pero es así como realmente quieres vivir? Entiendo que hay miedo en tu corazón. ¿Pero debiera ser eso suficiente para no vivir todo lo que quieres vivir? No olvides las sabías palabras de Marco Aurelio: “Un hombre no debería tener miedo a morir, debería tener miedo a nunca empezar a vivir.”

Hay otra expresión que tengo tiempo de no escuchar pero hoy no ha dejado de merodear en mi cabeza. “Una posible definición de infierno es: el yo que soy se encuentra al yo que pude haber sido en el lecho de muerte”. En realidad no sé a quien atribuirla pero no hay duda que deja mucho en que pensar.

¿Cuánto tiempo más va a esperar para sentarte y definir los 4 proyectos más importantes que quieres lograr en tu vida en el próximo año? ¿En los próximos 5 años? ¿Cuánto tiempo más vas a esperar para hacer un compromiso contigo y con la vida que se te ha regalado para empezar a materializar esos 4 proyectos?

¿Cuánto tiempo más vas a esperar para dejar de hacer todo lo que te distrae y te quita hoy lo más preciado que tienes —tiempo— y entregarte de lleno a lo que realmente quieres hacer? ¿Cuánto tiempo más vas a esperar para empezar a vivir? ¿Cuánto tiempo más vas a esperar para abrir los ojos y despertar?

No tengas miedo. Lo peor que puede pasar es que mueras. Pero eso siempre es mejor que nunca haber empezado a vivir.

Fecha de entrega, simplemente no puedo existir sin ti. Atentamente, la productividad

Hoy si! Me acabo de «cachar» crucificando la productividad. Tan solo hace unos minutos estaba en un chat coordinando una reunión muy importante. Extremadamente importante. En la reunión se evaluarán varias opciones de trabajo que yo voy a preparar.

«Cuando es lo más alejado que puedo agendar esta reunión?», me escuché preguntar, «así tendré todo el tiempo que quiera para trabajar.» Estos no son los pensamientos más productivos del mundo. En mi defensa, reaccioné de inmediato y puse la reunión lo antes posible para todos.

No me siento orgulloso de lo que acabo de hacer pero creo que algo puedo rescatar y utilizarlo para enfatizar la importancia de las fechas de entrega.

La reacción que estaba teniendo es normal. Una vez que fijamos una fecha de entrega -un compromiso público de cuándo algo debe estar listo- nos sentimos responsables de cumplir. Esta sensación de responsabilidad muchas veces no es cómoda. Pero es esta sensación de responsabilidad uno de los mas fuertes motivadores que existen para lograr nuestros objetivos.

Cuando no tenemos una fecha de entrega es cuándo postergamos. Es cuando somos ineficientes y vemos nuestros sueños y metas escaparse por las ventanas de nuestras oficinas. Es cuando las redes sociales se vuelven más importantes que las tareas que algún día nos dijimos que queríamos hacer.

Así que no le tengamos miedo a comprometernos y dar una fecha de entrega. Tampoco tengamos miedo a ser conscientemente agresivos con las fechas de entrega. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que trabajemos un poco más duro y logremos lo que queríamos un poco antes de lo que esperábamos.

Obligación o Compromiso

Todos nos hemos sentido “obligados” a hacer algo. Al mismo tiempo, todos nos hemos sentido “comprometidos” a hacer algo. Incluso pudiésemos estar hablando de la misma cosa. Por ejemplo, un día me puedo sentir “obligado” de ir al trabajo y otro día me puedo sentir “comprometido” con ir al trabajo.
He estado pensando mucho en cuál es la diferencia entre compromiso y obligación y que enfoque nos puede ayudar generar mejores resultados en nuestras vidas.

La voluntad humana, alimentada por un compromiso real hacia un objetivo es lo que ha movido a la especie humana hacia sus más grandes logros a lo largo de la historia.

