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Categoría: reflexión

El arte de comprender

Estamos rodeados de grandes misterios. La ciencia y la tecnología moderna han ayudado a comprender un pequeño porcentaje de lo que realmente ocurre a nuestro alrededor. Cada vez más se está empezando a comprender lo incomprensible.

Esta capacidad de comprender el universo que nos rodea ha mejorado infinitamente la calidad de vida de nuestra especie. Es maravilloso que comprender no solo esté reservado para los grandes científicos como Galileo y Albert Einstein. Comprender es para todos. Está a la disposición de todos aquellos que sean suficientemente humildes para embarcar en la búsqueda de la verdad.

Comprender es preferir recibir una sorpresa que obtener una respuesta. Es hacer preguntas con una genuina curiosidad que busca encontrar lo que antes se desconocía. Es sentirse cómodo con la incertidumbre y aceptar las cosas como realmente son.

Para comprender es indispensable dominar la práctica del cuestionamiento, es decir, hacer preguntas. Hay 2 tipos de preguntas que podemos listar a un nivel general: las preguntas internas que nos podemos hacer a nosotros mismos y las preguntas que le podemos hacer a otras personas.

Una de las preguntas más importantes que existe es ¿cómo sé que esto es verdadero? Esta pregunta es extremadamente poderosa por qué activa al cerebro a buscar más información acerca de algo que ya se dio por sentado como verdadero. La gran mayoría de veces se concluirá que no se tiene suficiente evidencia para poder afirmar el hecho como verdadero. En este punto aún no se ha comprendido. Tan solo se cree haber comprendido.

Preguntar detona un dialogo, ya sea con uno mismo o con otra persona. “La calidad de tus preguntas determina la calidad de tu vida”, escribe Tony Robbins. Es cierto. Si se hacen las preguntas correctas, entonces se puede mejorar.

La limitación más grande a hacer buenas preguntas es creer que ya se tienen todas las respuestas. Preferimos no cuestionar y vivir engañados que cuestionar y reconocer que estamos equivocados. Por eso es tan importante la pregunta ¿cómo sé que esto es verdadero? Si se empieza por cuestionar lo que ya se cree saber, nuevas y mejores preguntas necesariamente seguirán. Tarde o temprano llegaran las respuestas que nos llevan a comprender.

El arte de comprender está en cuestionar. En aprender a hacer mejores preguntas. En poder suspender por un momento la necesidad de tener todas las respuestas y cuestionar. Puede ser que las respuestas que obtengamos nos sorprendan y entonces sabremos qué hemos comprendido.

Hay una distancia

Siempre hay una distancia entre lo que quiero ser y lo que realmente soy. En muchos momentos no cumplo con quién en mis sueños quisiera ser. Soy humano.

Qué doloroso es poder ver que esa distancia siempre estará ahí; pero a la vez, poder verla es el primer paso para algún día poderla destruir. La única manera de llegar a donde quiero estar es primero aceptar en donde estoy.

Puede ser que la parte más difícil del camino sea precisamente esta —aceptar abiertamente en donde estoy. Hay un cierto orgullo que pelea sin descanso y no me deja ser quien pudiera ser. Forcejea, lucha y no me deja en paz. Quiere salirse con la suya y hacerme creer que ya llegue a un lugar que ni siquiera puedo ver desde acá. Hoy, el tiene el control.

Si, es este orgullo lo que me tiene atado a no poder ser quien pudiera llegar a ser. Es este orgullo el enemigo que debo derrotar para alcanzar todo mi potencial. No lo puedo dejar ganar, especialmente ahora que veo esa distancia en todo lugar. Quiero ser todo lo que puedo ser; tanto para mí como para aquellos a mi alrededor.

Entre todo este dolor tengo la esperanza de que este temible enemigo se puede vencer. Al final, que es el orgullo sino solo una creencia de que somos diferentes, mejores de lo que realmente somos.

El camino es la aceptación. Aceptar que si, hay una distancia entre como soy y cómo quisiera ser. Aceptar que me falta camino por recorrer. Aceptar que tengo miedo de verme como soy. Pero también aceptar de que he hecho lo mejor que he podido con buenas intenciones en el corazón.

