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Etiqueta: aprendizaje

La metodología MAC para obtener todo lo que quieres

Motivación

Aprendizaje

Crecimiento

Todo empieza con motivación, esa liberación de energía interna que nos permite hacer cualquier cosa que nos propongamos.

Una vez motivados, el siguiente paso es dirigir nuestra energía hacia aprender lo que mas necesitamos aprender. Con suficiente energía y dedicación podemos aprender cualquier cosa.

La suma de motivación y aprendizaje nos permite crecer y escalar la montaña que nos lleva a convertirnos en las personas que debemos ser para obtener todo aquello que queremos en nuestras vidas.

Motivación

Aprendizaje

Crecimiento

El maestro que no falla

No hay mejor maestro que la cruda realidad. Sin importar cómo se le quiera llamar, consecuencias o experiencia, afrontar los efectos directos de nuestras acciones es lo único que nos cambia de verdad. Comprender claramente cómo, lo que hicimos llevó la situación a donde ahora está, es la única manera de realmente aprender.

Nos es lo mismo que le diga yo a un niño “si comes muchos dulces te vas a enfermar” que dejarle comer hasta que se sienta mal. El malestar y la identificación de la causa / efecto de lo que hizo con como se está sintiendo será una mucho mejor lección que cualquier advertencia que se le pueda dar.

Sí, aprender a veces duele y muchas veces quisiéramos evitarle el dolor a los demás. ¿Pero qué pasa si por evitarle el dolor de fallar a alguien lo que estamos haciendo realmente es quitarle la oportunidad de aprender? ¿Será posible que lo único que estamos haciendo al protegerle es privarle de crecer?

La realidad es el maestro que no falla. Si me quemo con la hornilla caliente una vez, difícilmente la volveré a tocar después. A veces nos tenemos que quemar un dedo para después no morir en una llamarada que nosotros mismos decidimos prender.

La realidad a veces duele pero siempre enseña. Evitarle el dolor del contacto con la realidad a alguien es lo mismo que quitarle la oportunidad de aprender, incluso cuando se trata de nosotros mismos.

Nunca a la primera vez

Nunca a la primera vez

Ni el bebé que intenta caminar por primera vez ni el emprendedor que está soñando con su producto inicial van lograr su objetivo en el primer intento pero, al igual que el bebé sin duda alguna algún día caminará, el emprendedor también un día tendrá la experiencia necesaria para construir una empresa exitosa.

Desafortunadamente la mayoría de personas olvidan sus primeras experiencia en la vida y cuando llegan a ser adultas aprender algo nuevo es lo último que quieren hacer. Aprender no es más que un proceso iterativo de fallar y corregir así que por definición, la primera ves que se hace algo nuevo, lo más probable es que no se podrá hacer bien. Y esto no es nada malo. Después de todo, casi nada sale bien la primera vez. Solo es cuestión de volverlo intentar.

Motivación y aprendizaje

Van de la mano. Aprendizaje es lo que sucede cuando la persona tratando de adquirir nuevos conocimientos logra comprender. Para que una persona logré aprender debe estar motivada. El aprendizaje es un proceso interno que no se puede lograr por medio de la obligación. El aprendiz debe querer aprender.

Aprender no es lo mismo que tener éxito dentro del sistema educativo. Aprender va más allá de simplemente recitar, sin un entendimiento claro, el contenido de un libro, video o lección. Lograr cumplir con un estándar de acreditación (ganar un examen u obtener un título) se puede lograr sin aprender. Para lograr esto no se necesita motivación.

Esto no es cierto para el verdadero aprendizaje. El verdadero aprendizaje requiere de pasión y curiosidad. Necesita que haya motivación y un fuerte deseo de comprender lo que se está estudiando. El aprendizaje es incómodo y exige cambiar la forma en que se piensa y en que se ve el mundo. Esto es muy difícil y si la motivación no compensa la dificultad, el aprendizaje no será muy efectivo.

Esto no quiere decir que aprender no sea divertido. De hecho, al hacerse de la manera correcta, aprender es una de las actividades que más disfrutan los seres humanos. Ojo, que algo pueda ser divertido y que se pueda disfrutar no quiere decir que por momentos no sea difícil y frustrante. Al contrario, es justamente la dificultad y la frustración lo que lo hace divertido. Y donde hay dificultad y frustración se requiere de un poco de motivación para perseverar.

Aprender no puede ser impuesto. Deba nacer desde adentro y todo lo que nace desde adentro necesita motivación para crecer. La motivación y el aprendizaje van de la mano.

Herido, pero no de muerte

No es una mala posición en la cual estar. Si alguien está herido pero no de muerte, seguro hay algo que puede aprender porque está herido y también tiene oportunidad de volverlo a intentar porque no ha muerto. ¡Lo mejor de ambos mundos!

Estar herido, implica que algo no salió bien. Algo sucedió que no se esperaba y de cierta manera hizo algún tipo de daño. Estar herido no se siente bien y muchas veces trae consigo dolor (físico o emocional). Sea como sea, estar herido siempre es una oportunidad para aprender y no volver a llegar a la misma situación y experimentar el mismo dolor. Es una puerta al cambio positivo.

