Menú Cerrar

Etiqueta: escuchar

Hay que saber escuchar el ruido

La metáfora de “ruido / señal” se usa frecuentemente para hacer referencia a algo que puede distraer o que no es de sustancia; que no es relevante. Por ejemplo, cuando se está buscando información se recomienda saber “distinguir entre ruido y señal”. Es decir, saber diferenciar entre qué información es útil y cual no.

Esta metáfora cada vez se utiliza más y más. Creo que tiene que ver con la infinita cantidad de información que nos bombardea en estos días. No sé. Lo que sí tengo muy claro es que este tema se está saliendo de control y tenemos que tener cuidado. Es importante que dejemos la tendencia de descartar por completo de manera automática cualquier cosa a la que se le refiera como “ruido”.

Es cierto, no todo tiene la misma utilidad y siempre hay cosas que son más valiosas que otras. Pero esto no significa que aquello que sea menos valioso no tenga utilidad alguna. Es como fracasar. Seguro no es tan valioso como tener éxito, pero si lo ignoramos por completo nunca aprenderemos nada. Siempre hay algo de utilidad en todo.

Lo que esto diciendo es que hay que saber escuchar el ruido. Estudiarlo, entenderlo, aunque sea de una manera superficial. No lo podemos descartar automáticamente con los ojos cerrados —¿o debiera decir oídos? Si lo hacemos, nunca podremos saber de qué nos podríamos estar perdiendo.

Respuestas en el silencio

Los impulsos por querer hablar son fuertes en el ser humano. Esto es cierto tanto en el mundo externo como en el mundo interno. Es decir, buscamos hablar con otros afuera y constantemente hablamos con nosotros mismos adentro.

Este impulso dificulta mucho pasar tiempo a solas. Estar en silencio y reflexionar. “Todas las desgracias del ser humano se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación”, escribió Blaise Pascal. Una manera muy elocuente de describir el predicamento.

El control sobre el impulso de siempre querer hablar abre las puertas a una manera fenomenal de cómo vivir la vida. Escuchando.

Escuchar de manera activa, tanto afuera como adentro, permite descubrir todas las maravillas que pasan desapercibidas cuando estamos tratando de hablar todo el tiempo. Y aún hay más. Con bastante práctica se puede llegar a escuchar el silencio. Y es en este silencio que se pueden encontrar las respuestas más importantes en nuestras vidas.

Profundo versus amplio

En los últimos meses he leído bastante más de lo normal. He subido mi promedio de un libro al mes a cuatro. Un nuevo hábito muy poderoso ha nacido. Ahora, ¿qué hacer con él?

Cada 7 u 8 días me estoy encontrando con la decisión de “¿que leer ahora?”. ¿Busco un autor nuevo? ¿Leo algo nuevo de un autor que ya conozco? ¿Exploro un tema totalmente nuevo? ¿Vuelvo a leer un libro que ya leí anteriormente? Debo confesar, siento algo de ansiedad ante este proceso.

Creo que la especialización y el dominio profundo de un tema son muy valiosos. Entender algo a fondo abre un sin fin de posibilidades. También reconozco que la diversidad de conocimiento y la aplicación de múltiples disciplinas a un problema dan muy buenos resultados y son una de las puertas más directas a la innovación.

Por el otro lado, consistentemente ver el mundo a través de el mismo lente y desde el mismo punto de vista puede resultar muy limitante. Crea sesgos cognitivos muy fuertes y fortalece las creencias limitantes sobre los paradigmas que se tienen arraigados.

También, estar disperso tiene sus propias desventajas. No permite conocer los conceptos de raíz y poder entender cuál es la mejor manera de aplicarlos en una situación determinada. Como se hace evidente, nada en este mundo es perfecto. ¿Qué hacer?

No creo que haya una respuesta directa. Tampoco quiero caer en la tradicional respuesta ambigua de “depende”. Lo que si sé es que lo mejor que se puede hacer es escuchar. ¿A quién? A nosotros mismos.

Este dilema de profundo versus amplio no solo existe cuando se quiere adquirir nuevo conocimiento o seleccionar el siguiente libro que se quiere leer. Realmente está presente en todos los aspectos de la vida humana. No lo podemos escapar. Está en nuestras relaciones (paso todo el tiempo con un solo amigo versus tengo miles de amigos que apenas conozco), en el trabajo (paso 100% de mi tiempo haciendo una sola cosa o ando brincando de oportunidad en oportunidad), en la familia (un caso muy similar al de los amigos), hobbies (descuido áreas importantes de mi vida por estar solo enfocado en mi hobby o no le dedico nada de tiempo a ninguna actividad que me permita crecer), etc.

La vida constantemente nos presenta dificultades y oportunidades. Decisiones a tomar. La decisión de profundizar o ampliar siempre es muy importante. Hay que tenerla siempre presente.

Para actuar bien, antes hay que saber escuchar. Para saber si profundizar o ampliar no hay más formula que entender cada situación y estar presente con lo que está ocurriendo y hacia dónde se quiere ir. No se puede evitar esta decisión. Acéptala y escoge sabiamente, cada vez.