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Diferente trabajo, diferentes requerimientos

El líder del equipo se sienta de nuevo en en su escritorio a pensar. «Quiero que algunos miembros de mi equipo empiecen a trabajar de manera remota», se vuelve a decir ansiosamente, «pero no sé que hacer con las personas que no van a poder hacerlo. Seguramente esto va a ser un problema…»

Esta es un pensamiento común que no solo ocurre cuando se está evaluando trabajar de manera remota. Hay algo innato que lleva al ser humano a querer dar el mismo trato a todas las personas.

«El trabajo remoto no viene sin sus complicaciones ni sin sus intercambios», nos dice Jason Fried en su libro Remote: Office not required. «El trabajo remoto tiene como objetivo mejorar la cosas para más personas la mayor cantidad del tiempo.»

La gran mayoría entiende que los requerimientos que existen para cada trabajo son diferentes de acuerdo a su naturaleza. Los requerimientos del guardia de seguridad de un Data Center son diferentes a los requerimientos del ingeniero de software que mantiene los servidores. El ingeniero puede trabajar remotamente. El guardia no. El equipo lo entenderá.

El miedo a la reacción de un equipo de trabajo muchas veces no está fundamentado. Las personas racionales —esperemos que tu proceso de selección haya sido bueno— entenderán por qué las políticas de trabajo remoto no son las mismas para todos.

Ahora, respecto al tema de los horarios. El trabajo remoto, al permitir colaboración asíncrona, fomenta que cada persona en la empresa encuentre el horario que más le convenga. Pero esto no puede aplicar para todos los puestos de trabajo. Hay funciones en la empresa que requieren que ciertas funciones se hagan en horarios predefinidos.

Esto tampoco debe causar preocupación. Es muy difícil que alguien no acepte un argumento como «Nuestros clientes necesitan soporte desde las 9:00am hasta las 5:00pm. A ellos no les importa a que hora trabajó el desarrollador en la nueva funcionalidad que tanto le está facilitando la vida.»

Recuerda, diferentes trabajos, diferentes requerimientos. Tu equipo lo entenderá.

No esperes naranjas si estás sembrando manzanas

El pasado viernes, muy temprano por la mañana, grabé un episodio de mi Podcast Conceptos. Lo que más me gusta de el Podcast son los pedacitos de oro que dejan las conversaciones que se graban. El episodio de esta semana excedió las expectativas.

La conversación fue acerca del entrenamiento mental y la importancia de nuestros pensamientos. «Manolo, una persona no puede esperar tener resultados positivos si está teniendo pensamientos negativos.», me dijo Stephanie. «Es cómo estar sembrando semillas de manzana y luego esperar tener arboles de naranja».

Hace tanto sentido cuando uno lo ve así. Pero la mayor parte del tiempo simplemente no estamos conscientes de nuestros pensamientos. «Una persona tiene aproximadamente 90,000 pensamientos al día.», afirmó Stephanie. Me resulta impresionante lo poco conscientes que estamos de la mayoría de esos pensamientos –al menos sé que en mi caso es así–.

El primer paso es poder estar conscientes de qué tipo de pensamientos estamos teniendo. El segundo paso es tener claramente definido el objetivo que queremos lograr. El tercer paso es asegurarnos que los pensamientos que estamos teniendo nos conduzcan a los objetivos que queremos lograr. De lo contrario, estaremos sembrando manzanas y esperando tener naranjas.

Los dos puestos más importantes en una empresa de tecnología

«En las empresas de tecnología los dos puestos que tienden ha ser los más importantes», nos insiste Ben Horowitz en su libro, The Hard Thing About Hard Things, «son el VP de ventas y el VP de ingeniería».

No puedo estar más de acuerdo. Sin un líder tecnológico que pueda construir los productos que la empresa ha visualizado no se va a llegar a ningún lado. El fracaso también será inminente si no se tiene a la persona indicada para vender lo que ingeniería ha construido.

Todo lo demás puede estar un poco flojo y la empresa va a salir a flote. No estoy diciendo que el elenco de soporte no sea importante. Tan solo estoy diciendo que si la empresa tiene un buen producto que está alineado a lo que el mercado quiere y una manera eficiente de conseguir nuevos clientes y cerrar negocios, probablemente estará bien.

