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Etiqueta: tecnología

Confianza a distancia: Por qué vender por chats es un poco más fácil

Las transacciones entre una persona y otra se han dado en persona por millones de años. Desde tiempos inmemoriales el intercambio de bienes o servicios (comercio) se ha realizado de manera fisicamente presencial. Esta milenaria tradición empezó a cambiar hace un poco más de 20 años y el cambio se aceleró exponencialmente desde marzo del 2020, mes en que la pandemia del COVID empezó a cerrar negocios. Ya no hay vuelta atrás.

Los seres humanos estamos programados para confiar en personas que conocemos. El comercio se basa en confianza y el comercio electrónico se basa en confianza a distancia. Esta es la barrera más grande que una empresa debe superar para lograr tener éxito en el mundo del e-Commerce: generar confianza a distancia.

Adicional a la confianza que una marca debe generar para que los clientes le compren en sus tiendas físicas, una empresa debe ganar confianza adicional para lograr vender en línea. Los consumidores modernos, aunque cada día que pasa están más acostumbrados a comprar en línea, aún tienen muchas dudas y temores que deben ser manejados antes de que decidan “cerrar el negocio” en línea.

Las principales preocupaciones que tiene el consumidor promedio en nuestro mercado son:

  • ¿Está segura mi tarjeta de crédito con esta empresa y sus sistemas?
  • ¿Habrá alguien de parte de la empresa que me pueda apoyar si tengo algún problema durante este proceso que es nuevo para mí?
  • ¿Realmente me van a cobrar lo qué es?
  • Si cometo un error en la compra, ¿Podré recuperar mi dinero?
  • ¿Será que voy a recibir exactamente el producto que estoy pidiendo?
  • ¿Me cubrirá la garantía aunque estoy comprando en línea?
  • ¿Iré a recibir el producto en el tiempo que me están ofreciendo?
  • ¿Qué pasa si hay un error y no se si me cobraron o no?
  • ¿Tendrán lo que quiero en existencia?
  • etc.

Cómo podemos ver estas no son preocupaciones menores para un consumidor. Es extremadamente importante que como empresa que está empezando en el mundo del e-Commerce atendamos estas preocupaciones que nuestros clientes seguramente tienen. Ofrecer la opción de que los clientes compren mientras chatean con alguien alivia la mayoría de preocupaciones.

Es muy interesante ver el auge que hay en ventas realizadas por Facebook Messenger, Instagram y Whatsapp. Estoy seguro que la cantidad de ventas realizadas en esos canales de chat superan lo que se está vendiendo en páginas de comercio electrónico tradicionales. ¿Cómo lo sé? Porque estar chateando con alguien genera mucho mas confianza que simplemente meter la tarjeta de crédito en una página en donde no sé sabe si alguien podrá apoyar si se tiene algún problema.

Comprar por chat genera más confianza y se parece más al proceso de compra tradicional al que el mercado está acostumbrado. Es por esto que empezar a vender por chat es un paso fundamental para todas aquellas empresas que no se quieren quedar atrás durante esta acelerada migración hacia el e-Commerce.

Conocimiento y recursos

Un recurso no es más que algo que ya existía y que por medio del conocimiento se empieza a aprovechar para lograr algún objetivo específico. En otras palabras, para un cavernícola casi nada era un recurso. Ellos no tenían el conocimiento para aprovechar el petroleo, el uranio o el aluminio. Los elementos en su estado natural estaban ahí pero ellos no tenían el conocimiento necesario para transformarlos. Sin conocimiento no hay recursos.

Esto nos lleva a pensar si realmente estamos empezando a experimentar escasez de ciertos recursos o si simplemente es el conocimiento de cómo aprovechar todo lo que tenemos a nuestra disposición lo que se está estancando.

Por ejemplo, ¿Estamos experimentando una escasez de petroleo o aún no hemos descubierto cómo transformar la energía del sol en electricidad de una manera eficiente? Pronto la mayoría de los carros serán eléctricos y dejaremos de experimentar “escasez” de petroleo.

Mientras sigamos desarrollando el conocimiento científico estaremos bien.

El loco mundo en que vivimos

Vivimos en un mundo que es maravilloso. Dentro de este maravilloso mundo que hemos construido juntos hay cosas que simplemente no hacen sentido.

