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Categoría: personal

Un semana sin AirPods Pro

Sí, sé que el título no suena para nada bien. De hecho, este es un post que fácilmente se podría clasificar como un “clásico problema de primer mundo”. Estoy ok con eso.

La semana pasada llevé mis AirPods Pro a Ishop para que los reemplazaran. Ambos auriculares padecían de un problema de fábrica ya ampliamente reconocido por Apple.

Hoy por la mañana recibí una actualización del ticket de soporte notificando que los nuevos auriculares nuevos ya estaban listos y que los podía pasar a traer. Fui a la tienda y 10 minutos después estaba de regreso en mi carro en camino a casa.

Regresé a la hora de almuerzo y lo primero que hice al terminar de comer fue sentarme a meditar utilizando los AirPods. En ese preciso instante me di cuenta de lo mucho que los extrañé durante la semana que llevó el reemplazo —no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.

No solo es la calidad del audio que producen o la excelente función de cancelación de sonido. Es la practica conexión inalámbrica al teléfono, lo cómodo que quedan en los oídos y la larga duración de la batería. De verdad que son el paquete completo.

Durante la semana que no los tuve estuve utilizando otro par de audífonos inalámbricos que tengo (Power Beats Pro) y me funcionaron muy bien. Les puedo decir que durante esa semana no extrañé para nada los AirPods y estuve muy satisfecho con los audífonos que estuve usando.

Pero wow, de verdad que el nivel de satisfacción que dan los AirPods Pro al momento de tener contacto con ellos es de otro mundo.

Mi semana sin AirPods no estuvo para nada mal pero hoy que regresaron no puedo evitar sentir una pequeña dosis de felicidad al tenerlos de vuelta. Son un producto 5 estrellas.

Lectura y estudio

Este año, por mucho, he leído más que nunca antes. Entre la cuarentena activada por la pandemia y una sed insaciable de querer descubrir más, la cantidad de páginas que he leído a crecido sin parar.

Este año ha sido muy especial respecto a mi proceso de lectura. Y esto no es sólo por la gran cantidad de libros que he leído. Es porque este año he escogido varios libros y los he leído más de 4 veces cada uno (nunca antes había hecho esto en mi vida). Puedo decir que no solo los he leído, los he estudiado. ¡Y qué diferencia ha hecho!

Mi relación con estos libros ha sido muy íntima. Las lecciones que me han dejado son muy poderosas. Los cambios que están provocando en mí son muy profundos. Cada vez que los leos descubro algo que simplemente no pude ver la vez anterior. Es como que si cada vez que termino de leer el libro me convierto en una persona diferente y cuando esa persona lo empieza a leer de nuevo, lo hace con ojos totalmente frescos que encuentran algo nuevo cada vez.

Durante este proceso he podido ver cómo los libros y sus conceptos parecieran ser cebollas. Puedes llegar entender en un primer nivel pero si tan solo sigues escarbando, siempre habrá otra capa abajo esperando enseñarte algo más. Cuanto puedes aprender de un libro tiene que ver más con la actitud con que lo estudies que con el contenido del libro mismo.

Claro que no todos los libros se deben leer así. Hay libros que se leen por el simple placer de disfrutarlos y poderse transportar a un mundo totalmente ajeno a nuestra realidad en donde podemos pasear por la mente de un autor con que nos hemos llegado a identificar. No hay nada malo con esto y es justo lo que estoy por hacer al leer la serie de Foundation de Isaac Asimov.

Un micrófono al mundo

Estoy sentado en la sala de la casa de mi hermana. Nos invitaron a cenar y compartir un rato co ellos. Acabamos de terminar de comer y estamos esperando la pelea de Mike Tyson. ¡La cena estuvo buenísima!

Y acá estoy yo, conectado al mundo desde mi laptop haciendo lo que hago todos los días, publicando un post al vasto océano del Internet. Hoy mi proceso está siendo un poco diferente, lo que es bueno. Es bueno por qué al hacer algo que hago todos los días de una manera diferente estoy pudiendo apreciar las sutilezas de lo que realmente estoy haciendo.

¿Y qué es lo que hago? Pues me siento a organizar ideas en mi mente. Busco algo que considero que es importante comunicarle al mundo y poco a poco le doy forma hasta que llega a un estado en que considero que puede ser útil compartirlo. Lo reviso una última vez. Y luego presiono un botón mágico que instantáneamente hace disponible esa idea que estaba en mi cabeza hace tan solo unos minutos al mundo entero.