A seguir reduciendo la distancia….

Como nos veíamos unos meses atrás

Tan solo hace unos cuantos meses atrás todo era diferente. Yo era diferente. Tú eras diferente. El mundo ha cambiado tanto que cuesta reconocerlo; a estas alturas probablemente nosotros también ya somos irreconocibles.

El ser humano tiene una capacidad casi infinita de adaptarse a su entorno. Los seres humanos se han adaptado a vivir en todo tipo de ambientes como: cárceles, desiertos sin agua, planchas de hielo con solo 6 meses de sol al año, lujosos apartamentos, trincheras en la guerra, junglas en el amazonas y zonas rojas que no debieran existir.

Por supuesto que no debe ser una sorpresa que después de 2 a 4 meses de cuarentena ya estamos adaptados a las nuevas condiciones de vida que el Covid–19 vino a imponer.

Estoy convencido que estás nuevas condiciones de vida en pandemia traen los regalos de grandes lecciones y aprendizajes escondidos en su interior. Recordemos que:

  • Hace unos meses atrás nos poníamos histéricos por qué un paquete de Amazon estaba 1 día atrasado. Hoy nos damos cuenta que aparte de estar un poco incómodos, podemos ir al supermercado en un horario restringido.
  • ¿Recuerdan lo enojados que podíamos ponernos con el retraso de 30 minutos de un vuelo internacional? Hoy podemos aceptar pasar meses sin ver a algunos de nuestros seres más queridos.
  • A principios del 2020 podíamos escupir bilis por que nuestro equipo favorito había perdido y no iba a jugar en la final. Hoy nos damos cuenta que podemos pasar más tiempo conversando con la familia en el fin de semana y que la cancelación de los eventos deportivos no fue el fin del mundo.

En fin, no quiero menospreciar todas las cosas importantes que cada uno de nosotros aprecia y que ha perdido. Pero tampoco puedo ignorar lo “mal acostumbrados” que estábamos a que todo estuviera a nuestra disposición en todo momento.

Estoy aprendiendo que puedo vivir muy bien y muy feliz con mucho menos. Especialmente cuando me detengo a pensar en todos aquellos mucho menos afortunados que yo.

No puedo hablar por los demás, pero si yo me veo como estaba unos meses atrás, debo confesar que me veía como un niño “berrinchudo”.

¿Me quisieran dejar un comentario con cómo se veían ustedes unos meses atrás?

El hombre que volvió a ver el color

Fueron tiempos de gran incertidumbre. Una época difícil en la que todo parecía una macabra historia pintada en tonos de gris. Los mercados estaban vacíos y las personas que vagaban por las calles iban cabizbajas sin una pizca de esperanza en su corazón. El pueblo entero, silencioso como un funeral, marchaba solemnemente hacia un final que no tenía qué ser.

Tanta destrucción y tristeza que se podía evitar. Las cosas no tenían por qué ser así. Es cierto, la incertidumbre se respiraba en el aire pero la situación no tenía por qué extirpar la vida y las ganas de luchar de toda una población. La mejor manera de combatir en contra de la incertidumbre no era la desesperanza. ¡Al contrario! El único camino hacia adelante era volver a ver el color.

“Cuando las cosas son inciertas y el camino a seguir es más gris de lo que quisiéramos, tenemos que dejar el miedo por un lado y empezar a actuar”, pensaba el único hombre del pueblo que todavía podía ver el color. Él era la última esperanza de aquel pueblo que ya se había dejado morir.

“Es maravilloso ver cómo una pequeña semilla con el paso de los siglos se convierte en un majestuoso roble que ni los más fuertes vientos pueden doblegar”, se decía a sí mismo. “Lo mismo sucede con la semilla de la incertidumbre sino se corta a tiempo y en la mente se deja crecer”, se volvió a recordar.

Así que con esos pensamientos en el corazón se levantó en cuerpo y espíritu. Dio el primer paso, sin importar si era en la dirección correcta, y siguió caminando. Con cada paso ganó fuerza y confianza. Con cada acción fue moldeando un poco más la incertidumbre y con su voluntad le dio forma a su destino. Con su entusiasmo contagió a sus compatriotas y juntos lograron salir adelante.