La obligación siempre es hacia afuera

Esta idea de que la obligación viene de afuera es un punto que pareciese ser obvio pero rara vez lo vemos así.
Si tomamos como cierta la idea de que la obligación siempre es hacia algo externo, entonces la preguntas obvia que nos debemos hacer respecto al sentido de obligación es:
Sí me estoy sintiendo obligado, ¿es esto algo que realmente yo quiero hacer por mi propia convicción?
Naturalmente esta pregunta desencadena una serie de reflexiones que son muy importantes de tener al momento de experimentar un sentido de obligación.
El primer paso siempre va a estar en poder estar consientes de que nos estamos sintiendo obligados a hacer algo. Si ni siquiera nos podemos dar cuenta de que nos estamos sintiendo obligados, no hay mucho acerca de lo que podamos reflexionar.
Así que una vez que estamos conscientes de esta sensación de obligación, podemos empezar a reflexionar sobre las siguientes preguntas:

  • Esto que estoy por hacer, ¿está alineado con mis valores?

Este pregunta es extremadamente importante ya que el sentido de obligación nos puede llevar, en muchos casos, a hacer cosas que normalmente no haríamos en otras circunstancias. En algunos casos incluso podemos llegar a bailar con la ilegalidad con tal de satisfacer nuestro sentido de obligación.

  • ¿Hacia quién o que me estoy sintiendo obligado?

Como ya lo mencionamos, la obligación siempre es hacia afuera. Es muy importante poder identificar hacia qué estamos generando el sentido de obligación. Esto usualmente es hacia una persona u organización que identificamos como teniendo autoridad sobre nosotros. Otras veces puede ser una regla impuesta con la que no estamos de acuerdo o simplemente seguimos por conformar con alguien más.

El Compromiso siempre es Interno

Personalmente yo experimento el compromiso como algo mucho más potente e inspirador que la obligación. Creo que esto se debe a que el compromiso nace de una convicción interna de que lo que se está haciendo está alineado con nuestras más profundas creencias de lo que consideramos que es bueno. Esto genera un sentido de propósito muy poderoso.
El compromiso también es algo más poderoso ya que necesariamente está acompañado de un sentido muy fuerte de autonomía. ¿A qué me refiero con esto? Simplemente a que al momento de comprometernos cada uno de nosotros toma la decisión íntimamente personal sostener algo que es importante para nosotros.
Para que un compromiso sea real, el motivador principal que nos lleva a querer hacer todo lo que haga falta para cumplir el cometido no puede ser miedo u obligación.
Este tipo de compromiso es inquebrantable y la fuerza más poderosa en este mundo. La voluntad humana, alimentada por un compromiso real hacia un objetivo es lo que ha movido a la especie humana hacia sus más grandes logros a lo largo de la historia.
Así que, ¿cuales son algunas preguntas clave que nos podemos hacer para evaluar si realmente estamos comprometidos con algo?

  • ¿Pasa mi comodidad personal a segundo plano respecto a el compromiso?
  • ¿Estoy dispuesto a hacer esto independientemente de que piensan otros de mí?
  • ¿Puedo dormir tranquilo en las noches si esto que quiero lograr nunca sucede?
  • ¿Me siento obligado hacia alguien o algo?

Buscando mas responsabilidad

Hasta hace poco siempre me consideré una persona responsable. Hoy veo que esto no es cierto. Resulta ser qué en muchas áreas de mi vida la responsabilidad para mi significaba hacer  «lo que alguien mas espera de mi».  Con esto quiero decir que me consideraba responsable por qué iba al colegio (lo que mis papás esperaban de mi), tenía éxito en el trabajo ( lo que mis socios y clientes esperan de mi), cuidaba a mi familia (lo que mi esposa y mi hijo esperan de mi), etc.  En pocas palabras, para mi ser responsable era cumplir con las expectativas de los demás. Cumplir con mis tareas.

Es impresionante verlo en retrospectiva, pero que poca responsabilidad he tenido al no tomar en cuenta todo aquello que personalmente escogía o no hacer y el impacto que eso tenía a mi alrededor. Durante tanto tiempo ignoré todo lo que pasaba a mi alrededor y tan solo tomé en cuenta si estaba llenando las expectativas de los demás. Que manera mas limitada de vivir mi vida! Pero no me arrepiento, a mi propia manera, todas estas experiencias me han llevado a donde estoy y poder tener el entendimiento que hoy por hoy me puede llevar al siguiente nivel.