Hoy de 4:30pm a 6:00pm estuve presente en la presentación que dio un finalista a uno de los puestos de programador que estamos reclutando y luego sostuve una reunión con un socio para tomar decisiones de alto impacto respecto a nuestro presupuesto 2022. Todo esto lo hice a distancia desde mi teléfono sobre una red celular. Es maravilloso lo que la tecnología nos permite hacer desde cualquier lugar.

Pero esta no es la parte loca de la historia. Lo más loco de la historia es que desde las 4:10pm hasta las 6:20pm, mientras estuve haciendo todo esto desde mi celular, también estuve sentado en mi carro tratando de moverme tan solo 21 kilómetros. Sí, termine mis sesiones virtuales antes de llegar a mi casa.

En un mundo en el que se puede entrevistar candidatos que están en cualquier parte del mundo y tomar decisiones de muy alto impacto desde un pequeño rectángulo hecho de metal, plástico y vidrio, también se necesitan dos horas y diez minutos para avanzar 21 kilómetros en carro. Definitivamente es un mundo muy loco en el que vivimos hoy.

Volver a lo mismo, estoy enojado

Por momentos creo que todas las oportunidades de aprendizaje que tan caro pagamos con la destrucción y muerte que trajo consigo el COVID se están tirando la basura. Estoy enojado, sí.

Con esta crítica no me refiero a que se estén dejando de practicar las normas de distanciamiento social. Acostumbrarse a lavar las manos no es un gran aprendizaje, eso no me molesta tanto. Me refiero a lo rápido que pareciera que estamos regresando a tantos ineficientes patrones de comportamiento de pre-pandemia que finalmente estaban empezando a cambiar.

Como emprendedor lo que más me duele es ver como tantas empresas están decidiendo, a pesar que sus giros de negocio no lo requieren, forzar a sus colaboradores a regresar a los mismos horarios y procesos presenciales de trabajo. A estas alturas del partido creo que ya tenemos suficientes datos para respaldar que el modelo híbrido funcionó bien para un gran porcentaje de empresas. Entonces, ¿por qué la insistencia de volver exactamente al antiguo modelo sin siquiera aplicar algunos de los aprendizajes que todas esas horas de encierro nos enseñaron?

Al día de hoy hay muchos libros, podcasts, Webinars y experiencias de miles de personas y empresas que nos pueden ayudar a modernizarnos. También tenemos nuestras mismas experiencias de las cuales debemos aprender.

Nadie quiere estar enfrente de zoom 24/7, lo entiendo. Pero con un poco de compromiso de gerencia se pueden diseñar modelos híbridos que pueden funcionar en casi cualquier empresa.

Ya es hora de dejar el pasado atrás y seguir avanzando. Por favor, dejemos las maneras de hacer las cosas que no nos aportan atrás y enfrentemos el reto de seguir avanzando. No dejemos que las ganas de sentirnos cómodos en nuestra zona de confort nos amarren a procesos y prácticas que son ineficientes y hoy ya son anticuadas. Nuestro deber como emprendedores es guiar al mundo hacia el futuro y si ni siquiera lo podemos hacer con nuestra propia manera de operar, ¿cómo pretendemos poderlo hacer con nuestros clientes dependen de nosotros para lograrlo?

Cuando la tecnología nos confunde…

La tecnología nos permite pronosticar el clima por minuto, nos deja enviar mensajes instantáneamente a cualquier parte del mundo y ha extendido nuestra expectativa de vida promedio muchísimo. No es casualidad que en este mundo moderno estemos tan confundidos.

Sí, si no estuviéramos tan apantallados diríamos que la tecnología que hoy tenemos es magia de otro mundo y aunque no lo reconocemos a plena vista, en el fondo creemos que estamos rodeados de maravillas tecnológicas que todo lo pueden. He aquí de donde nace tanta confusión.

Déjenme elaborar. Desde que empieza el día, gracias a la tecnología, tenemos la impresión equivocada de que podemos controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor. ¿Tenemos calor? Prendemos al aire acondicionado. ¿Queremos conversar con nuestros familiares que están al otro lado del mundo? Presionamos un par de veces la pantalla de nuestros teléfonos. ¿Queremos ir al trabajo? Nos subimos al carro o prendemos la computadora. ¿Estamos escasos de comida? La pedimos por el celular. Todo esto es realmente maravilloso —pero debemos tener cuidado.

