Menú Cerrar

Etiqueta: inspiración

Nuevos horizontes

Hoy, desde donde estoy parado, puedo ver nuevos horizontes. Nuevas maneras de hacer las cosas y cientos de posibilidades que nunca antes había contemplado. Estoy empezando a entender algunos de los cambios que se han dado en el ambiente.

Conforme empiezo a levantar la cabeza para planear mis siguientes pasos veo un mundo totalmente cambiado. Cambiado por el miedo, cambiado por la pobreza. Es doloroso ver el impacto que estos últimos meses han tenido a mi alrededor.

Pero con todo cambio nacen oportunidades. Y los que estamos aún de pie tenemos las responsabilidad de aprovecharlas para construir un mundo mejor. Un mundo nuevo donde la tecnología nos lleve a todos más lejos de lo que jamas creímos posible.

Nos es momento de olvidar a nadie. Todos estamos juntos en el mismo barco. Quien no lo vea así, está negando la realidad. Es momento de construir y cuestionar. Ha llegado la hora de encaminarnos hacia los nuevos horizontes.

Y en este nuevo camino debemos tener mucho cuidado de aprender de los errores que hemos cometido en el pasado y no volver a caer en las mismas trampas otra vez. Solo debemos llevar con nosotros aquello que nos sea de utilidad en el futuro que queremos construir. Todo aquello a lo que estamos apegados pero ya no sea relevante en el mundo que tenemos que construir, lo tenemos que descartar sin piedad.

Los nuevos horizontes se pueden empezar a ver. Llegar a ellos parece ser un reto sin igual. Sin duda alguna, nos espera mundo fenomenal. ¿Quién quiere ir para allá conmigo?

Migrante de Marcos Antil

Hace muchos años que leer un libro no me transformaba tanto. Es cierto, nunca podemos regresar a ser la misma persona que éramos antes de leer un libro. Esta vez no es la excepción. La persona que yo era hace tan solo 13 días que empecé a leer Migrante se ve hoy tan distante, desconectada y sin dirección.

Esta biografía que hermosamente detalla una vida llena de adversidad, dolor e infinita esperanza nos enseña que la aceptación de nuestras raíces y la unidad como familias y comunidades pueden con todo. Nada ni nadie las puede detener. Ni siquiera el conflicto interno y las guerras pueden detener a un migrante en busca de un mejor mañana para él y su familia.

Estoy muy agradecido con Marcos por este relato de como un niño, dadas sus circunstancias de vida, se vio en situaciones donde tuvo que tomar decisiones que yo no le desearía ni a mi peor enemigo tener que tomar. Y no solo es esto, la honestidad y transparencia con que Marcos comparte sus emociones, aprendizajes y momentos de debilidad es una invitación a nunca darnos por vencidos. Todas las personas que lean este libro podrán encontrar la fuerza necesaria para seguir adelante en cualquier situación. Y cuando digo cualquier situación, creanme, me refiero a cualquier situación.

Siendo Guatemalteco, aprendí acerca de muchos aspectos de mi país de los cuales solo había escuchado lejanas historias que nunca me llamaron la atención. Me sentí más cerca que nunca de Guatemala y su gente. Debo reconocer que muchas veces, al igual que se menciona en el libro, he menospreciado a mi país y su gente. Esto es algo que quiero “reprogramar” 1 en mí.

El logro y triunfo, que por momentos pareciera inalcanzable durante la historia, resulta ser inevitable gracias a las infinitas contribuciones de generaciones y generaciones. Los recuerdos de llanuras, pueblos, siembras, mascotas y antiguas tradiciones viajan con el migrante a Estados Unidos para acompañarlo en esta aventura que nos recuerda que todo es posible. El relato nos hace evidente que Guatemala es una maravillosa tierra llena de talento, milenarias tradiciones y personas con sueños que nadie podrá frustrar.

Migrante es una obra maestra que todo guatemalteco debiera leer. En especial aquellos de nosotros que estamos en el ecosistema emprendedor.

Todavía estoy tratando de reconciliar como veía a Xumak al haber trabajado 4 años en una oficina 3 pisos abajo de ellos en el Design Center con lo que acabo de leer. No tenía ni idea.


  1. Así es como le llama Marcos al proceso de cambiar nuestros pensamientos y manera de ver las cosas. ↩︎

Compralo en Sophos Guatemala

Compralo en formato Ebook en Amazon Kindle

Alguien a quien admirar

Hay una fuerza más poderosa que un millón de bombas atómicas detonadas al unísono. Es la misma fuerza que durante millones de años le ha estado dando forma al planeta tierra. Es el motor de todo; la razón de ser de todas las maravillas que hay a nuestro alrededor.

Esta fuerza es la motivación. Ese fuego interno que sentimos cuando estamos inspirados y que despierta el infinito poder del alma. No he visto nada más poderoso que un ser humano motivado.

La motivación nace de el deseo de materializar una visión interna que aún no existe en el mundo externo. La cristalización de esta visión es la chispa que enciende la hoguera. Si la visión es clara, la motivación será grande. Si la visión es difusa, habrá poca motivación.

Para que una visión se pueda cristalizar es necesario tener un punto de referencia, un norte hacia el cual apuntar. Este norte viene necesariamente de las experiencias e interacciones que una persona pueda tener. Por ejemplo, resulta imposible pedirle a alguien que ha vivido toda su vida aislado en el amazonas que desarrolle una motivación para ser broker en Wall Street o jugador de futbol del Real Madrid.

Es por esta razón que tener a alguien a quien admirar es tan importante. La admiración hacia una persona —sin importar que sea real o ficticia— nos da una conexión muy especial con alguien que “quisiéramos ser” o algo que “quisiéramos poder lograr”.