Hoy quiero ser mas responsable. Y con esto me refiero a tomar control de mi vida y con eso todo lo bueno y malo que hago en el mundo. Quiero darme cuenta y disfrutar de todos los logros que tengo. Y lo mismo va para los fracasos. Quiero ser dueño de mi propia vida y saborear el efecto que tengo en las personas y el mundo que me rodea.

Es extraño, pero tomar las riendas de mi vida da miedo.  No tiene mucho sentido por qué estar a la deriva, a la merced de lo que los demás esperan de mi y no reconociendo todo lo que hago debiera ser mas espeluznante. Al mismo tiempo, la recompensa de adueñarme de todo lo que soy y todo lo que creo que puedo llegar a ser, supera cualquier miedo que pudiera llegar a existir. Poniendo todo esto en la balanza estoy convencido que la responsabilidad de vivir mi propia vida con todo lo bueno y malo que va a traer vale mas que la comodidad de sentirme «seguro» tratando de llenar las expectativas de los demás.

Somos una sociedad enfocada en empezar y no terminar cosas

Un joven decide que va a estudiar medicina. Está por empezar su carrera. Su familia lo festeja, se hace bastante alboroto alrededor de la decisión. Una pareja se va a casar. Van a empezar una nueva familia. Vienen las despedidas de solteros, fiestas, etc. Alguien se inscribe en el gimnasio y ya siente que está en forma con tan solo haber firmado el cheque. Otra persona compra un libro y cree que ya tiene el conocimiento con haberlo agregado a su librera.

La realidad es que somos una sociedad enfocada en festejar el inicio de las cosas. No somos buenos en terminarlas. En esta sociedad actual las personas dejan la universidad (ojo! no siempre esto es una mala decisión), se divorcian, pagan membresía anual al gimnasio que nunca usan y acumulan libros que nunca leen.

Hay bastante mas valor en terminar lo que empezamos. Comprometernos con hacer lo que decidimos y llevar cada uno de nuestros proyectos a su conclusión. Por ejemplo, terminar nuestros estudios, comprometernos a mantener nuestras familias unidas y felices, estar en forma y hacer ejercicios después del 15 de enero y leer los libros que compramos.

Este hábito de terminar lo que empiezas puede hacer todo el cambio en tu vida. Es un compromiso contigo y con lo que quieres lograr en la vida. No festejes que empezaste algo, festeja el compromiso de haber seguido hasta el final y haber terminado lo que empezaste!

Todos los beneficios de un equipo comprometido con la empresa

En cada pequeña acción que cada uno de nosotros ejecuta, sin importar el puesto que desempeñemos, existen dos fuerzas nortes que determinan la calidad del resultado: nuestros intereses personales y los intereses de la empresa.

Es importante delinear que las empresas le pagan a cada uno de sus colaboradores por velar por los intereses de la empresa y no por la comodidad personal del colaborador. Visto desde el punto de vista del directo: la empresa me paga por ayudar a concretar su visión, no por hacer solo lo que yo quiero.

Algo muy especial ocurre cuando los intereses personales del equipo están alineados con la visión de la empresa. El equipo se empieza a comprometer y empieza a hacer todas aquellas cosas que se le dificultan, que de paso son las más importantes, para hacer de la visión de la empresa una realidad. Las decisiones difíciles, las conversaciones incómodas y las negociaciones difíciles se hacen un poco mas fáciles cuando se tiene presente que se espera de nosotros como colaboradores de la organización: compromiso con la visión, no con nuestros intereses.

Esto no quiere decir que a ciegas las personas deben seguir todo lo que la empresa les pide y olvidar su vida personal, familia y amigos. Lejos de eso. Las personas deben defender sus intereses y vidas personales a manera de estar alineados con la calidad de vida que esperan llevar.

La moraleja que acá quiero dejar es que cuando hay algo en el trabajo que sabes que debes hacer hacer para mejorar los resultados y cumplir con lo que la empresa espera de ti hazlo. Aunque sea incómodo difícil y a veces de mucho miedo.