El patrón que veo muchas veces en la industria de tecnología es un área de ingeniería usualmente fuerte. Al fin y al cabo, casi siempre la empresa tiene un socio fundador tecnológico que asume ese rol. El lado de ventas es el que frecuentemente es débil.

¿Cuántos buenos productos han tenido una muerte prematura por que la empresa no le dio la importancia necesaria al proceso de venta? Y, ¿Cuántos excelentes vendedores han tenido que buscar otro trabajo por qué nunca se les dio el chance de competir con un buen producto en el mercado? Mi respuesta es muchísimos.

Es imposible tener éxito sostenible a gran escala sin tener dos «rockstars» en estas posiciones. El CEO de una startup en tecnología o nuevo emprendimiento no puede dejar de estar pensando en estas dos preguntas todo el tiempo:

  1. ¿Quién está construyendo mi producto?
  2. ¿Quién está vendiendo mi producto?

Todo lo demás se puede mejorar sobre la marcha.

Trabajo remoto no es lo mismo que trabajo en casa

La introducción que muchos empresarios y trabajadores han tenido al trabajo en casa durante la pandemia no le hace justicia al verdadero potencial del trabajo remoto.

«Trabajo de casa» y «trabajo remoto» son dos términos muy distintos que hoy se están utilizando de manera intercambiable. Esto es un error. Basta hacer notar que el trabajo remoto se puede hacer desde muchos lugares -cafeterías, bibliotecas, parques, espacios de coworking- que no son «casa». El día de hoy prácticamente todo el trabajo remoto se está haciendo desde casa.

El trabajo en casa que estamos haciendo la mayoría de personas hoy también incluye cuidar niños y aprender a ser profesores. No solo se está trabajando únicamente desde casa sino que también se está trabajando en hogares con dinámicas muy alejadas de lo «normal». Esto no es trabajo remoto en el sentido tradicional.

Y así llega el momento de tratar el aspecto psicológico de la situación. No es lo mismo estar trabajando lejos de la oficina por convicción para lograr mejores resultados que estar aislado en casa sin opción a buscar apoyo presencial con mis compañeros de trabajo o supervisores. Las expectativas que voy a tener y el grado de motivación que voy a sentir en cada uno de estos casos es muy diferente.

Seguro cada uno de ustedes puede pensar en decenas de otras diferencias que hay entre «trabajo en casa» y «trabajo remoto». Especialmente dadas las circunstancias actuales.

Y con eso cierro mi caso, definitivamente el trabajo remoto no es lo mismo que el trabajo en casa.

El experimento de aprender en la ducha

Una de mis maneras favoritas de aprender es escuchando podcasts. La única desventaja que he encontrado a no estar manejando todos los días es que he perdido entre 2 y 3 horas de podcasts al día. Mi lista de podcasts sin escuchar sigue creciendo todos los días.

«Este es un tema de hábitos», me dije hace un par de días. «¿Que hábitos puedo cambiar y hacer más tiempo para escuchar podcasts?». Es increíble lo acostumbrados que estamos a ciertas rutinas. Para mi no existía la posibilidad de escuchar podcasts si no era en el carro. Tenía que romper esa rutina.

Así que empecé a pensar qué experimentos puedo hacer dentro de casa y cambiar algunas de mis rutinas. ¿Dónde puedo escuchar podcasts? ¿Cuándo lo puedo hacer? ¿Que oportunidades hay de escuchar que no estoy aprovechando?

Después de mucho pensar lo primero que se me ocurrió fue escuchar mientras hago el café. Esto dio buen resultado y recuperé 20 minutos al día -2 cafés de 10 minutos cada uno.-

Luego vino otra idea bastante obvia, escuchar mientras me preparo para dormir. Todavía tengo sentimientos encontrados con esta opción. Aunque Overcast, la aplicación que utilizo para escuchar podcasts tiene timer, siento que no presto toda mi atención y que me voy a perder de algo.

¿Pero saben que rutina fue la que mejor resultado me está dando? La de escuchar durante la ducha diaria. Me da algo de pena reconocer que esto no se me ocurrió hasta hoy. Pero es fenomenal. Escuchar podcasts y aprender mientras me baño. Es perfecto.