A veces la herida es tan grande que puede causar la muerte. Una vez más, como en el caso del dolor, la muerte puede ser física o emocional. En cualquier de los dos casos, la oportunidad de intentarlo una vez más deja de existir. El aprendizaje estuvo ahí pero ya no hay nada que se pueda hacer para corregir rumbo.

Otras veces la herida es fuerte pero no es de muerte. El aprendizaje es grande y las lecciones que llegan pueden cambiar una vida para siempre. Es este punto medio en donde, si se va a experimentar una herida, se quiere estar porque al seguir viviendo la persona puede aplicar el aprendizaje y salir aún más fuerte del otro lado de su lesión.

Aprender jugando es mejor

Hace unos días atrás escribí acerca de la gran cantidad de tiempo que he pasado jugando Civilization VI con mi hijo y mi cuñado. Las cosas no han cambiado y hoy volvimos a pasar la mayor parte del día jugando.

Sin entrar en los detalles de cómo funciona el juego quiero relatar cómo Civilization VI ha despertado el interés por la historia, política, ciencia y economía en mi hijo de 11 años.

Realmente no hay nada como aprender jugando. Creo que se aprende más cuando no se “sabe” que se está aprendiendo. Cosas maravillosas ocurren cuando el aprendizaje viene sutilmente disfrazado como algo más. En este caso, como un juego.

Conforme nos hemos ido adentrando en el juego el domino de los conceptos que se presentan como sistemas de gobierno, políticas económicas, estructuras sociales y técnicas de negociación se vuelve necesario para seguir avanzando. Y seguir avanzando es tan divertido que los tres hemos pasado horas de horas leyendo, comprendiendo y aplicando estos importantes conceptos.

También quiero mencionar cómo los círculos de retroalimentación cortos que ofrecen los juegos son importantes en el aprendizaje. Por ejemplo, si dentro del juego elijo un sistema de gobierno que no es apto para mi situación, en un par de turnos me puedo dar cuenta que me equivoqué ya que mi situación no irá para bien. De igual manera, cuando el sistema encaja, el progreso es evidente. Este tipo de retroalimentación rápida cimienta el aprendizaje y los conocimientos de una manera experiencial.

Aprender no tiene que ser aburrido y jugar no tiene que ser “una perdida de tiempo”. Se puede jugar para aprender y aprender jugando es mejor.

El dolor cómo información faltante

El dolor es una de las sensaciones más viscerales y primarias que experimenta el ser humano. Pensándolo bien, el dolor es algo que todos los animales comparten pero para los efectos prácticos de hoy, nos estaremos centrando en la experiencia humana.

A nivel biológico el dolor no es nada más que el disparo de nervios especializados. Es algo que se siente en el cuerpo y existe para avisar que algo no está bien. En el siguiente nivel, el nivel psicológico, está el significado que cada quien le asigna al dolor que siente. El significado personal que se le asigna al dolor es el sufrimiento. El dolor es mandatorio, el sufrimiento es opcional.

Ahora bien, está claro que el dolor es una herramienta evolutiva invaluable. Sin él, ninguno de nosotros estaría acá. El dolor es necesario para sobrevivir, es el encargado de avisar que el cuerpo está dañado. Pero hay algo aún más importante que el dolor puede hacer. Avisa que se está recibiendo información que antes hacía falta.

La manera más fácil de entenderlo es con un ejemplo. Imaginemos que estás caminando hacia el baño de tu dormitorio a media noche y las luces están apagadas. Estás medio sonámbulo y pateas la pata de la cama. El dolor es inmediato y muy intenso. Hay información que te hacía falta. Sino no hubieras pateado la pata de la cama. No sabías que estaba ahí. El dolor te da la información que hacía falta: la pata de la cama está ahí.

Siempre que hay dolor se recibe información que hacia falta. No importa si el dolor es físico o emocional. Cuando se experimenta dolor es por qué hay información desconocida que se está haciendo presente de manera inmediata. El dolor es nueva información. En otras palabras, el dolor es aprendizaje experiencial.

Descubrir Windows 10

Hasta este fin de semana tenía más de 15 años de no usar Windows formalmente en una computadora. Desde que compré mi primer Mac he estado trabajando todo lo que hago en MacOS. De vez en cuando instalé una máquina virtual para correr unos archivos de Excel que solo corrían en Windows pero nada mas.

Si mal no recuerdo la última versión de Windows que utilicé fue Windows Vista. Mis memorias de ese sistema operativos no son buenas.

El domingo pasado, por solicitud de mi hijo, que está mostrando indicios de Gamer, instalé Windows 10 en mi iMac sobre su propia partición de Boot Camp. Déjenme decirles qué después de una hora de uso ligero Windows 10 parece no estar tan mal como Windows Vista.

Aparte de instalar Steam y un par de juegos que ya me habían comentado que “no corren en la Mac”, dediqué una hora a explorar el sistema operativo. Sigue habiendo algo fundamental que no me gusta de Windows. No puedo poner en palabras que es pero es algo relacionado al paradigma de diseño de cómo funciona el sistema que no me gusta.

