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Categoría: motivación

Realmente, ¿cuánto lo quieres?

Mientras más queremos algo más estamos dispuestos a pagar por ello. Lo podemos ver en la historia de la proverbial botella de Coca-Cola en el desierto que se utiliza como ejemplo todo el tiempo.

Lo interesante es que este fenómeno de querer pagar bastante por algo que se quiere no sólo está sujeto a transacciones comerciales de compra y venta. Está presente en muchas otras áreas de nuestras vidas.

Por ejemplo, mientras más queremos que un proyecto tenga éxito, más corazón y esfuerzo le ponemos. Es decir que estamos dispuestos a pagar más por ver que ese proyecto tenga éxito.

Si tenemos una relación con una persona que queremos que sea de gran calidad sin duda alguna invertiremos una cantidad desproporcionada de tiempo a conocer mejor a la otra persona con la esperanza de llevar la relación al nivel que anhelamos que tenga. El precio que estamos dispuestos a pagar por esa relación es alto.

Cuando nos enfrentamos a una situación difícil en nuestras vidas pero queremos superarla, crecer y salir más fuertes del otro lado nos encontramos dispuestos a hacer lo que haga falta para darle vuelta a lo que sea que estamos enfrentando. No hay nada que no haríamos por salir adelante.

Creo que lo que estoy tratando de decir es que sí de verdad lo queremos con suficientes ganas y estamos dispuestos a pagar el precio “de mercado”, podemos lograr prácticamente cualquier cosa que queramos en la vida.

La mejor manera de motivarse

No hay nada como sentir que nos quedamos sin tiempo para motivarnos. Cuando el reloj está constantemente descontando preciados segundos y se acerca el final del tiempo disponible para hacer algo, entonces nos moveremos.

Hay dos tipos de motivación, la motivación hacia algo y la motivación para alejarnos de algo. La primera se construye sobre el deseo de querer completar algo que es importante para nosotros mientras que la segunda lo único que quiere es evitar que algo malo pase, no importa cómo.

La motivación hacia algo sin duda alguna se siente mucho mejor que la motivación lejos de. Es mucho más agradable querer materializar una visión del futuro que tenemos que estar todo el tiempo tratando de controlar todo para que algo malo no vaya a pasar.

Sea como sea, ambos tipos de motivación se hiper-activan una vez entramos en una carrera contra reloj. Si estamos motivados hacia construir algo que queremos, sin duda alguna querremos terminarlo lo antes posible. Sí estamos motivados porque tenemos miedo de que el tiempo se nos acabe y habrán consecuencias cuando el reloj marque cero, también nos moveremos más rápido.

Si tenemos la opción de escoger recomiendo que siempre tratemos de motivarnos a construir algo, es más saludable. Pero no debemos olvidar que el miedo, aunque no se siente tan bien, es un gran motivador y siempre está a nuestra disposición cuando lo necesitamos.

No importa que tipo de motivación decidamos utilizar en cualquier momento, el secreto para subirle el volumen a 10 está en prender el cronómetro e iniciar la cuenta regresiva.

¿Para qué esperar a ser felices?

Esperamos y esperamos hasta que todo sale tal y cómo queremos para darnos permiso de ser felices por unos cuantos minutos.

Nos abstenemos durante años hasta que terminamos exitosamente un desgastante proyecto para poder sentirnos bien acerca de nosotros mismos durante unos cuantos días.

Pero la vida es mucho más que estos breves momentos en los que llegamos a algún destino justo y como lo imanginamos. La vida realmente es un proceso que se está desenvolviendo todo el tiempo. Es como decidimos vivir este proceso lo que determina la calidad de nuestras vidas.

No tiene mucho sentido asignar solo los breves momentos en donde “todo está como queremos” para sentirnos bien. La verdad es que todo el tiempo hay algo que no está bien y siempre nos estamos enfrentando a más de algún problema. Así que, ¿por qué no aprender a disfrutar todo el camino? Después de todo, pasamos mucho más tiempo caminando que descansando en nuestros laureles.

Si en realidad queremos disfrutar nuestras vidas, ¿Para qué seguir esperando a ser felices?

El ritmo de la vida (maratón)

En una maratón no es inteligente quemarlo todo desde un inicio. Uno de los factores esenciales para correr una maratón exitosa es encontrar un ritmo firme, constante y que vaya de acuerdo a la capacidad que hemos construido para cada carrera en particular.

Resulta ser que la vida es muy similar a una maratón. Podemos lograr muchísimo en el tiempo que tenemos si mantenemos un ritmo firme, constante y de acuerdo a lo que podemos hacer en cada preciso momento. De lo contrario nos podemos quemar y corremos el riesgo de nunca completar nuestra misión.

Una vida plena requiere que sepamos cuando parar a respirar y cuándo apretar el acelerador. Tenemos que encontrar nuestro propio ritmo y no sucumbir al ritmo de los demás. No tiene sentido correr la carrera más importante de nuestras vidas buscando romper el récord de alguien más.

