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Categoría: salud

Lucidez mental

La mente es el filtro principal por el cual percibimos la realidad. La lucidez de nuestra mente en cualquier momento dado determina nuestra capacidad de interpretación de la realidad. Esto determina la calidad de nuestras vidas. Al final del día, lo único que podemos experimentar son nuestros pensamientos acerca de la realidad.

Todos hemos estado ahí. Después de una larga noche de estudio o de fiesta todo parece moverse a un ritmo diferente. Nos es difícil asimilar todo lo que ocurre a nuestro alrededor y nuestros pensamientos se mueven en cámara lenta. Incluso, nuestros reflejos y reacciones corporales se ven seriamente afectados. Nos encontramos en un pantano mental.

Algunos de los factores que afectan la lucidez mental son la falta de sueño, mala hidratación, carencia de alimentos, falta de ejercicio y altos niveles de estrés.

Si deseamos operar a altos niveles de desempeño es importante monitorear estos factores constantemente y hacer los cambios necesarios para mantener nuestra mente clara, enfocada y lúcida.

El médico antes que el mecánico

Hace unos días escribí sobre cómo cambiar el colchón de mi cama me está ayudando a descansar mejor y cómo el cambio redujo considerablemente el fuerte dolor en mi espalda.

Hoy continue prestándole atención a mi cuerpo y fui a mi primer sesión con un fisioterapeuta. Al igual que el colchón, esta sesión está teniendo un efecto muy positivo e inmediato en mi cuerpo y salud. Parece ser que mi espalda estaba peor de lo que creía.

Y bueno, en el camino de regreso del fisioterapeuta empecé a pensar en cuanto tiempo estuve ignorando las señales (dolor) que mi cuerpo me estaba enviando. Obviamente algo estaba mal y yo persistí, durante más de 6 meses, en ignorar el problema. Luego, por alguna razón, mis pensamientos se fueron a la inmediatez con que reacciono cuando mi carro hace algún ruido o detecto cualquier anomalía. No pasa más de un día antes de que el carro esté en el taller con el mecánico.

Y así cayó la realización y el horror sobre mí. Este montón de metal y plástico, sin vida y reemplazable, recibe mucha mejor atención que mi propio cuerpo. Si el carro necesita algo es imperativo atenderlo. Si mi cuerpo o salud están comprometidos, esto se puede ignorar. En mi mente los objetos materiales le ganaban a la salud.

Definitivamente que esta realización cambiará mi comportamiento de hoy en adelante. Hoy tuve un fuerte cambio de paradigma. Quiero que mi salud sea lo más importante para mí y aunque considero que en general me cuido bastante bien, durante los momentos de lesión o enfermedad tendré mas consciencia priorizar mi salud.

De ahora en adelante iré antes al médico que al mecánico.

Bien de noche, bien de día

Conozco poco los detalles científicos pero por pura experiencia puedo asegurarles que si uno duerme bien, el día siguiente será mejor que si uno duerme mal.

¿A qué me refiero con dormir bien? Quiero empezar por decir que por dormir bien no me refiero a dormir mucho tiempo. Creo que uno puede pasar “durmiendo” mucho tiempo y aún así amanecer cansado. En este departamento la calidad es más importante que la cantidad.

En mi experiencia dormir bien empieza por no despertarme a media noche y poder dormir de corrido hasta el amanecer. Me cuesta mucho quedarme dormido y si me llego a despertar me tardo más de una hora volverme a dormir. También, sé que duermo mejor si la temperatura está fresca, entre unos 14 y 16 grados C. El silencio y la obscuridad son otros dos factores que considero importantes. Si el lugar en donde estoy durmiendo está iluminado, aunque sea un poco, o hay ruidos aunque sean bajos, tampoco descanso bien.

Ahora, para el gran final. Durante los últimos meses he estado despertándome durante la noche con fuertes dolores de espalda. La semana pasada cambié el colchón viejo de mi cama (ya tenía 18 años) por un Simmons BackCare nuevo. ¡Qué diferencia!

Obviamente si estaba durmiendo en un colchón que tenia 18 años no consideraba que esto fuera un factor importante en la calidad del sueño. Qué equivocado estaba. Qué diferencia hace un buen colchón en buen estado. El dolor en mi espalda está disminuyendo dramáticamente pero lo mejor de todo es que no me estoy despertando durante la noche y estoy descansando mucho mejor.

La meditación es el ayuno intermitente para la mente

Es fácil visualizar que cuando comemos demasiado, especialmente si comemos azucares, el cuerpo se siente y pone muy pesado. Cuando espaciamos las comidas, no comemos más de lo necesario y eliminamos comidas “pesadas” nos sentimos mucho mejor.

El ayuno intermitente le da al cuerpo un respiro, un descanso. Le permite desintoxicarse y deshacerse de todo el exceso de químicos que tiene acumulados. El cuerpo se empieza a reponer. Al practicar este tipo de dieta nos sentimos más livianos, más saludables. La salud en general del cuerpo empieza a mejorar. Algo muy similar ocurre con nuestros pensamientos. Ahora comparemos el mundo físico con el mental.

