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Etiqueta: coaching

Hay que saber escuchar el ruido

La metáfora de “ruido / señal” se usa frecuentemente para hacer referencia a algo que puede distraer o que no es de sustancia; que no es relevante. Por ejemplo, cuando se está buscando información se recomienda saber “distinguir entre ruido y señal”. Es decir, saber diferenciar entre qué información es útil y cual no.

Esta metáfora cada vez se utiliza más y más. Creo que tiene que ver con la infinita cantidad de información que nos bombardea en estos días. No sé. Lo que sí tengo muy claro es que este tema se está saliendo de control y tenemos que tener cuidado. Es importante que dejemos la tendencia de descartar por completo de manera automática cualquier cosa a la que se le refiera como “ruido”.

Es cierto, no todo tiene la misma utilidad y siempre hay cosas que son más valiosas que otras. Pero esto no significa que aquello que sea menos valioso no tenga utilidad alguna. Es como fracasar. Seguro no es tan valioso como tener éxito, pero si lo ignoramos por completo nunca aprenderemos nada. Siempre hay algo de utilidad en todo.

Lo que esto diciendo es que hay que saber escuchar el ruido. Estudiarlo, entenderlo, aunque sea de una manera superficial. No lo podemos descartar automáticamente con los ojos cerrados —¿o debiera decir oídos? Si lo hacemos, nunca podremos saber de qué nos podríamos estar perdiendo.

¿Qué hace falta?

Veo tantas personas luchar con comportamientos que no necesariamente les son beneficiosos. ¿Podrá ser que estos comportamientos se originen por qué algo más les esté haciendo falta? Yo pienso que sí.

Imaginemos un niño que pasa una cantidad de tiempo desproporcionada jugando videojuegos. Lo mas probable es que algo le haga falta y lo esté compensando con el videojuego. Por ejemplo, puede ser que el niño esté extrañando jugar con sus amigos en el colegio o que le haga falta una rutina familiar que perdió por qué alguien se mudó lejos de su casa. Al momento de restablecer cualquiera de estas rutinas, el problema del videojuego desaparecerá inmediatamente.

Lo mismo ocurre con los adultos. He tenido mucha experiencia, tanto personal como a través de otras personas, con la bebida. Creanme, tomar demasiado siempre es un efecto de una carencia interna. Una vez la carencia interna es resuelta, el problema de la bebida desaparece. Lo mismo ocurre con el cigarro, las drogas y otros comportamientos nocivos. Siempre hay algo más que hace falta.

¿Y que son estas cosas que hacen falta? Usualmente son cosas como amor propio, autoestima, motivación, paz, reconocimiento, plenitud, felicidad, etc. Me resulta muy difícil visualizar a una persona que se tenga mucho amor propio auto-destruirse con drogas. No creo que una persona con profunda paz interior recurra a los cigarros para sentirse tranquila. No creo que alguien con un alto grado de motivación tenga problema para hacer ejercicio.

Por ejemplo, puede ser que una persona con sobrepeso y que no puede empezar una rutina de ejercicio esté buscando sentirse parte de un grupo de personas que buscan llevar vidas saludables. A lo mejor es posible que lo que le haga falta es un sentido de pertenencia a aquello que anhela alcanzar.

Esta manera de pensar nos ayuda de tres maneras. Primero, nos ayuda a no juzgar a las personas que tienen problemas cambiando comportamientos destructivos. Segundo, nos da una base sobre la cual empezar a ayudar a alguien que quiere cambiar algún aspecto de su vida. Y tercero, si hay algo que queremos cambiar en nuestra propia vida, nos invita a preguntarnos, ¿Qué es aquello que nos está haciendo falta?

Las condiciones para ser feliz

Hoy voy a escribir un poco acerca de la felicidad. Quiero que hablemos de manera muy honesta del por qué la mayoría de personas no son felices.

Al preguntarle a alguien si quiere ser feliz, podemos tener por seguro que prácticamente todos nos responderán que sí. Creo que las respuesta es sincera. Casi todas las personas —al menos aquellas sin algún problema mental— quieren ser felices. Sin embargo, hay algo que no pueden ver.

¿Y entonces? Si casi todos quieren ser felices, ¿por qué tan pocos lo logran? ¿Por qué estamos rodeados de tanta tristeza?

Les aseguro que muchos de ustedes van a rechazar la respuesta. Pero es la verdad y aceptarla es el único camino hacia la verdadera felicidad.

No somos más felices porque le ponemos condiciones a nuestra propia felicidad. Por ejemplo, si me dices que lo que más quieres es ser feliz, te voy a creer. Luego te voy a preguntar por qué no eres feliz. “Por qué mi novio me dejó”, me podrías responder. Ok. Osea que lo más importante para ti es estar con tu novio, no es ser feliz. Quieres ser feliz pero solo si tu novio está contigo. No crees que puedes ser feliz sin tu novio. Crees que la felicidad viene de estar con él. Mentira.