La falsa sensación de omnipotencia que hemos desarrollado nos está debilitando. Esta confusión (creemos que todo está bajo nuestro control) nos lleva a darnos por vencidos inmediatamente cuando algo no sale cómo queremos. Después de todo, el mundo debiera tirarse a nuestros pies. En lugar de luchar por sobrepasar el obstáculo nos sentamos a hacer berrinche (esto se debiera poder resolver con tan solo presionar un botón).

Cuando la tecnología nos confunde creemos que todo debiera salir como queremos. Cuando la tecnología nos confunde creemos que todo debiera ser fácil. Cuando la tecnología nos confunde nos rendimos y dejamos de luchar. Esto es un error. La tecnología es una gran herramienta pero nunca podrá reemplazar ni la perseverancia ni la voluntad de acero que solo un ser humano puede generar.

Sobre el trabajo intelectual

El trabajo que más valor agrega en el mundo es cada vez más intelectual. Conforme los años han pasado y el mundo se ha vuelto más “sofisticado” la forma en que las personas crean valor ha evolucionado bastante.

Poco a poco el trabajo manual ha sido sustituido por una nueva generación de actividades que se centran en agregar valor a través de el entendimiento y la creación. La revolución industrial, la invención de las computadoras, las máquinas, el internet y los robots tan solo han ido acelerando el ritmo de esta transformación.

No creo que el trabajo manual pronto vaya a desaparecer por completo pero sí creo que en los siguientes años veremos una reducción importante en la cantidad de trabajo manual que se requiere hacer. Tan solo la llegada de los famosos vehículos autónomos eliminará cientos de miles de trabajos. ¿Pueden imaginar un mundo en donde los taxis, buses, trailers y demás vehículos comerciales no necesitan de alguien que los maneje? Yo sí.

Considero que es muy importante no entrar en pánico ante esta clara tendencia que cada vez se materializa con mayor velocidad. La naturaleza del ser humano siempre es progresar y hacer las cosas cada vez mejor. Esto necesariamente implica que seguiremos automatizando procesos, actividades y todos los trabajos manuales que la tecnología puede hacer ya por nosotros. Y no solo esto, cada día seguiremos inventando más tecnología (otro trabajo intelectual) que podrá automatizar más y más trabajos manuales que al día de hoy no pueden ser automatizados.

Creo que todo esto es muy alentador. Después de todo, esta es la única manera en que todos podremos movernos hacia arriba en la cadena de producción y utilizar nuestras mentes más que nuestros cuerpos para diseñar un mundo futuro en el cual nadie tenga que desgastar su cuerpo para agregar valor y así poder subsistir.

El poder del video

El video es un medio extremadamente poderoso. Nos permite contar historias, sentirnos cerca de otras personas y aprender por medio de imitación. El avance de nuestra civilización se está viendo fuertemente impactado de manera positiva gracias a la facilidad que hoy tenemos para crear y compartir videos.

Estos últimos días he estado compartiendo bastante tiempo con un amigo que es médico. Cada tarde, cuando regresa del hospital, trae videos de algunas cirugías que realizó durante el día. Cuando tiene un tiempo libre se sienta a analizar el procedimiento que realizó para encontrar posibles mejoras en su trabajo. Es impresionante ver cómo el cuerpo humano, visto desde adentro, se despliega como una caricatura en una pantalla de computadora.

Es increíble el poder que nos da el video. Muy fácilmente nos permite documentar cualquier actividad que se esté realizando con el fin de posteriormente entretener, aprender o enseñar. Ya sean cirugías, deportes, cocina o cualquier otra cosa, el video habilita la persistencia de sucesos que desvanecen naturalmente en el tiempo. Si un suceso puede permanecer congelado en el tiempo se puede estudiar, analizar y eventualmente corregir. Ya no tenemos que estar «ahí» para poder aprender.

Y hoy, ¿qué quieres aprender?

Hace un par de días empecé a leer el libro “The Psychology of Money» de Morgan Housel. Llegué a este libro gracias a la recomendación de un amigo. Ambos estamos en un grupo de Whatsapp con otras personas que, al igual que nosotros, están empezando a hacer sus primeras inversiones en el mercado. La recomendación del libro se propagó como incendio forestal por el grupo. En cuestión de minutos varios de nosotros compramos el libro en nuestros Kindles y lo empezamos a leer. ¿La moraleja de la historia? El material para cualquier cosa que se nos antoje aprender está más accesible hoy que nunca antes en la historia de la humanidad. Esto es algo muy bueno.