La meditación es el ayuno intermitente de la mente. Cuando estamos pensando todo el tiempo, especialmente cuando tenemos pensamientos negativos, también nos sentimos «pesados». En el momento que el incesante torrente de pensamiento en nuestra mente se detiene, nos sentimos más livianos, más saludables.

Tomar 20 minutos cada día para detener el incansable diálogo interno de nuestra mente nos ayuda de una manera muy similar a la que nos ayuda espaciar el consumo de los alimentos. Nos ayuda a sentirnos más livianos, más saludables. La salud en general de la mente empieza a mejorar.

Hay más enfermedades

Este último año ha sido dominado por la narrativa del COVID. La cobertura mediática, las restricciones de movilidad y la muerte de tantas personas ha hecho que este virus sea el líder de “top of mind” de las enfermedades.

No importa que anomalía pueda uno experimentar en el cuerpo, el primer pensamiento que salta casi que de reflejo es “tengo COVID”. Por ahí escuché a un amigo decir “ya todos tuvimos COVID, al menos en la mente”. Es muy cierto.

Pero hay otras enfermedades que el cuerpo y nuestros sistemas inmunes deben combatir. La comida nos cae mal y nos podemos intoxicar, nos puede dar una gripe común o podemos experimentar un dolor de cabeza. Estadísticamente no se cual sea la probabilidad de que la siguiente enfermedad que una persona contraiga sea COVID pero me imagino que es relativamente baja.

No quiero decir con esto que las medidas de precaución y el nivel de alerta con que nos debemos comportar deben disminuir. Para nada. El COVID es real y nos tenemos que cuidar. Lo único que estoy diciendo es que hay otras enfermedades y eso que estás sintiendo en tu cuerpo puede ser algo que no sea COVID. Hay más enfermedades.

Algo que cuidar al tomarle la temperatura a un niño

El día de ayer le tomamos la temperatura por primera vez en mucho tiempo a nuestro hijo. Utilizamos un termómetro digital en el área de la frente. El resultado: 38.9 grados. Esto se considera como una fiebre y dada la situación de pandemia decidimos seguir monitoreando la temperatura.

La siguiente vez que tomamos la temperatura un resultado de 37.5. Muy extraño el cambio tan repentino. Luego 38.6, 37.2, 38.7. Todo esto sin administrar medicina ni poder ver un mayor cambio evidente en él. No mostraba síntomas de nada relacionado con fiebre o COVID-19. Tampoco se quejó de sentirse mal.

Después de estar monitoreando durante dos días mi esposa encontró un patrón! Cuando nuestro hijo tenía la frente cubierta con pelo (por la misma pandemia está super peludo), la temperatura era alta. Al tener el pelo hacía atrás y la frente descubierta, la temperatura bajaba hasta 2 o más grados.

Ninguno de nosotros dos es médico y esto no es un consejo profesional. Solo es nuestra experiencia. A nuestra manera de verlo tiene mucho sentido. Una de las funciones principales de el pelo es mantener el calor corporal. Si la frente está cubierta con pelos, puede ser que el termómetros detecte una temperatura más alta.

Así que si están utilizando un termómetro digital y ven variaciones extrañas en la temperatura de un niño(a) con pelo largo, dejen la frente al descubierto de pelo por unos 10 minutos y vuelvan a intentar.

Les dejo un texto extraído de la página de Braun quien fábrica el termómetro que tenemos:

“Hair can insulate the forehead and make it slightly warmer. Make sure to move hair away from the forehead and wait 10 minutes before taking a measurement.”

Braun Healthcare

Las cortinas y el sueño

Hoy estaba pensando lo mucho que me gusta dormir con las cortinas abiertas. Hay algo que me atrae mucho a ver el cielo, las estrellas y la luna a la hora de descansar. Me genera una paz muy profunda.

Luego me surgió la duda del origen de las cortinas. ¿Dónde y por qué se inventaron? Sin duda alguna todo empezó por privacidad. Está claro que nadie quiere que lo que ocurre en un cuarto sea “publico”. Todos queremos privacidad. La seguridad también puede haber sido otro factor importante en el origen de las cortinas.

Yo tengo la suerte que mi cuarto es en un segundo nivel y la ventana que tenemos no da a un area pública. Así que la privacidad y la seguridad no son una preocupación para mí.

Después otro rato de estar pensando, caí en cuenta en que las cortinas también cumplen otra función: Bloquean la luz durante el día. Es decir, nos quitan el mejor despertador que tenemos, la luz del sol. Esto tampoco es un problema para mí. Usualmente me despierto con el amanecer y madrugar, siempre y cuando haya descansado bien, no me molesta para nada.

Así que dejando los temas de privacidad y seguridad por un lado creo que las cortinas están de más. Nos distancian de la magnificencia del cielo. Nos desconectan del cosmos y creo que esto es necesario para descansar bien. También nos distorsionan los ciclos naturales de sueño haciéndonos creer que el día aún no ha llegado. Nos despertamos más tarde, necesitamos de despertadores y dormimos de más. Con razón nos cuesta tanto dormir a la noche.

Si dormir con la cortina abierta no limita ni tu privacidad ni tu seguridad te invito a probar dormir con las cortinas abiertas y acercarte más a una experiencia de sueño más natural.