Condicionamos la felicidad a tantas cosas. Esta es la verdadera razón por la que hay tan poca felicidad en el mundo de hoy. Sí, quiero ser feliz pero solo si mi novio está conmigo. Quiero ser feliz pero solo si me dan el nuevo puesto de trabajo. Quiero ser feliz pero solo si me dan el aumento. Quiero ser feliz pero solo si tengo el auto nuevo. Quiero ser feliz pero solo si gana mi equipo. Quiero ser feliz pero solo si termina la cuarentena. Quiero ser feliz pero solo si los demás me ven como hábil y capaz. Etc.

La verdad es que nosotros mismos creamos una gran lista de condiciones que se debe cumplir para poder ser felices. Estas condiciones se llaman apegos. Un apego es cualquier cosa que crees que necesitas tener o que debe ocurrir para poder ser feliz. El camino a la verdadera felicidad es dejar ir los apegos.

Cada apego que dejas ir es una condición menos que se tiene que cumplir para que puedas ser feliz. Cuando dejas ir todos tus apegos, no hay nada en este mundo que te pueda impedir ser totalmente feliz. Este será el momento en que habrás llegado.

Cuando mas se necesita

Hay hábitos que definitivamente nos ayudan a estar mejor. Podemos poner el ejercicio y comer saludable hasta arriba de la lista. Otros que vienen a la mente son leer, meditar y dormir bien.

Mantener cualquiera de estos hábitos “positivos” requiere de energía y compromiso. No vienen de gratis. Pero el beneficio que traen es grande. Sostener un hábito positivo, sea cual sea, mejora considerablemente la calidad de vida.

Se sabe que toda persona va a atravesar momentos difíciles en su vida. Es en estos momentos cuando más se necesitan los hábitos positivos. Irónicamente es en estos momentos cuando la mayoría de nosotros los abandonamos por completo.

Cuando las personas están estresadas por situaciones de trabajo, la tensión les drena la energía, dejan sus rutinas de ejercicio y empiezan a beber. Cuando un persona está en un estado emocional “depresivo” descuida su dieta y come muchos azucares. Cuando las cosas se ponen difíciles tendemos a darnos permiso de bajar la guardia y cambiamos los buenos hábitos por otros no tan beneficiosos. Creo que tiene que ver con querernos consentir por la lástima que sentimos hacia nosotros mismos por las dificultades que estamos experimentando. Qué gran error!

Es en estos momentos difíciles cuando mayor impacto tienen los hábitos positivos en la vida de una persona. Es cuando más estresado se está que el esfuerzo de hacer ejercicio oxigena la mente y relaja el cuerpo. Es cuando más deprimida está una persona que una dieta saludable ayuda a subir el ánimo.

La tentación en los momentos difíciles es grande. Y es estos momentos cuando más se necesita no caer. Es en estos momentos cuando más se necesita aferrarse a los buenos hábitos que tanto ha costado construir. Después de todo, es para usarlos en estos momentos que se decidieron construir.

Consecuencias no deseadas

Toda acción que se toma tendrá consecuencias no deseadas. Algunas positivas, otras negativas. Pero todas ellas no deseadas. ¿Por qué no deseadas? Porque al momento de decidir actuar no se previeron estas consecuencias. Simplemente nunca se tomaron en cuenta.

Hay que aprender a vivir con estas consecuencias no deseadas. Son parte de estar vivos y nos enseñan responsabilidad ya que ser responsable es adueñarte de todos los efectos de tu acciones, hayan sido premeditadas o no.

Por ejemplo, digamos que estás manejando y empieza a llover. No ha llovido en mucho tiempo y el asfalto se pone resbaloso. Ves el semáforo en rojo y gentilmente aplicas los frenos. A tu carro no le importa y sigue avanzando. Sigues patinando hasta que le pegas al carro de adelante. Ser responsable es adueñarte de los efectos del choque aunque no haya sido intencional. En este caso el choque es una consecuencia no deseada de haber salido a manejar ese día.

Lo mismo ocurre cuando sales a un bar con unos amigos a celebrar un cumpleaños y un par de horas después paras conociendo a la persona con la que pasaras el resto de tu vida. Otra consecuencia no deseada —positiva.

Es importante estar al tanto de la mayor cantidad de consecuencias no deseadas que ocurren a tu alrededor. Son muchas. Mientras más atento estés tendrás la oportunidad de ser más responsable con tu vida.

Claro está, que lo mismo ocurre con las consecuencias deseadas positivas. Mientras más crezca tú capacidad de reconocer los efectos deseados y no deseados de tus acciones, mas podrás celebrar tus logros al sentirte directamente responsable ellos.