Y con esto estoy empezando a cuestionar cada vez más áreas de mi vida y muchas de las cosas que hago. ¿Que más me estoy perdiendo por estar «atascado» en lo que siempre he hecho? ¿Que tanto más hay allá afuera que aún no he visto?

Voy a estar experimentando con mis rutinas y las de mi familia dentro de casa. Creo que vamos a encontrar nuevas rutinas y costumbres que nos fortalezcan como familia y a cada uno de nosotros como personas.

Lo que es malo para el panal es malo para la abeja

Sí, hoy estamos viviendo momentos muy difíciles. Pero estoy convencido que podemos encontrar refugio y guía en la sabiduría de aquellos que vinieron antes que nosotros. Es en momentos como este que volver al pasado y estudiar a los más grandes de la historia puede ayudarnos a forjar un mejor futuro.

Ahora los invito a que me acompañen a regresar mas de 2,000 años a visitar al emperador romano y filósofo estoico, Marco Aurelio. Marco Aurelio siempre fomentó una postura de unión e interdependencia entre los habitantes de su imperio.

«Cuando necesitas motivación, piensa en las cualidades de las personas que tienes a tu alrededor.», solía decir. «Esta es energía, aquella es modestia, otra es generosidad, y así sucesivamente. Nada es más fortalecedor que cuando las virtudes son visiblemente mostradas por aquellos a nuestros alrededor.»

Esta particular manera de ver la interconexión entre no solo seres humanos sino que entre todos los seres vivientes fue una de las fortalezas que le ayudó a liderar a Roma durante la Peste Antonina. Es espeluznante imaginarnos lo difícil que este reto debió ser para Marco Aurelio. Entre 3.5 y 5 millones de Romanos murieron durante la pandemia.

Sin duda alguna, su frase más conocida respecto a la interconexión entre nuestras acciones y los que nos rodean es:

«Lo que es malo para el panal es malo para la abeja» – Marco Aurelio

Y que cierto sigue siendo hoy! Si una persona es extremadamente exitosa pero su comunidad se va a la ruina, esta persona se irá a la ruina con su comunidad. Igualmente, si una persona está en la ruina pero su comunidad es fuerte, esta persona tendrá una mayor oportunidad de recuperarse.

No funciona pensar a corto plazo cegados únicamente por nuestros propios intereses. Cada cosa que hacemos afecta al panal. Para bien o para mal.

No podemos seguir haciéndonos de la vista gorda al hecho de que todo lo qué hacemos afecta a aquellos a nuestro alrededor. Y todo lo que ellos hacen nos afecta a nosotros. ¿No me creen? Pregúntenle a la persona que tuvo contacto con un murciélago en Wuhan, China a finales del 2019.

Es de vital importancia que nos sentemos a reflexionar y pensemos un poco más allá de nuestro diminuto círculo de interés. Si queremos salir de esto es muy importante que veamos un panorama más amplio.

Es primordial que reconozcamos que sí dañamos el panal, en algún momento nos veremos afectados. No podemos olvidar hoy la milenaria lección: «lo que es malo para el panal es malo para la abeja.»

Fecha de entrega, simplemente no puedo existir sin ti. Atentamente, la productividad

Hoy si! Me acabo de «cachar» crucificando la productividad. Tan solo hace unos minutos estaba en un chat coordinando una reunión muy importante. Extremadamente importante. En la reunión se evaluarán varias opciones de trabajo que yo voy a preparar.

«Cuando es lo más alejado que puedo agendar esta reunión?», me escuché preguntar, «así tendré todo el tiempo que quiera para trabajar.» Estos no son los pensamientos más productivos del mundo. En mi defensa, reaccioné de inmediato y puse la reunión lo antes posible para todos.

No me siento orgulloso de lo que acabo de hacer pero creo que algo puedo rescatar y utilizarlo para enfatizar la importancia de las fechas de entrega.

La reacción que estaba teniendo es normal. Una vez que fijamos una fecha de entrega -un compromiso público de cuándo algo debe estar listo- nos sentimos responsables de cumplir. Esta sensación de responsabilidad muchas veces no es cómoda. Pero es esta sensación de responsabilidad uno de los mas fuertes motivadores que existen para lograr nuestros objetivos.