Este botón mágico está disponible para todos nosotros que tenemos el privilegio de tener acceso a Internet. Más que un botón mágico, lo que todos tenemos es un micrófono al mundo que nos permite comunicar nuestras ideas, anhelos y contribuciones a millones de personas en cuestión de segundos. Incluso cuando estamos terminando de cenar en la case de nuestros hermanos.

Mi ambiente ideal de trabajo

Para mí un buen ambiente de trabajo empieza con música. Hay algo acerca de trabajar con música que me ayuda a concentrarme mucho. Preferiblemente prefiero escuchar la música con audífonos. Actualmente estoy utilizando unos Audio-Technica ATH-M40x.

La música que prefiero escuchar para trabajar es principalmente Rock Progresivo o música clásica. También me gusta escuchar música en vivo para entrar en “flow”.

Aparte de estar escuchando música me gusta mucho estar solo para poder hacer mi mejor trabajo. Por estar solo me refiero a no estar cerca de personas que conozco. Me gusta mucho trabajar en lugares públicos como cafeterías en dónde hay más personas y mucha actividad de “fondo”.

Si la sesión de trabajo va a ser de más de unas dos o tres horas prefiero trabajar en mi computadora de escritorio y mi silla en la oficina de la casa. Mi computadora preferida para este tipo de sesiones es la iMac 5K de 27“. Para sesiones más cortas prefiero moverme de mi escritorio y trabajar en mi laptop (MacBook Pro de 13”). Usualmente después de un tiempo me gusta cambiar de espacio físico.

El reflejo me molesta mucho y no me gusta tener luz pegándole directamente a cualquier monitor que esté utilizando. Me gusta trabajar en lugares exteriores siempre y cuando no tenga el sol a mi espalda. Si estoy trabajando adentro prefiero ambientes un poco más obscuros y luz artificial blanca.

Café. Este es el componente final que termina de definir mi ambiente ideal de trabajo. Mi bebida favorita es el Latte. Me gusta tomarme un buen café durante unos 45 minutos mientras trabajo en una tarea específica. Prefiero los cafés intensos con sabor fuerte. Me gusta que la bebida este muy caliente y no le agrego azúcar.

Así que ahí lo tienen. Mi ambiente ideal de trabajo: Rock Progresivo con unos buenos audífonos, sin personas que conozca cerca, en mi iMac con mi silla o en una cafetería con mi MacBook Pro. No al reflejo directo y siempre acompañado de un intenso Latte.

¿Cual es tu ambiente de trabajo ideal?

3 días en aguas

Hace unas horas finalmente terminó una travesía de más de 72 horas que puso a prueba mi paciencia. Fue una prueba que me mostró que sin importar cuánto haya avanzado con mis prácticas de meditación siempre hay espacio para mejorar.

3 días atrás empezó mi viaje con una manguera que se rompió a la salida de nuestro calentador de agua. A las 10:15pm. Esa primer etapa del viaje terminó cerca de las 2:00am con nada más que una solución temporal. El trabajo se retomó a las 9:00am del día siguiente y la manguera fue sustituida por una tubería bastante más resistente con un trabajo que terminó al rededor del medio día.

¡Misión cumplida! Ehhhh, no. Alrededor de las 7:00pm de ese segundo día se encendió la bomba de agua. 5 minutos, 10 minutos, 15 minutos. Nada. La bomba seguía funcionando sin señal de quererse detener. Esto indicaba que había otra fuga ya que no estábamos usando agua en ninguna parte de la casa. Todo alrededor del calentador se miraba bien. Después de revisar cada llave de la casa me di por vencido y decidí apagar el flip-on de la bomba e irme a dormir. Hoy pasamos de nuevo el día sin agua tratando de entender por qué la bomba no dejaba de trabajar.

Después de medio día decidí salir a revisar las llaves de agua que están en las tuberías externas de la casa. Me encontré una piscina alrededor de una tapadera que se encuentra en el fondo del jardín. La tubería que viene desde la bomba hacia la casa estaba rota justo en donde entra a la casa por abajo de la fundición.