Todos podemos recordar ese héroe de nuestra niñez que nos motivó a hacer algo que no creíamos que era posible lograr. Yo recuerdo a Ryne Sandberg —segunda base de los Cachorros de Chicago— quien sin el saberlo, me cargó en sus hombros hasta llevarme a jugar en la pre-selección de Baseball de mi país.

Hoy en mi vida adulta sigo encontrando motivación en las personas que admiro. Encuentro mucha fuerza en emprendedores como Ben Horowitz y Steve Jobs. En términos de paz y serenidad me refugio en personas como Michael Singer y Anthony de Mello. La paciencia y gentileza que quisiera tener la modelo en la persona de mi esposa Elena.

Tener alguien a quien admirar —lo conozcas o no— es una fuente de motivación inagotable. Mira a tu alrededor y busca. Encuentra esas personas que despiertan lo mejor en ti y pasa tiempo con ellas. La admiración es tu pasaporte directo a una vida llena de motivación.

Que nada te derribe

Se que es difícil, pero, ¿por qué no seguir intentando?

Esto es lo que querías, ¿no? ¿Por qué ahora ya no quieres pagar el precio que años atrás estabas dispuesto a aceptar? Que nada te derribe.

Recuerda, puedes tener todo lo que quieras en la vida. Para tenerlo tan solo solo debes saber dos cosas. Primero, que debes pagar el precio completo de todo lo que quieres lograr,  y segundo, que lo debes pagar completo! Que nada te derribe.

Cierra tus ojos y regresa a aquel momento en el cual tu sueño era tan real que las noches no fueron mas que la materia prima para empezar. Recuerda por lo que estás luchando y no traiciones a ese niño que tienes dentro haciendo berrinche: «yo quiero hacerlo!» Que nada te derribe.

Ya no te quejes. No sirve de nada! Si quieres abandonar hazlo. Si quieres lograr tus sueños también hazlo. Pero nunca, nunca he dicho,  nunca pretendas que este mundo es injusto y que estás en una situación que no escogiste. Nunca vengas a decirme que no fue una decisión tuya, construida sobre sueños y anhelos de querer construir un mundo mejor, lo que te metió en esto.

Termina lo que empezaste, el mundo te necesita.  En los momentos mas obscuros siempre es cuando debes recordar, que nada te derribe!

¿Que es lo que mas te gusta de ir a la oficina?

Ayer escribí sobre las cosas que me gustan de trabajar en mi casa y que quisiera tener en la oficina. Si no han leído ese artículo les recomiendo leerlo como complemento a este.

Hoy voy al otro lado del argumento. ¿Por qué me gusta ir a la oficina?

  1. Siento que la conversación con mis compañeros de trabajo me reta a pensar diferente.
  2. Me gusta mucho compartir la hora de almuerzo con mi equipo e intercambiar experiencia que todos tenemos tanto adentro como afuera de la oficina.
  3. El contacto con las personas de las empresas «hermanas» siempre me ayuda a ver las cosas desde otro punto de vista.
  4. Obtengo un sentido muy real de serenidad y entendimiento de lo que realmente está pasando en las diversas áreas de la empresa.
  5. Me siento parte de un grupo selecto de personas que están todas trabajando por lograr un objetivo en común! La energía y entusiasmo que esto genera en mi no tiene comparación con ninguna otra cosa.
  6. Aprovecho el tráfico para escuchar podcasts (The Tim Ferriss Show, How to Start a Startup, Seth Godin’s Startup School, etc.)

Bien, después de haber pensado bien mis dos listas veo algo muy claro. En la casa busco cosas materiales. En la oficina busco interacción, crecimiento y desarrollo. Esto está genial ya que las cosas materiales que da el trabajar desde casa siempre se pueden comprar / construir en la oficina. La interacción, crecimiento y desarrollo que da la oficina no se pueden traer a casa, bueno, a menos que me traiga a todo el equipo para acá!

Un nuevo amigo en la media de Cobán

La semana pasada corría la 1/2 maratón de Cobán en su 40 edición. Debo confesar que aunque terminé la carrera mi cuerpo no estaba preparado. Debo entrenar mas. Con esa confesión fuera del camino,  paso a reconocer que el hecho de que la haya logrado terminar se lo debo a «Pocho», una persona que conocí el kilómetro 11, saliendo de Carchá.

En este punto, con 10 kilómetros aún por correr ya estaba «reventado». Pocho me vio, se me acercó y me dijo algo parecido a «no voy a dejar que te des por vencido, vas muy rápido y te voy a ayudar a encontrar tu paso. Viene una subida dura y la tenemos que subir mas despacio. Dejame escuchar tu respiración. No camines, te vas a enfriar. Seguí mi paso».

El hecho de que alguien se haya detenido a ayudarme, que haya visto la importancia de que todos lográramos terminar la carrera me inspiró mucho. Así que decidí en ese momento que iba a agarrar el paso sugerido y que en forma de tributo a su apoyo iba a terminar la carrera fuera como fuera.

Bajé el paso, escuché mi respiración y empecé  a subir. Cada vez con mas calor y humedad cada kilómetros fue mas difícil que el otro. En el kilómetro 14 Pocho me dijo, «seguí con ese ritmo, ya vas bien, dale hasta el final». Y con se apretó su ritmo y se fue a una velocidad impresionante. Había dedicado 3 kilómetros de su carrera a ayudarme. Donde quiera que estés en Carchá, Gracias Pocho!

7 kilómetros después entré con un profundo sentido de interdependencia al estadio Verapaz. Había llegado y no lo había hecho solo. Tuve un amigo anónimo que estuvo presencialmente conmigo 3 kilómetros y empujo mi determinación el resto del camino. Que bien se sintió.