Cuando no tenemos una fecha de entrega es cuándo postergamos. Es cuando somos ineficientes y vemos nuestros sueños y metas escaparse por las ventanas de nuestras oficinas. Es cuando las redes sociales se vuelven más importantes que las tareas que algún día nos dijimos que queríamos hacer.

Así que no le tengamos miedo a comprometernos y dar una fecha de entrega. Tampoco tengamos miedo a ser conscientemente agresivos con las fechas de entrega. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que trabajemos un poco más duro y logremos lo que queríamos un poco antes de lo que esperábamos.

Mejor solos que mal acompañados

«Eres el promedio de las 5 personas con que más tiempo pasas» — Jim Rohn

Este «quote» Jim Rohn siempre me ha parecido espectacular. Es crudo, muy directo y en mi experiencia, muy cierto. Lo escuché por primera vez hace muchos años y desde entonces lo he tenido muy presente.

Pero hoy, que muchos de nosotros estamos confinados y pasando mucho tiempo con una menor cantidad de personas me pareció muy importante revisar con un poco de detalle lo que dijo Rohn.

Primero, siento que hay una fuerte referencia al nivel de energía y actitud con que afrontamos nuestras vidas. Osea, ¿quién de ustedes me puede decir que al estar rodeado un buen tiempo por un grupo de pesimistas no empieza a ver el «vaso medio vacío»?

Del mismo modo, ¿cuántos de ustedes sienten que pueden atravesar una pared de frente cuando están con otros que están llenos de determinación y energía positiva? Yo también lo siento.

Luego pienso en temas de conversación. Que agradable es cuando las conversaciones fluyen y llegan a lo más profundo de nuestro ser por qué resuenan con quienes realmente somos. Cuando no hay resistencia en la conversación estamos con el grupo de personas correcto.

Ahora el otro lado de la moneda. Aquellas personas que nos incomodan y nos ponen resistencia. Para ser mejores necesitamos a personas que nos estén llevando constantemente al límite. Estas son personas con altos estándares de calidad y que tienen altas expectativas hacia nosotros. Que alguien nos exija ser cada vez mejor no es siempre «agradable», pero es necesario.

Los seres humanos aprendemos por mímica. Es definitivo que si las personas con que más tiempo pasamos tienen malos hábitos, pronto los empezaremos a imitar. Y lo mismo ocurrirá si estas personas tienen buenos hábitos. Sugerencia: pasa mucho tiempo com personas que son lo que tu quisieras ser. Aprenderas de ellos.

Finalmente hago un llamado a que seamos conscientes de qué la idea de Rohn va en dos vías. Es decir, somos el promedio de las 5 personas con que más tiempo pasamos. Pero también las otras personas pasan tiempo con nosotros. ¿Quienes queremos ser para ellos? Al fin y al cabo, queremos ayudar a subir el promedio, ¿no?

Uno de los mas grandes peligros del trabajo remoto es…

Déjenme empezar diciéndoles que no es un secreto que hay una gran preocupación en todo el mundo por la cantidad de trabajo y el nivel de productividad que se va lograr con el trabajo remoto.

Estimo que pronto vamos a ver datos de productividad de algunas empresas, principalmente del área de tecnología, que ya llevan cerca del mes en trabajo remoto. Ya estaremos viendo qué dice la data.

Mientras tanto, yo tengo una teoría que espero sea acertada ya que de ser correcta, estaremos viendo incrementos de productividad en muchas industrias gracias al trabajo remoto. Por lo menos momentaneamente. Mi teoría es que la mayoría de las personas trabajando remotamente van a trabajar tanto que muchas se van a quemar. El reto está en hacer que el incremento de productividad sea sostenible y ayudar a las personas a que no se quemen.

Creo en que muchas de las personas que estarán trabajando remoto son personas apasionadas que van a estar determinadas en mostrar que esto del trabajo remoto puede funcionar. Quieren lograr buenos resultados para retener los beneficios del teletrabajo en un futuro. Esto sin mencionar el incentivo extra que existe de no querer perder su trabajo en estos tiempos difíciles.

Tener el equipo de trabajo disponible en todo momento en el cuarto de al lado no hace fácil la desconexión. Tampoco es fácil escapar la expectativa y presión de que estamos trabajando en casa y debemos estar disponibles todo el tiempo.

