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Etiqueta: enfoque

En crisis, enfoque

Cri-sis: un tiempo intenso de dificultad, problemas o peligro.

Está de más decir que el día de hoy la palabra crisis es prácticamente un sinónimo de pandemia. Estamos enfrentando crisis de salud, económicas y políticas. Todas al mismo tiempo.

Las crisis y su manejo no son nada nuevo. Estas situaciones han existido durante toda la historia de la humanidad y afortunadamente tenemos a nuestra disposición las lecciones aprendidas por muchas personas. Debemos aprender de ellas.

En toda situación hay 2 grandes categorías de cosas en las que nos podemos enfocar: 1) las que podemos controlar y 2) las que no podemos controlar. Por su naturaleza, durante una crisis, la cantidad de cosas que podemos controlar es baja. Hay incertidumbre.

Es por esto que el primer paso para actuar efectivamente en una crisis es identificar todas aquellas cosas —por pocas que puedan ser— que sí están bajo nuestro control. El otro lado de la ecuación es, naturalmente, no gastar recursos tratando de controlar todo lo que está fuera de nuestro control.

Veamos algunos ejemplos enfocados en nuestra realidad actual. No puedo controlar que el mercado haya cambiado y mi producto ahora tenga menos demanda. Si puedo controlar analizar cómo está el mercado ahora y modificar mi producto a las necesidades actuales. No puedo controlar que tan rápido se va a esparcir el virus pero sí puedo rápidamente implementar un sistema de trabajo remoto. No puedo controlar que las ferreterías no puedan abrir pero sí puedo controlar cambiar mi inventario para calificar como Supermercado (Cemaco).

Todas las variables están en juego durante una crisis. La incertidumbre es alta. Muchas cosas que no se pueden controlar nos distraen — ¿Cuándo va a abrir el país?, etc.

Encuentra que es lo que puedes controlar y enfoca toda tu atención y recursos en ello. Luego, actúa decisivamente.

Pequeños detalles

El contrato millonario, el siguiente disco, el auto de tus sueños o construir la empresa con la que cambiaras el mundo. Estos son solo algunos de los grandes anhelos a los que aspiramos los seres humanos. Nos gusta pensar en grande —construir proyectos maravillosos. Trazamos planes gigantescos para alcanzar la grandeza pero son demasiadas las veces que olvidamos lo más importante.

Sin esfuerzo alguno el enfoque gravita hacia el premio que está al final del camino. Y es así es que empezamos a caminar. Dando un paso tras otro haciendo todos lo que debemos hacer para llegar. Pero una vez más, son demasiadas las veces que olvidamos lo más importante.

El camino se desenvuelve frente a nosotros y va tomando rumbos inesperados. Corregimos la dirección, superamos obstáculos y mantenemos la mirada fija en el premio que sabemos qué nos espera al final. Damos cada vez un poco más, apretamos los puños y volvemos a golpear. Olvidamos otra vez lo más importante.

Lo más importante es la siguiente palabra que vamos a escoger en la propuesta que estamos escribiendo. Es encontrar la expresión exacta que cambiará la percepción de cuanto valor agregamos en una negociación. Es ecualizar 500 veces hasta encontrar el tono que despierta la emoción que necesitamos expresar. Es pasar 15 minutos seleccionando el color perfecto que evoque la reacción que queremos del comité al que le vamos a presentar un plan.

Lo más importante es prestar atención a los detalles de cada cosa que estamos haciendo y hacerlo a lo mejor de nuestra capacidad —es estar 100% presentes en lo que estamos haciendo en cada momento. El premio llegará a su debido tiempo.

Es reconocer cómo estamos escogiendo hacer lo que nos toca hacer. ¿Lo estamos haciendo simplemente por qué es lo que toca hacer o lo estamos haciendo por qué queremos dejar un pedazo de nosotros en cada actividad que escogemos hacer? Si vemos todo lo que hacemos como una extensión de nosotros mismos, le prestaremos atención a los pequeños detalles.

Sin voltear a ver

Los estoicos de la antigüedad solían decir que la principal habilidad de un ser humano es poder distinguir entre lo que controla, lo que puede influenciar y lo que no controla. También decían que lo único que podemos controlar al 100% son nuestros pensamientos y las reacciones que tenemos ante las cosas que nos suceden —nuestras emociones.

Suena bastante simple de hacer pero no es así. El mundo a nuestro alrededor es complejo y poder distinguir que podemos influenciar y que no es difícil.

Sería ridículo pasar la noche en vela preocupándonos de si el sol va a salir o no al amanecer. Tiene más sentido trasnochar trabajando en una propuesta para un cliente importante.

En el primer caso, pasar la noche en vela preocupados —algo que si controlamos— se está enfocando hacia algo que no controlamos —que salga o no el solo por la mañana.

En el segundo caso, pasar la noche trabajando —algo que si controlamos— se está enfocando hacia algo que podemos influenciar —la decisión de compra del cliente. Noten que NO estoy diciendo que podemos controlar la decisión de compra, tan solo la podemos influenciar —las demás personas también tienen libre albedrío.

El camino para poder tener una buena vida se centra en no voltear a ver aquello que no podemos influenciar. El camino se forja al enfocarnos en los pensamiento que tenemos y en las acciones que tomamos. Todo lo demás, con mucha suerte, tan solo lo podremos influenciar.

Juega siempre tu mejor juego, el marcador caerá por su propio peso. Es lo único que podemos hacer.

Spotify como una herramienta de trabajo

Desde que recuerdo la mayor cantidad de mi trabajo ha sido en una computadora. También recuerdo que siempre me ha gustado la música y trabajar escuchando. Recuerdo los primeros MP3s que bajé, etc.

Hoy mi servicio preferido es Spotify. La cantidad de canciones y playlists disponibles es impresionante. Tanto así que Spotify puede ser utilizando como una herramienta de trabajo. Si! La música como herramienta de trabajo.

Recientemente encontré una categoría de Playlists que se llama Focus. Hay un Playlist en particular que se llama Deep Focus. Esta música en combinación de un buen «bulletproof coffee» y una tarea bien definida te puede ayudar a entrar en la zona y experimentar un poco de «flow» incrementando tu productividad considerablemente.

Dale una probadita tanto al café como a Spotify y nos cuentas como te fue!

La ansiedad y la importancia de despertarse temprano

Finales del 2,014. La vida es una constante carrera para tan solo poder mantener el paso. El trabajo, la familia, tanto por hacer. Parece ser que nunca podemos llegar a «alcanzarnos».

Esto no tiene por qué ser así. Al menos así lo veo yo. He descubierto que los niveles de ansiedad o «aceleración» que experimento en el día no dependen tanto de lo que tengo que hacer sino que más de como decido empezar el día.

En los días que le gano al sol y empiezo mi rutina (espresso, meditación, ejercicio y planificación del día) entre 5:00 y 6:00am mis niveles de ansiedad / stress durante el día bajan considerablemente. Tiene sentido. Si tengo un tiempo solo para mi en el cual puedo identificar por qué voy a hacer lo que voy a hacer en el día, enfocarme en que es lo mas importante que debo hacer y planear como lo voy a hacer el resto del día se vuelve bastante mas productivo y fluye mejor.