Todo volvió a estar bien gracias a un solo hombre que en la incertidumbre volvió a ver el color.

La gran pausa

Así es como recordaré este momento congelado en el tiempo. Como “la gran pausa.” Una pausa que al parecer yo y la naturaleza necesitábamos para poder seguir adelante. Un poco de tiempo para reflexión, cambio y renovación. Un preciado momento para planear con mucha intencionalidad lo que pudiera ser el resto de mi vida.

“No es a la muerte a lo que un hombre le debe temer,” nos recuerda Marco Aurelio, “a lo que en realidad le debe temer es a nunca empezar a vivir.” Con esta pausa llega el cambio de ritmo necesario para encontrar lo que esa nueva vida pudiera ser.

Es importante en este momento, antes de seguir adelante, aclarar que no pudiese haber tenido una experiencia de vida más satisfactoria que la que he tenido hasta el día de hoy. No quisiera cambiar nada de lo que he vivido y podido construir en estos 44 años. Siento un profundo agradecimiento por la vida que he podido tener.

Sé que encontrar este siguiente nivel de vida no es algo fácil de hacer. Solo porque el ritmo de vida ahora es un poco diferente no quiere decir que las respuestas mágicamente aparecerán frente a mí. Descubrir lo que realmente es importante para uno es de las cosas más difíciles que podemos hacer.

Hay bastante trabajo por delante. Se requerirá de mucha introspección y honestidad interior; estrategia, táctica y una búsqueda de claridad. Tengo muchas preguntas pendientes por responder y diferentes caminos por evaluar. Siento cambio venir en el viento que sopla en las calles que están vacías, durante “la gran pausa”.

Pobre araña

No lo puedo creer pero me estoy sintiendo mal por una araña. Nunca he sido una persona que sienta afecto por las arañas. No me disgustan per tampoco les «tengo cariño». Los demás animales, eso es otra historia.

Hace una media hora vi la araña por la que me estoy sintiendo mal en mi baño. Mi esposa y mi hijo detestan las arañas. «No quiero drama por esto», pensé. «Mejor la voy a sacar para que nadie se moleste y la araña pueda seguir su vida afuera.»

Resulta ser que en mi intento de sacarla de la casa la asusté y se escondió en la ranura de la puerta. Sentí mucha frustración al no poderla sacar fácilmente. También me frustró no poderle comunicar que no lo quería hacer daño, que solo la quería sacar.

Pasaron los minutos y nada. Cada vez se escondía más y más. Al ver que esto no iba a ser fácil me desesperé y bajé a traer un bote de insecticida. En ese momento pesó más mi deseo de terminar el día e ir a descansar que la vida de la araña.

Fue tan fácil. Un poco de presión al bote de insecticida y la araña inmediatamente cayó de la ranura donde se escondía al piso. Sus patas se empezaron a contraer y todo su cuerpo tembló. Estaba luchando tan fuerte por su vida. Sentí lástima por el animal y decidí apretar de nuevo el bote para «terminar con su miseria».

Diez segundos, quince máximo y la vida había abandonado el cuerpo de la araña. Yo ya estaba libre para ir a descansar y la araña iba a descansar para siempre. Lo siento mucho, pobre araña.

Amistad

La amistad no es algo que se impone o recibe al azar. La amistad nace del regalo mas preciado que tiene el ser humano: el libre albedrío. La amistad se escoge desde lo más profundo del alma y es esto lo que la hace inquebrantable.

Muchas personas, a mi parecer, pasan por el camino de la vida sin encontrar lo que es la verdadera amistad. En realidad encontrarla no es tan difícil. Lo que sucede es que no saben en dónde buscar. Creen que es imposible encontrar algo tan maravilloso en la compañía de una persona que están tan acostumbrados a ignorar.

La amistad no es más que estar sentados juntos escuchando música hasta el amanecer; es compartir los miedos más profundos que esconde el alma para poderte sentir protegido por alguien que tal vez pudiera entender. La amistad no es mas que buscar el sentido de la vida junto a alguien que muchas veces está más confundido que tú.