Pero esto no importa. Durante esa hora estuve descubriendo una versión de Windows totalmente diferente a las que conocí años atrás. Pude ver muchos avances y mejoras. Encontré maneras nuevas de hacer operaciones comunes en la computadora y decisiones de diseño totalmente distintas a las que estoy ya acostumbrado a usar. Y esto es bueno.

Es bueno porque hay algo mucho más importante que el hecho de que el sistema operativo me haya gustado o no. Pude cuestionar mi manera de pensar sobre cómo se “debe” usar una computadora. Tuve la oportunidad de descubrir otra manera de trabajar en la computadora bajo un set de decisiones de diseño fundamentalmente diferentes. Embarqué en el proceso de descubrir y cuestionar la manera en que he venido haciendo las cosas desde ya hace mucho tiempo. Esto siempre es útil.

El proceso de descubrir es incómodo. A nadie le gusta cambiar la manera en que hace las cosas con las que se siente cómodo —y esto es lo que precisamente es descubrir. Se requiere de un incentivo fuerte para empezar este proceso. De lo contrario seguimos haciendo lo mismo y no descubrimos mayor cosa. En este caso el incentivo fue ayudar a mi hijo a jugar estos juegos que simplemente no corren en MacOS.

Así que este fin de semana volví a descubrir Windows, aprendí a usar Boot Camp, instalé Steam e instalé a mano los Drivers para Windows de la tarjeta de red Broadcom de la iMac. Tuve un incentivo, me embarqué a descubrir algo nuevo y aprendí bastante sobre algo que es importante para mí. Voy a empezar a hacer un poco más de eso.

Enseñar preguntando

El silencio es un regalo muy difícil de dar. Ver luchar a alguien con algo que le cuesta cuando sabemos que se lo podemos resolver tampoco es fácil. Con razón enseñar es algo tan difícil. Va en contra de las programaciones más arraigadas que tenemos.

La mejor manera de enseñar es por medio de hacer preguntas. Las preguntas estimulan el pensamiento y nos invitan a buscar nuestras propias soluciones. Ante una pregunta las conjeturas, ya sean correctas o falsas, empiezan a desfilar por nuestras mentes. No lo podemos evitar. Es gracias a este proceso que aprendemos.

Un verdadero maestro dejará a su alumno luchar con lo que no sabe. Lo verá con compasión y lo acompañará durante el proceso pero nunca le dará la respuesta pues sabe que dar la respuesta interrumpirá el proceso de aprendizaje. El maestro siempre será un guía y buscará hacer las preguntas correctas que ayuden al alumno a concluir su proceso.

No hay nada más gratificante en este mundo que ver cuando los ojos de otra persona se prenden en el momento en que entiende algo por sí misma —y saber que nosotros jugamos un pequeño rol facilitando su proceso. El momento en que se da esa conexión es mágico. Pero para poder llegar a ese momento es necesario pasar por el calvario de ver a alguien luchar con buscar su propia respuesta.

Para poder ayudar a crecer a los que nos rodean tenemos que estar dispuestos a enseñar preguntando. Y para hacer esto tenemos que destruir nuestra programación que nos lleva a no querer ver a los demás luchar cuando sabemos que les podemos ayudar.

Lectura y estudio

Este año, por mucho, he leído más que nunca antes. Entre la cuarentena activada por la pandemia y una sed insaciable de querer descubrir más, la cantidad de páginas que he leído a crecido sin parar.

Este año ha sido muy especial respecto a mi proceso de lectura. Y esto no es sólo por la gran cantidad de libros que he leído. Es porque este año he escogido varios libros y los he leído más de 4 veces cada uno (nunca antes había hecho esto en mi vida). Puedo decir que no solo los he leído, los he estudiado. ¡Y qué diferencia ha hecho!

Mi relación con estos libros ha sido muy íntima. Las lecciones que me han dejado son muy poderosas. Los cambios que están provocando en mí son muy profundos. Cada vez que los leos descubro algo que simplemente no pude ver la vez anterior. Es como que si cada vez que termino de leer el libro me convierto en una persona diferente y cuando esa persona lo empieza a leer de nuevo, lo hace con ojos totalmente frescos que encuentran algo nuevo cada vez.

Durante este proceso he podido ver cómo los libros y sus conceptos parecieran ser cebollas. Puedes llegar entender en un primer nivel pero si tan solo sigues escarbando, siempre habrá otra capa abajo esperando enseñarte algo más. Cuanto puedes aprender de un libro tiene que ver más con la actitud con que lo estudies que con el contenido del libro mismo.

Claro que no todos los libros se deben leer así. Hay libros que se leen por el simple placer de disfrutarlos y poderse transportar a un mundo totalmente ajeno a nuestra realidad en donde podemos pasear por la mente de un autor con que nos hemos llegado a identificar. No hay nada malo con esto y es justo lo que estoy por hacer al leer la serie de Foundation de Isaac Asimov.