Incentivos y resultados (Vacuna COVID-19)

Un incentivo es aquello que motiva a una persona. Un resultado es un cambio que se da en el mundo externo. Uno no necesariamente lleva al otro. Un resultado puede ser logrado gracias a cualquier cantidad de diferentes incentivos.

Viene a la mente la carrera por el desarrollo de la vacuna en contra del COVID-19. ¿El resultado? Crear una vacuna para combatir la enfermedad. ¿Algunos posibles incentivos? Generar un gran ingreso monetario para la empresa que lo logre primero, salvar millones de vidas, lograr regresar al mundo a algún tipo de “normalidad”, reconocimiento dentro de la comunidad científica, etc.

Se hace obvio que aunque el resultado se cumpla, la manera en que se cumpla será muy distinta en base al incentivo que esté motivando el esfuerzo. El equipo que esté motivado por salvar millones de vidas muy probablemente correrá pruebas más exhaustivas que el equipo que está buscando principalmente ingresos monetarios. De igual manera, los resultados financieros probablemente llevarán a que el resultados se logré más rápido. Un incentivo no es mejor que el otro, tan solo son diferentes.

Y es por este tipo de discrepancias que se necesitan, para ciertos tipos de industrias y proyectos, entes reguladores. Esto es especialmente importante en el ámbito de la medicina y la salud. Es importante que alguien esté velando que se sostenga de alguna manera “ética” el interés de la mayor cantidad de personas posibles.

Pero incluso la presencia de un ente regulador, ya sea en el ámbito médico, tecnológico, gubernamental, etc., también se está regido por la ley de los incentivos. Toda regulación también está sujeta a obedecer a algún tipo de incentivo. ¿Por qué se debe regular hacia un lado o hacia el otro? ¿Qué valores debe defender el ente regulador? Los intereses por los que se debe velar, ¿a qué grupo de personas pertenecen?

Mas allá de basar las decisiones en resultados únicamente, es elemental entender los incentivos que motivan a la personas que están detrás de los logros. Esto siempre ayuda a hacer una evaluación más objetiva de la situación. Identificar y entender los incentivos revela mucho acerca de por qué algo es como es.

Finalmente, no está de mas evaluar los incentivos que cada uno de nosotros tiene. Volviendo al ejemplo de la vacuna del COVID-19 es importante hacerse las preguntas necesarias para entender el incentivo detrás de aplicarte la vacuna o no cuando el momento sea correcto. ¿Por que te la pondrías o por qué no?

Recuperación

Es tan fácil comprender que el cuerpo necesita reponerse y recuperar energía. Sabemos que necesitamos dormir y descansar después de hacer ejercicio. El mismo cuerpo se encarga de gritarnos cuando es momento de descansar.

Lastimosamente no ocurre lo mismo con la mente y el espíritu. Ambos se pueden desgastar hasta el punto de quiebre antes de que siquiera nos demos cuenta de que se empezaron a cansar. Al igual que el cuerpo, estos aspectos intangibles del ser humano experimentan cansancio y deben recuperarse.

El atleta de alto rendimiento que lleva un fuerte régimen de entreno y que empuja su cuerpo al límite en cada sesión de entreno sabe que el proceso de recuperación de su cuerpo es casi tan importante como el trabajo que hace durante el entreno. Descansar es vital para sostener un buen rendimiento.

Lo mismo se necesita para la mente y el espíritu. Después de una larga jornada de trabajo, una buena caminata al aire libre para despejar la mente. Después de una intensa sesión para resolver un problema, 15 minutos de distracción. Después de 3 meses de enfrentar constantes problemas y experimentar mucho estrés, una semana rodeado por silencio y naturaleza.

Puede parecer que no está pasando nada grave o que simplemente no estás cómodo con alguna situación. Pero en el fondo hay una sensación de inconformidad que a veces no te deja ni respirar. De alguna manera dejas de percibir las cosas que días antes te motivaban a seguir y las ganas de seguir cada vez son mas difíciles de conseguir. Ten cuidado, esto pueden ser tu mente y tu espíritu gritándote que se necesitan recuperar. Déjalos descansar.

Cuando solo respiro…

Cuando solo respiro nada me hace falta. En esos breves momentos todo es perfecto – al menos así parece ser para mí. Cuando solo respiro entro en un mundo tan singular que tan solo puede existir dentro de mí.

Las preocupaciones, ansiedades e incluso las alegrías y anhelos dejan de ser cuando solo respiro. Me parece algo extraño pero la mejor sensación de todas es poder ver de lejos mis pensamientos y emociones ir y venir sin que puedan apoderarse de mi ser.

Cuando solo respiro soy yo mismo, sin ser prisionero de mis prejuicios y expectativas. Respiro solo para mí, sin tratar de estar bien con nada ni nadie a mi alrededor.

Que liberador es perderse en el ritmo de mi propia respiración! Que liberador es flotar en ese ritmo único que solo mi cuerpo puede crear. Es magnifico poder ver en los instantes que solo respiro, que las cosas son perfectas tal y como son, cuando solo respiro…