Amistad es descubrir y crear juntos. Es acompañarse y no dejarse caer. Es decir la verdad aunque duela y luego reírse juntos de ese dolor. Es poner los intereses del otro por delante de los tuyos sin considerar que en algún momento tuviste que sacrificar algo.

Amistad es una elección y un privilegio. Amistad es algo que está al alcance de todos si tan solo sabemos en dónde buscar: en la compañía de esa persona que está sentada justo frente a ti.

1 millón de dólares si bajas 45 libras en 12 horas

Un hombre que pareciera inspirar confianza infinita ve pasar a una persona tras otra. Miguel está esperando identificar al afortunado a quien le dará la oportunidad de su vida. La oferta: 1 millón de dólares si logra bajar 45 libras en las siguientes 12 horas.

Después de varias horas de intenso escrutinio, Miguel identifica a el candidato ideal. Un hombre alto, fuerte y con mucha determinación en los ojos. Aparenta ser un hombre exitoso que no se detendrá ante nada al momento de perseguir sus objetivos. Especialmente si el premio fuese un millón dólares.

Miguel se acerca cautelosamente a su candidato y le pregunta «Amigo, ¿cual es tu nombre?»

-«Javier», responde cordialmente el afortunado candidato.

«¿Te gustaría ganar un millón de dólares en las siguientes 12 horas?» le pregunta Miguel a Javier. «Te aseguro que esto no es un truco o una estafa.»

La confianza que irradia Miguel hace que Javier lo tome muy en serio. Javier se detiene a pensar y mira profundamente los ojos de este desconocido que está ofreciendo cambiarle la vida. Después de lo que pareciera ser una eternidad, Javier finalmente responde «Si, ¿qué tengo que hacer?

«No es nada complicado», le responde Miguel. «Tan solo tienes que perder 45 libras en las siguientes 12 horas». La cordialidad y compostura del «afortunado candidato» desaparecieron de inmediato en ese instante.

«Eso es imposible! Esto es una locura. ¿Acaso no dijiste que esto no era un truco o una estafa?», gritó Javier. Con un gesto de molestia e incredulidad se dio la vuelta y siguió su camino sin voltear a ver hacia atrás.

«Está loco de remate.», se repetía así mismo Javier. «Pide lo imposible, nadie puede perder 45 libras en 12 horas. Maldito estafador.»

Y así esta historia se repitió una y otra vez con más de 35 personas de todo tipo durante todo el día. Hombres, mujeres, atletas, jóvenes, viejos, flacos y gordos. Nadie tomó la oferta y todos los elegidos consideraron imposible poder ganar el millón de dólares —mejor bien dicho todos creyeron que es imposible perder 45 libras en 12 horas—.

Así que después de un muy largo día, Miguel caminó de regreso a casa sabiendo que al día siguiente no estaría transfiriendo un millón de dólares —los que genuinamente iba a dar si alguien lograba el objetivo— a nadie.

Miguel simplemente no podía entender como nadie siquiera pensó en alguna opción —aunque nunca la fuese a querer tomar— de cómo hacer posible perder 45 libras en 12 horas. Por ejemplo, amputarse una pierna.

Lo que es malo para el panal es malo para la abeja

Sí, hoy estamos viviendo momentos muy difíciles. Pero estoy convencido que podemos encontrar refugio y guía en la sabiduría de aquellos que vinieron antes que nosotros. Es en momentos como este que volver al pasado y estudiar a los más grandes de la historia puede ayudarnos a forjar un mejor futuro.

Ahora los invito a que me acompañen a regresar mas de 2,000 años a visitar al emperador romano y filósofo estoico, Marco Aurelio. Marco Aurelio siempre fomentó una postura de unión e interdependencia entre los habitantes de su imperio.

«Cuando necesitas motivación, piensa en las cualidades de las personas que tienes a tu alrededor.», solía decir. «Esta es energía, aquella es modestia, otra es generosidad, y así sucesivamente. Nada es más fortalecedor que cuando las virtudes son visiblemente mostradas por aquellos a nuestros alrededor.»

