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Etiqueta: amistad

Dejar ir

Aprender más. Tener más. Conocer más. Viajar más. Controlar más. Ganar más. Nuestra cultura está fuertemente sesgada a creer que más es mejor. ¿Y si estamos equivocados?

La mayor parte de nuestro tiempo se invierte aprendiendo habilidades y conocimiento que eventualmente está destinado a producir más. Un mejor trabajo, un mejor salario. Un mejor carro y una casa más grande. Recién estoy terminando una plática con un muy buen amigo que me hizo cuestionarme esta manera de vivir más que nunca.

Hablamos durante más de una hora sobre lo valioso que es aprender a dejar ir las cosas. Profundizamos sobre lo importante que es cambiar nuestra manera de pensar al respecto de nuestra relación con el mundo “material”. A través de sus experiencias e historias pude conectar de nuevo con lo valioso que es dejar ir.

Mientras más podemos dejar ir, más libres somos. Mientras más podemos dejar ir, menos cárceles nos pueden encerrar. Mientras más podemos dejar ir, más gozo tendremos en nuestras vidas. Mientras más podemos dejar ir, más podremos sentir. Mientras más podemos dejar ir, más felices seremos.

La amistad escondida

Siempre vemos el mundo a travez de los únicos ojos que tenemos —los nuestros. La experiencia de vida que tenemos está determinada por las creencias y filtros a través de los cuales procesamos la realidad.

Si vemos el mundo como una amenaza, viviremos con miedo. Si vemos el mundo como una oportunidad, viviremos llenos de ilusión. Algo muy similar sucede con nuestras relaciones personales.

Si vemos a las personas como fundamentalmente malas, nos cerraremos y mantendremos la distancia. Si vemos las personas como fundamentalmente buenas confiaremos en ellas y nos abriremos a relaciones estrechas y gratificantes. Está en nosotros escoger cómo queremos ver el mundo y así determinaremos el tipo de relaciones que queremos tener.

Esto es especialmente importante en el ámbito de la amistad. Muchas veces podemos estar rodeados de personas que nos extienden una mano en gesto de amistad pero no lo podemos ver por estar perdidos dentro de nuestras propias inseguridades.

Resulta ser que pagamos un precio extremadamente alto debido a estas inseguridades. La incapacidad de abrirnos a otras personas muchas veces no nos deja ver las genuinas intenciones de amistad que otros nos están extendiendo. Y así es que seguimos nuestro solitario camino buscando el siguiente refugio en donde escondernos.

Pero este camino de soledad que escogemos seguir es tan miserable solo por qué nuestras propias inseguridades no nos dejan ver la amistad escondida que está todo el tiempo a nuestro alrededor.

Amistad

La amistad no es algo que se impone o recibe al azar. La amistad nace del regalo mas preciado que tiene el ser humano: el libre albedrío. La amistad se escoge desde lo más profundo del alma y es esto lo que la hace inquebrantable.

Muchas personas, a mi parecer, pasan por el camino de la vida sin encontrar lo que es la verdadera amistad. En realidad encontrarla no es tan difícil. Lo que sucede es que no saben en dónde buscar. Creen que es imposible encontrar algo tan maravilloso en la compañía de una persona que están tan acostumbrados a ignorar.

La amistad no es más que estar sentados juntos escuchando música hasta el amanecer; es compartir los miedos más profundos que esconde el alma para poderte sentir protegido por alguien que tal vez pudiera entender. La amistad no es mas que buscar el sentido de la vida junto a alguien que muchas veces está más confundido que tú.

Amistad es descubrir y crear juntos. Es acompañarse y no dejarse caer. Es decir la verdad aunque duela y luego reírse juntos de ese dolor. Es poner los intereses del otro por delante de los tuyos sin considerar que en algún momento tuviste que sacrificar algo.

Amistad es una elección y un privilegio. Amistad es algo que está al alcance de todos si tan solo sabemos en dónde buscar: en la compañía de esa persona que está sentada justo frente a ti.