Bueno, a llamar al plomero de nuevo. Cerca de las 4:00pm volvió a venir. Aunque no sé nada de plomería, sé que el problema no estaba fácil de resolver por el punto en que se rompió la plomería. Para aprovechar la poca luz del sol que quedaba decidimos que él se quedaría tratando de romper la losa para avanzar y yo me iría a comprar el material necesario para la reparación. Me fui camino hacia una tienda que está a un kilómetro de mi casa. Gracias al tráfico regresé hasta una hora después.

Ya trabajando con linternas y sin luz el plomero se lanzó con todo a trabajar. Un par de horas después terminó y todo estaba bien. Nos despedimos y se fue. 5 minutos después, la bomba se volvió a encender. Está vez ya sabía a dónde ir a ver. Mi peor miedo se hizo realidad. Bajo la luz de mi linterna pude ver un piscina muy similar a la que había visto una horas antes. El trabajo no había funcionado.

Llamé de regreso al plomero que afortunadamente estaba aún dentro de la colonia en donde vivo y prontamente regresó. Identificó que el problema era fácil de corregir y había sido nada más que un descuido en apretar unas piezas. 15 minutos más y el agua despareció, el plomero pudo seguir su camino y me travesía de 3 días en aguas finalmente terminó.

Un miedo al día

Mientras más lo pienso y reflexiono se me hace tan evidente que la razón por la que mi vida no es todo lo que pudiera ser es por el miedo. Y solo para ser un poco más honesto y responsable —porque yo aún no he aprendido a manejar mis miedos.

Soy una persona que tiene todas sus facultades y ha tenido una cantidad infinita de privilegios a lo largo de su vida. Siempre he tenido todo a mi favor. Y aún así me he quedado corto de alcanzar todo mi potencial tantas veces. No me han hecho falta ni oportunidades, ni capacidad ni, conocimiento. Tan solo me ha hecho falta valor.

También debo reconocer que soy una persona altamente responsable, perseverante y que rara vez se da por vencida. Hoy hago este compromiso público y conmigo mismo de enfrentar por lo menos una cosa que me dé miedo todos los días. Estoy seguro que retar un miedo al día me dará la vida que siempre he querido tener.

Las situaciones que me molestan

Mientras he ido avanzando en el camino de conocerme más he aprendido a manejar de mejor manera aquellas situaciones que me molestan. Debo ser sincero, muchas de estas situaciones se pueden considerar como triviales y algunas de ellas hasta como ridículas. Hay tanto que me molesta.

Sin embargo, conforme he pasado más y más tiempo analizando y haciendo mucha introspección sobre aquello que me molesta me he dado cuenta de que las situaciones que me afectan dicen más acerca de mí que de lo que está pasando.

Poco a poco estoy aprendiendo a experimentar mi reacción como algo personal e independiente a lo que está sucediendo. Si algo me molesta no es por qué lo que está sucediendo sea intrínsecamente molesto, es por qué yo he decidido, por alguna razón, que eso es algo que me debiera molestar. Considero este reconocimiento como una gran avance.

Esta nueva descubierta habilidad de poder detenerme al momento de enfrentar una situación que considero como incómoda o molesta y poder preguntarme “¿Por qué esto me está molestando?” es la puerta a un nuevo mundo lleno de posibilidades.

Aunque aún no pueda responder la pregunta de por qué algo me molesta con total claridad, el poder detenerme y hacer la pregunta me ha dado una perspectiva del mundo radicalmente diferente. Me resulta muy difícil poner en palabras exactamente qué es lo que cambia con la pausa y la pregunta. Lo que sí sé es que aunque hay muchas situaciones que me siguen molestando, de cierta manera me siento un poco más ajeno y distante a ellas. Creo que voy por el camino correcto.

Los amigos del colegio

Justo ayer escribí sobre algunos recuerdos que vinieron a mi mente. Los recuerdos eran acerca del tiempo de vacaciones de fin de año cuando no estaba en el colegio. Hoy no puedo dejar de pensar en las amistades que desarrollé en el colegio. Me acabo de dar cuenta por qué he estado pensando tanto en eso.

Actualmente estoy realizando entrevistas buscando nuevo talento para Ubiquo. Me gusta mucho seguir el marco de referencia Who para realizar las entrevistas. Una de las preguntas principales de la entrevista Who es: “¿Cuales fueron los puntos altos que recuerda en secundaria?

Sin excepción alguna TODOS los candidatos me han mencionado historias relacionadas con sus amigos del colegio. La gran mayoría aseguran que se siguen relacionando con sus amigos del colegio, en algunos casos, hasta 25 años después. Los mejores momentos en el colegio de todos tuvieron que ver con us amigos.