Esta particular manera de ver la interconexión entre no solo seres humanos sino que entre todos los seres vivientes fue una de las fortalezas que le ayudó a liderar a Roma durante la Peste Antonina. Es espeluznante imaginarnos lo difícil que este reto debió ser para Marco Aurelio. Entre 3.5 y 5 millones de Romanos murieron durante la pandemia.

Sin duda alguna, su frase más conocida respecto a la interconexión entre nuestras acciones y los que nos rodean es:

«Lo que es malo para el panal es malo para la abeja» – Marco Aurelio

Y que cierto sigue siendo hoy! Si una persona es extremadamente exitosa pero su comunidad se va a la ruina, esta persona se irá a la ruina con su comunidad. Igualmente, si una persona está en la ruina pero su comunidad es fuerte, esta persona tendrá una mayor oportunidad de recuperarse.

No funciona pensar a corto plazo cegados únicamente por nuestros propios intereses. Cada cosa que hacemos afecta al panal. Para bien o para mal.

No podemos seguir haciéndonos de la vista gorda al hecho de que todo lo qué hacemos afecta a aquellos a nuestro alrededor. Y todo lo que ellos hacen nos afecta a nosotros. ¿No me creen? Pregúntenle a la persona que tuvo contacto con un murciélago en Wuhan, China a finales del 2019.

Es de vital importancia que nos sentemos a reflexionar y pensemos un poco más allá de nuestro diminuto círculo de interés. Si queremos salir de esto es muy importante que veamos un panorama más amplio.

Es primordial que reconozcamos que sí dañamos el panal, en algún momento nos veremos afectados. No podemos olvidar hoy la milenaria lección: «lo que es malo para el panal es malo para la abeja.»

Mejor solos que mal acompañados

«Eres el promedio de las 5 personas con que más tiempo pasas» — Jim Rohn

Este «quote» Jim Rohn siempre me ha parecido espectacular. Es crudo, muy directo y en mi experiencia, muy cierto. Lo escuché por primera vez hace muchos años y desde entonces lo he tenido muy presente.

Pero hoy, que muchos de nosotros estamos confinados y pasando mucho tiempo con una menor cantidad de personas me pareció muy importante revisar con un poco de detalle lo que dijo Rohn.

Primero, siento que hay una fuerte referencia al nivel de energía y actitud con que afrontamos nuestras vidas. Osea, ¿quién de ustedes me puede decir que al estar rodeado un buen tiempo por un grupo de pesimistas no empieza a ver el «vaso medio vacío»?

Del mismo modo, ¿cuántos de ustedes sienten que pueden atravesar una pared de frente cuando están con otros que están llenos de determinación y energía positiva? Yo también lo siento.

Luego pienso en temas de conversación. Que agradable es cuando las conversaciones fluyen y llegan a lo más profundo de nuestro ser por qué resuenan con quienes realmente somos. Cuando no hay resistencia en la conversación estamos con el grupo de personas correcto.

Ahora el otro lado de la moneda. Aquellas personas que nos incomodan y nos ponen resistencia. Para ser mejores necesitamos a personas que nos estén llevando constantemente al límite. Estas son personas con altos estándares de calidad y que tienen altas expectativas hacia nosotros. Que alguien nos exija ser cada vez mejor no es siempre «agradable», pero es necesario.

Los seres humanos aprendemos por mímica. Es definitivo que si las personas con que más tiempo pasamos tienen malos hábitos, pronto los empezaremos a imitar. Y lo mismo ocurrirá si estas personas tienen buenos hábitos. Sugerencia: pasa mucho tiempo com personas que son lo que tu quisieras ser. Aprenderas de ellos.

Finalmente hago un llamado a que seamos conscientes de qué la idea de Rohn va en dos vías. Es decir, somos el promedio de las 5 personas con que más tiempo pasamos. Pero también las otras personas pasan tiempo con nosotros. ¿Quienes queremos ser para ellos? Al fin y al cabo, queremos ayudar a subir el promedio, ¿no?