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1 millón de dólares si bajas 45 libras en 12 horas

Un hombre que pareciera inspirar confianza infinita ve pasar a una persona tras otra. Miguel está esperando identificar al afortunado a quien le dará la oportunidad de su vida. La oferta: 1 millón de dólares si logra bajar 45 libras en las siguientes 12 horas.

Después de varias horas de intenso escrutinio, Miguel identifica a el candidato ideal. Un hombre alto, fuerte y con mucha determinación en los ojos. Aparenta ser un hombre exitoso que no se detendrá ante nada al momento de perseguir sus objetivos. Especialmente si el premio fuese un millón dólares.

Miguel se acerca cautelosamente a su candidato y le pregunta «Amigo, ¿cual es tu nombre?»

-«Javier», responde cordialmente el afortunado candidato.

«¿Te gustaría ganar un millón de dólares en las siguientes 12 horas?» le pregunta Miguel a Javier. «Te aseguro que esto no es un truco o una estafa.»

La confianza que irradia Miguel hace que Javier lo tome muy en serio. Javier se detiene a pensar y mira profundamente los ojos de este desconocido que está ofreciendo cambiarle la vida. Después de lo que pareciera ser una eternidad, Javier finalmente responde «Si, ¿qué tengo que hacer?

«No es nada complicado», le responde Miguel. «Tan solo tienes que perder 45 libras en las siguientes 12 horas». La cordialidad y compostura del «afortunado candidato» desaparecieron de inmediato en ese instante.

«Eso es imposible! Esto es una locura. ¿Acaso no dijiste que esto no era un truco o una estafa?», gritó Javier. Con un gesto de molestia e incredulidad se dio la vuelta y siguió su camino sin voltear a ver hacia atrás.

«Está loco de remate.», se repetía así mismo Javier. «Pide lo imposible, nadie puede perder 45 libras en 12 horas. Maldito estafador.»

Y así esta historia se repitió una y otra vez con más de 35 personas de todo tipo durante todo el día. Hombres, mujeres, atletas, jóvenes, viejos, flacos y gordos. Nadie tomó la oferta y todos los elegidos consideraron imposible poder ganar el millón de dólares —mejor bien dicho todos creyeron que es imposible perder 45 libras en 12 horas—.

Así que después de un muy largo día, Miguel caminó de regreso a casa sabiendo que al día siguiente no estaría transfiriendo un millón de dólares —los que genuinamente iba a dar si alguien lograba el objetivo— a nadie.

Miguel simplemente no podía entender como nadie siquiera pensó en alguna opción —aunque nunca la fuese a querer tomar— de cómo hacer posible perder 45 libras en 12 horas. Por ejemplo, amputarse una pierna.

Publicado en reflexión

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