Subconscientemente creo que he estado pensando en esa época del colegio gracias a la constante referencia de todas estas personas que he estado entrevistando. No solo eso, las referencias tan cariñosas que han compartido conmigo sin duda alguna resuenan con mis propias experiencias.

Los amigos que hacemos en el colegio son muy especiales. Pasamos tanto tiempo juntos y nos acompañamos los unos a los otros en las primeras búsquedas de nuestra identidad. Nos ayudamos a encontrarnos como personas y crecemos juntos. Nos apoyamos y nos hundimos al mismo tiempo. Eso sí, cuando realmente nos necesitábamos, siempre estábamos ahí para ayudarnos.

Nos molestamos a morir pero también sabíamos que no podíamos vivir el uno sin el otro. Podíamos pasar semanas sin hablarnos pero siempre sabíamos que al rato volveríamos como que si nada hubiera pasado. Tal vez en el momento no lo supimos pero estábamos con la mejor compañía del mundo, estábamos con nuestros amigos del colegio.

Frío y las vacaciones del colegio

Está empezando la época de frío. Con ella llegan algunos recuerdos de mi niñez. Principalmente el inicio de las vacaciones del colegio —momentos que en ese momento parecían ser eternos.

Recuerdo que era tiempo de salir de casa con el sol y regresar bajo el obscuro manto de el anochecer. ¿Qué tanto hacíamos con los amigos de la vecindad? No les puedo decir con certeza pero las horas se hacían agua entre nuestras manos.

Sé que había mucho deporte en nuestra rutina. Juegos interminables de futbol y carreras de bicicletas. ¿Quién podría olvidar lo intensa que era la famosa carrera de “La Vuelta a Vista Hermosa”? También nos perdíamos por horas en los barrancos cercanos en donde explorábamos, entre ríos de agua negra, las maravillas de la naturaleza.

Ya más cerca del final del año el frío se intensificaba y los días se hacían más cortos señalando la cercanía de la quema del diablo. Recuerdo que unas semanas antes de cada 7 de diciembre salíamos todos los días con nuestras bicicletas a buscar y recolectar basura para la tradicional fogata.

Conforme las montañas de basura crecían con los días, el olor a pólvora se empezaba a apoderar de las calles. La quema de cohetes, “volcancitos” y “canchinflines” había arrancado.

¡Qué momentos aquellos! Hoy, con este frío que desciende sobre mí, los recuerdos están más vivos que nunca. Hoy recuerdo viejos amigos, olor a pólvora, frío y vacaciones.

Algo que cuidar al tomarle la temperatura a un niño

El día de ayer le tomamos la temperatura por primera vez en mucho tiempo a nuestro hijo. Utilizamos un termómetro digital en el área de la frente. El resultado: 38.9 grados. Esto se considera como una fiebre y dada la situación de pandemia decidimos seguir monitoreando la temperatura.

La siguiente vez que tomamos la temperatura un resultado de 37.5. Muy extraño el cambio tan repentino. Luego 38.6, 37.2, 38.7. Todo esto sin administrar medicina ni poder ver un mayor cambio evidente en él. No mostraba síntomas de nada relacionado con fiebre o COVID-19. Tampoco se quejó de sentirse mal.

Después de estar monitoreando durante dos días mi esposa encontró un patrón! Cuando nuestro hijo tenía la frente cubierta con pelo (por la misma pandemia está super peludo), la temperatura era alta. Al tener el pelo hacía atrás y la frente descubierta, la temperatura bajaba hasta 2 o más grados.

Ninguno de nosotros dos es médico y esto no es un consejo profesional. Solo es nuestra experiencia. A nuestra manera de verlo tiene mucho sentido. Una de las funciones principales de el pelo es mantener el calor corporal. Si la frente está cubierta con pelos, puede ser que el termómetros detecte una temperatura más alta.

Así que si están utilizando un termómetro digital y ven variaciones extrañas en la temperatura de un niño(a) con pelo largo, dejen la frente al descubierto de pelo por unos 10 minutos y vuelvan a intentar.

Les dejo un texto extraído de la página de Braun quien fábrica el termómetro que tenemos:

“Hair can insulate the forehead and make it slightly warmer. Make sure to move hair away from the forehead and wait 10 minutes before taking a measurement.”

Braun Healthcare