Querer aprender como el manejo de las finanzas personales y las inversiones se relacionan con las emociones y el comportamiento humano no es algo que muchas personas quieran hacer. Pero para aquellos de nosotros que sí queremos, el material está disponible en el instante que nosotros estemos listos.

Aún recuerdo hace muchos años estar en la biblioteca de la universidad fotocopiando libros de sistemas operativos que tenían, en ese momento, 10 años de antigüedad. El acceso al material ya no es la barrera principal. Como yo lo veo, la barrera principal es nuestra falta de ganas de querer aprender.

Al igual que algunos de nosotros ahora estamos estudiando la relación entre las emociones y las inversiones, tú podrías estar aprendiendo sobre cualquier tema que te llame la atención. El material, ya sea gratuito o premium, te está esperando. Solo lo tienes que ir a traer.

Ahora, ¿qué vamos construir?

A pesar que prácticamente toda mi carrera profesional la he pasado mayormente centrado en crear tecnología, hay una parte de mí que valora mucho la interacción humana con otras personas. Claro está que el avance tecnológico no implica una menor interacción entre las personas pero los acontecimientos recientes de la pandemia han llevado a un distanciamiento forzado que necesariamente se ha tratado de reducir con tecnología. En estos días hay un poco de confusión.

Creo que herramientas como Zoom han aportado una conexión que no tiene precio y la verdad no sé que hubiéramos hecho sin ellas. De la mano de estas aplicaciones tenemos la sustancial mejora en la conectividad a Internet que ya muchas personas (desafortunadamente no todas) pueden disfrutar. La infraestructuras de red y las aplicaciones ya están acá. Ya tenemos todas las piezas. Ahora la pregunta es, ¿qué vamos a construir con ellas?

Mi interés particular gira alrededor de la creación de una comunidad de aprendizaje en dónde, gracias a toda la tecnología que ya está disponible, los miembros de la comunidad puedan aprender, y, aún más importante, puedan practicar y experimentar juntos. Estoy convencido que ya tenemos todo lo que necesitamos para que el aprendizaje en línea sea práctico, colaborativo y muy activo. Sé que los días en que “aprender” por Internet era un proceso pasivo de consumo de información están quedando atrás. Estoy convencido que lo podemos hacer mejor.

Esta comunidad de aprendizaje y experimentación activa es lo que estoy visualizando como sueño personal. Al mismo tiempo me estoy sintiendo muy entusiasmado de ver lo que otros están por construir en las diferentes áreas que a cada uno de ellos le apasionan.

Las piezas de Lego para que podamos construir el mundo del mañana ya están disponibles y al alcance de aquellos que quieran movernos hacia adelante. El mundo ha cambiado para siempre y a un ritmo sin precedentes. Los cimientos para construir el futuro ya están acá.

¿Qué creen que vamos a construir?

Civilization 25 años después

Alrededor del año 1,992 recuerdo que pasaba horas seguidas jugando Civilization de Sid Meier. Civilization es un juego para computadora / consola cuyo objetivo es construir y guiar una civilización desde la era antigua hasta la modernidad.

El realismo y complejidad del juego es grande. La atención al detalle que se debe tener en la toma de decisiones tiene que ser muy precisa si se quiere llegar lejos. Las consecuencias y vueltas inesperadas que puede dar el juego en tan solo un par de turnos son dramáticas. Los avances y progreso se mueven poco a poco pero son suficientes para hacer que el tiempo desaparezca por horas a la vez.

Y hoy, 25 años después de que empecé a jugar Civilization 1 en una IBM PC 486 con mi hermano, estoy jugando Civilization 6 para el Nintendo Switch con mi hijo. ¡Cómo ha avanzado la tecnología! Llevamos ya un par de días dedicándole bastante más tiempo al juego del que quisiera admitir. Pero no importa. Nos la estamos pasando muy bien y los dos estamos aprendiendo bastante acerca de civilizaciones antiguas e historia.

El cambio de ritmo y narrativa que Civilization 6 ha traído al uso de los videojuegos en la casa ha sido grande. Particularmente cuando lo comparo con Fortnite. La experiencia de juego ha cambiado de una de aceleración y violencia a una de calma, paciencia y aprendizaje.

Si alguien me hubiera dicho hace 25 años que hoy estaría disfrutando tanto jugar el mismo juego con mi hijo jamás lo hubiera creído. Que alegre seguir jugando Civilization 25 años después.