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Lo más difícil de aceptar

Lo más difícil de aceptar también resulta ser lo más cercano que tenemos. No, no es nuestra familia ni nuestra forma de caminar. Es algo que es aún mucho más personal que eso. Es algo tan íntimo que nos causa mucha ansiedad y sufrimiento las 24 horas de cada día.

Es algo que es más sólido que el titanio pero a la vez más maleable que la plasticina. Esto es algo que no se puede poner en palabras y en su ausencia no podemos estar realmente en paz.

Cada mañana luchamos por esconder a este prisionero ya que si logrará salir nos condenaría a morir. Constantemente cuidamos nuestras espaldas ante el hecho de que pudiera escapar. Nos aterra que pudiera salir y nos llegara a desnudar.

Estoy hablando de nuestro auténtico ser. De ese ser humano único, vulnerable y maravilloso que se esconde detrás de la falsa construcción mental que hemos desarrollado para poder sentir seguridad. De esa alma eterna que está muerta en vida por qué queremos fingir ante los demás que somos algo mejor. De acá es que nace el impulso a dedicar todo nuestro tiempo a fingir ser aquello que creemos que los demás quieren admirar.

Por alguna razón nos cuesta tanto aceptarnos tal y como somos. Es algo tan incómodo que dedicamos la mayoría de nuestro tiempo y energía a construir y presentarnos como alguien más. Alguien que consideramos que es suficiente para los demás. Si tan solo nos detenemos a pensar cómo vivimos en realidad nos daremos cuenta de lo ridícula que es la situación.

Nos despertamos y estamos preocupados que pensarán los demás de como está nuestro pelo hoy. Manchamos nuestra camisa antes de una reunión y el mundo se acabó. Viene el verano y o nos matamos por vernos bien en traje de baño (por qué eso es lo que realmente queremos, nunca queremos bajar de peso) o empezamos a hacer planes para noaparecernos en la piscina. Alguien nos pregunta algo y mentimos antes de decir no sé por qué queremos aparentar ser más inteligentes o capaces. La verdad que es una mentira tras otra todo el bendito día.

¡Esto no tiene por qué ser así!

Aquello que es lo más difícil de aceptar es a su vez el regalo más grande que tendremos en todas nuestras vidas. Soltemos el miedo y abramos ese regalo que está clamando por dejarse mostrar.

ps. Un muy buen amigo que me ha ayudado en este camino de aceptación me envió hoy la foto que acompaña este post. ¡Gracias por ayudarme llegar hasta acá y poder escribir sobre el tema!

Publicado en coaching, reflexión

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