Durante la vida sucederán millones de cosas a tu alrededor. Algunas te gustarán, otras no tanto. Algunas la habrás causado tú y otras serán obra del destino. El secreto para tener la mejor experiencia de vida posible es aprender a aceptar y agradecer por la ocurrencia de cada una de ellas.

Por donde empezar

A veces lo más difícil es definir cuál es el primer paso que hay que dar. Se sabe que se requiere de un cambio. Es claro que las cosas o no están bien o podrían estar mejor. Y a la vez resulta imposible identificar lo que hay que cambiar. No se sabe hacia a dónde ir. Se entra en un estado de parálisis.

Querer hacer sin antes tener definida la dirección de hacia dónde se quiere llegar es un desperdicio de tiempo y energía. Se han perdido millones de horas hombre persiguiendo las cosas que no son. Se han extraviado millones de personas siguiendo caminos que años después los tendrían diciendo, “por ahí no era”.

Desde muy pequeños se nos enseña a hacer sin entender por qué estamos haciendo. Se nos pide cumplir sin cuestionar si lo que estamos cumpliendo está alineado con lo que queremos para nuestras vidas. En resumen, no se nos dan muchas oportunidades para pensar en lo que nosotros queremos.

Y esta es la raíz del problema. Lanzar un nuevo proyecto, hacer un cambio profundo de vida o simplemente perseguir un objetivo significativo requieren saber qué se quiere a un nivel muy personal —un área en la cual no se tiene mucha experiencia.

¿Qué es lo que realmente es importante para mí? ¿Qué área de mi vida me interesa cambiar? Si pudiera resolver un solo problema en mi vida, ¿cuál quisiera resolver? Si pudiera tener una sola cosa que hiciera toda la diferencia en mi vida, ¿qué sería? Estas tan solo son algunas de las preguntas con las que hay que pasar mucho tiempo para conocerse mejor y empezar a romper la parálisis.

Es acá por donde hay que empezar. Por pasar tiempo a solas con nosotros mismos y conocernos mejor. Cuestionarnos que queremos y por qué. Ser específicos y llegar a visualizar con tal claridad como es el futuro que estamos buscando que lo podemos saborear hoy.

Una vez se tiene claro hacia dónde se quiere ir y por qué, empezar es fácil. Tan solo hay que dar el primer paso en la dirección correcta.

Hoy descubrí que tengo un muy mal hábito que debo romper

Hace dos semanas que se pidió que se use mascarilla para salir decidí -sin nunca haber corrido con mascarilla- que NO iba a correr hasta que esto cambiara por qué «es imposible correr con mascarilla». Entré en un estado de negación tremendo, un tipo de berrinche que ni siquiera me di cuenta que estaba haciendo hasta hoy.

Hoy por la mañana, por pura desesperación, salí a correr. «Esto no está tan mal», me escuché decir, «que bien que salí hoy». Y fue en ese momento durante el tercer kilómetro de mi ruta que me di cuenta que tengo un muy mal hábito que debo romper. No podía entender cómo era posible que estaba disfrutando correr con mascarilla.

Ahora les cuento otra historia muy parecida para terminar de ilustrar el punto. Hace 3 semanas se acabaron los suplementos que toma mi hijo. Los compro normalmente en Amazon. «Bueno, el courier no está funcionando, voy a ver si los consigo acá en Guatemala», me dije, «y si no los pido cuando termine la cuarentena». Otro estado de negación, otro berrinche.

Hace una semana, por alguna razón que no puedo identificar, llamé al courier para preguntar si estaban trabajando. «Por supuesto que si señor», escuché del otro lado de la línea, «tenemos uno o dos días de retraso pero si estamos operando». Vaya sorpresa la que me llevé! Los suplementos vinieron ayer.

Y así he estado identificando muchas otras situaciones en donde reacciono de la misma manera: asumo que algo es de cierta manera que no me va a permitir lograr lo que quiero sin ni siquiera tomarme la molestia de validar si es cierto o no.

¿Cual es el mal hábito que tengo que debo romper? A veces darme por vencido antes de tiempo sin por lo menos evaluar si la batalla se puede ganar.

Moraleja de la historia, no te des por vencido antes de tiempo. Primero entiende ante que estás luchando y nunca asumas que algo no se puede hacer, especialmente cuando ya has logrado tantas cosas imposibles en tu vida.

El permiso necesario para cambiar

Cuando una persona quiere trabajar con alguien más para modificar algún comportamiento, lo primero que debe hacer es obtener permiso para hacerlo.

Obtener este permiso es muy importante por qué las personas confundimos lo que hacemos con lo que somos. Si estamos tratando de cambiar el comportamiento de alguien sin obtener su consentimiento probablemente obtendremos una reacción defensiva.