Digamos que un compañero de trabajo me llama a las 6:30am por que necesita un archivos que yo tengo, es muy fácil para mí moverme de la cocina en donde estoy desayunando y sentarme en la computadora para mandárselo. Una cosa lleva a la otra y me quedo viendo otro correo y respondiendo a un cliente y… ya empezó mi jornada del día.

Y lo mismo me puede ocurrir al final del día. Mi jefe necesita una reporte y me llama a las 6:45pm para pedirlo. Una vez más, me fácilmente me muevo a la computadora, genero el reporte y lo envío a las 7:15pm. Luego de enviarlo veo un correo de otro compañero de trabajo que ya desbloqueo un problema que me tenía detenido un proyecto. Decido trabajar solo una hora en este proyecto para avanzar un poco. Cuando veo ya son las 8:30pm.

Si quitamos una hora de almuerzo ininterrumpido estamos hablando de un día laboral de 11 horas.

Seguro, esto puede parecer un sueño para muchos gerentes. Y por un tiempo puede que lo sea. El problema es que esto no es sostenible. Nadie puede mantener un ritmo así durante mucho tiempo.

Yo estoy viendo un incremento grande en la cantidad de trabajo siendo generado por mi equipo. Y me gusta, me gusta mucho. Pero también quiero estar muy cerca de ellos para ver que nadie se esté quemando. No me gustaría perder a alguno de ellos.

Así que los invito a ver las dos caras de la moneda. Nuestro primer instinto es preocuparnos por qué las personas van a haraganear y producir menos al no ser supervisadas directamente en esta formato de trabajo remoto. También los invito a considerar que muchas personas podrían estar trabajando tanto que se pueden quemar.

Mi recomendación es primero dar el ejemplo y enviar el mensaje de que está bien desconectarse. Desconecten ustedes también. Es suficiente dar un buen día productivo de trabajo y luego «desaparecer». Segundo sugiero establecer una semana de trabajo de aproximadamente 40 horas. Que cada quien las distribuya como prefiera. Y finalmente consideren hablar y comunicarse mucho con cada miembro de su equipo para ver cómo está. Esta comunicación es vital.

Tener esto presente les ayudará a reducir un poco uno de los peligros más grandes del trabajo remoto: que las personas trabajen tanto que se lleguen a quemar.

Hoy descubrí que tengo un muy mal hábito que debo romper

Hace dos semanas que se pidió que se use mascarilla para salir decidí -sin nunca haber corrido con mascarilla- que NO iba a correr hasta que esto cambiara por qué «es imposible correr con mascarilla». Entré en un estado de negación tremendo, un tipo de berrinche que ni siquiera me di cuenta que estaba haciendo hasta hoy.

Hoy por la mañana, por pura desesperación, salí a correr. «Esto no está tan mal», me escuché decir, «que bien que salí hoy». Y fue en ese momento durante el tercer kilómetro de mi ruta que me di cuenta que tengo un muy mal hábito que debo romper. No podía entender cómo era posible que estaba disfrutando correr con mascarilla.

Ahora les cuento otra historia muy parecida para terminar de ilustrar el punto. Hace 3 semanas se acabaron los suplementos que toma mi hijo. Los compro normalmente en Amazon. «Bueno, el courier no está funcionando, voy a ver si los consigo acá en Guatemala», me dije, «y si no los pido cuando termine la cuarentena». Otro estado de negación, otro berrinche.

Hace una semana, por alguna razón que no puedo identificar, llamé al courier para preguntar si estaban trabajando. «Por supuesto que si señor», escuché del otro lado de la línea, «tenemos uno o dos días de retraso pero si estamos operando». Vaya sorpresa la que me llevé! Los suplementos vinieron ayer.

Y así he estado identificando muchas otras situaciones en donde reacciono de la misma manera: asumo que algo es de cierta manera que no me va a permitir lograr lo que quiero sin ni siquiera tomarme la molestia de validar si es cierto o no.

¿Cual es el mal hábito que tengo que debo romper? A veces darme por vencido antes de tiempo sin por lo menos evaluar si la batalla se puede ganar.

Moraleja de la historia, no te des por vencido antes de tiempo. Primero entiende ante que estás luchando y nunca asumas que algo no se puede hacer, especialmente cuando ya has logrado tantas cosas imposibles en tu vida.