Es natural. Que alguien más nos pida que cambiemos la manera en que hacemos algo muy fácilmente puede ser interpretado como un ataque personal. Al fin y al cabo, si creo que soy lo que hago y me piden que cambie lo que estoy haciendo, de alguna manera me están pidiendo que cambie quien soy. Buena suerte!

Pedir permiso es simbólico. Lo que realmente queremos con pedir permiso es lograr que la otra persona este abierta al cambio. Que esté en el mismo plano que nosotros y sienta que estamos de su lado. El permiso es un convenio entre ambos que dice: «vamos a trabajar juntos para ayudarte a mejorar.»

Este consentimiento es extremadamente poderoso y da muy buenos resultados. Especialmente cuando la persona con que estamos trabajando somos nosotros mismos.

Ve adelante y date hoy mismo ese permiso que tanto estás buscando para cambiar.

Todo requiere tiempo

Ya sea que nos sentemos a contemplar maravillados la formación del universo o que estemos evaluando cualquier cosa relevante que hallamos logrado en nuestras vidas, se vuelve evidente que estas cosas llevan tiempo.

Lo mismo sucede con eventos de menor magnitud: la llegada del fin de semana, ver una serie, completar un reporte, escribir este post, etc. Si tenemos la claridad de verlo así, TODO lleva tiempo. Nada en este universo ocurre sin el paso del tiempo.

Y sin embargo morimos de ansiedad queriendo que todo pase ahora. Nos desvivimos por aquel problema al que no le vemos solución o fin y lo único en que podemos pensar es en que queremos que termine AHORA! Estamos en el trabajo y queremos estar en la casa. Estamos en la casa y queremos estar en el trabajo. Y así en todo momento.

Pareciese que tenemos la infinita capacidad de olvidar nuestras experiencias que nos dicen una y otra vez que todo va a pasar (tanto lo bueno cómo lo malo). Esta manera de ver el mundo tiene 2 efectos muy grandes en nuestras vidas:

  1. No nos permitimos disfrutar y vivir el momento al máximo. Esto nos lleva a vivir vidas superficiales y llenas de ansiedad.
  2. No nos damos el tiempo necesario de meditar y reflexionar sobre lo que realmente está sucediendo, previniéndonos así de encontrar las mejores opciones que realmente puedan tener un impacto positivo en nuestra calidad de vida.

Así que hoy recordemos que tenemos tiempo. Si tan solo aprendemos a disfrutar del momento y contemplar de cerca lo que estamos viviendo ahora podremos vivir un ahora mucho más rico y tener un mañana mucho más próspero. No corras.

3 preguntas mágicas para mejorar cualquier situación

El mundo en el que vivimos es my complejo. No resulta difícil pensar en qué todas las personas del mundo en algún momento u otro afrontan situaciones difíciles. Es muy probable que la mayoría de estas situaciones difíciles involucren otras personas, así que poder tener conversaciones profundas puede resultar muy útil.

Jerry Collona (@jerrycolonna) es un coach ejecutivo y de liderazgo quien fundó reboot.io, la empresa con que ofrece estos servicios al mundo. Jerry propone hacerse las siguientes 3 preguntas al momento de estar en una situación difícil con otra persona.

  1. ¿Qué no estoy diciendo que debe ser dicho? Esta pregunta inicial nos lleva a reflexionar sobre cuál es el miedo que está evitando solucionar la situación. Al poder identificar aquello que sabemos que debemos decir pero no lo estamos haciendo, inmediatamente ya estamos en una mucho mejor posición de poder resolver el problema.
  2. ¿Qué se está diciendo que no estoy escuchando? Para mí, esta pregunta no se debe tomar literal. Creo que se refiere a que está pasando en el mundo o que me están tratando de comunicar que no estoy pudiendo ver. Es cuestionarnos que no estamos viendo / escuchando. Nos invita a prestar más atención y «leer entre líneas» para realmente comprender que es lo que está sucediendo y cual es la causa de raíz del problema que aún no hemos podido identificar.
  3. ¿Qué estoy diciendo que no está siendo escuchado? Similar pero muy diferente a la pregunta anterior. El propósito de esta pregunta es cuestionarnos como estamos transmitiendo información importante y llamarnos a evaluar si la otra personas está recibiendo el mensaje correcto. Nos lleva a evaluar cómo estamos diciendo las cosas y evaluar si las podemos ordenar un poco mejor con el fin de que se entienda todo tal y como pretendemos que se entiendan. Tan complejo que se vuelve el mundo cuando no nos damos a entender o se entiende algo diferente a lo que queríamos!

Jerry hizo una gran entrevista con Tim Ferriss en su podcast. Si les interesa el coaching y aprender más tips similares a estas preguntas pueden escuchar la entrevista completa siguiendo este link: Jerry Colonna — The Coach With the Spider Tattoo (#373)