Un buen ritmo sin duda alguna nos permitirá lograr todo lo que podemos hacer. Pero, ¿y si queremos más que eso? Pues siempre podemos desarrollar, poco a poco, la habilidad de cada vez correr un poco más rápido. Lo importante es asegurarnos de que siempre estemos corriendo nuestra propia carrera. Una vez que empezamos a correr tras sueños que no son nuestros se vuelve imposible encontrar el ritmo de nuestro propio corazón.

Vivir, al igual que correr un maratón es un arte. Y no es un arte por lo largo o difícil que es llegar bien hasta el final. Es una arte por que en ambos casos requerimos descubrir por qué estamos corriendo, en cuanto tiempo podemos llegar a la meta y que tipo de personas queremos ser al final.

Entrenemos para mejorar nuestro ritmo. Inspirémonos para disfrutar de cada día y encontrar gozo en cada kilómetro recorrido. No nos quedemos sin aire y aprendamos a respirar. Busquemos tener la vida que queremos bajo nuestros propios términos y al ritmo que nacimos para correr. Solo así podremos sentirnos bien el día que nos toque cruzar la meta final.

Hacia dónde ir mañana

Nos guste o no cada decisión que tomamos afecta nuestras vidas. Cada acción que ejecutamos, e incluso las que no ejecutamos, determinan el rumbo hacia dónde vamos. Para bien o para mal somos los protagonistas centrales de nuestras vidas y para este rol simplemente no existen suplentes.

Y es cuando recordamos que nadie más que nosotros es el que está al volante cuando logramos las más grandes cosas en nuestras vidas. Es en esos momentos cuando recordamos que somos nosotros los que escribimos nuestra propia historia que la tragedia se convierte en una historia heroes.

No importa que tan mal o bien estén las cosas en este momento, pronto cambiaran y puedes estar seguro que el sentido en el que van a cambiar depende únicamente de lo que decidas hacer. Así que escoge bien hoy hacia dónde quieres ir mañana.

Los sueños de un niño

Aún recuerdo tener diez u once años de edad y sentarme a soñar con lo emocionante que iba a ser mi vida. La intensidad con que quería que llegará “mi futuro” era indescriptible. Quería hacer de todo y ser el mejor de todo el mundo para hacerlo.

Es imposible olvidar la sensación de tener tantos heroes que despertaban sueños de grandeza en lo más profundo de mi corazón. Nada era imposible y en ese momento estaba seguro de que podía lograr hacer todo lo que miraba en las películas y todavía un poco más. Sí de algo no hay duda alguna es que la motivación abundaba.

Hoy, muchos años después las cosas son un poco diferentes pero mis sueños y entusiasmo de niño siguen vivos dentro de mí. Son parte de lo que soy y nada me los puede quitar. A veces soy yo quien por breves instantes los trata de encajonar pero si les soy sincero les debo confesar que mis sueños de niño son indomables y nada los puede apagar.

Estoy seguro que los tuyos tampoco nadie los puede apagar. Lo único que debes hacer es irlos a buscar. Solo están en guardados en un cajón dentro de ti esperando que los vayas a llamar.

El trabajo importante está adentro, no afuera

He estado pensando mucho en cuál es el factor decisivo que determina que tanto podemos lograr en la vida. Para buscar una respuesta honesta he estado reflexionando sobre mi propio trayecto de vida y esto es lo que he encontrado hasta el momento.

Por alguna razón el mundo físico (externo) nos parece bastante más real que el mundo mental (interno). Por ejemplo, creemos que una reja puede hacer un mejor trabajo de limitarnos que el miedo. Nada podría estar más lejos de la verdad. Solo imaginate estar parado en un avión con la puerta totalmente abierta frente a ti. ¿Qué tan fácil te resulta saltar?

Ahora, a la parte personal del asunto. Como algunos de ustedes sabrán, nací sin el antebrazo derecho (mundo externo). Afortunadamente todas mis facultades mentales y emocionales (mundo interno) parecieran estar más o menos dentro de los parámetros de lo que se puede considerar normal —al menos eso me gusta creer :-).

Lo interesante es que a pesar que mi “limitante” principal pareciera ser física (externa) todavía no me he topado con algo que no haya podido hacer por no tener el antebrazo. He jugado baseball a nivel de selección nacional, toqué guitarra en un grupo de rock con el que grabamos 3 discos, estuve en los equipos de basket ball, volleyball y baseball del colegio, puedo manejar carros mecánicos y hasta cambio los garrafones de agua en la casa.

Aún así, no todo es color de rosa ya hay muchas cosas que aún no he podido hacer. Y cada una de ellas se debe a algún miedo o creencia limitante dentro de mí (mundo interno). Hay conversaciones difíciles que no puedo tener o decisiones que postergo porque no quiero enfrentar las consecuencias si algo llegará a salir mal. Veo pasar oportunidades que podría aprovechar pero no tengo el valor de perseguir. En fin, todas las cosas que quiero lograr y aún no he podido alcanzar es porque algo dentro de mí me está limitando. Es evidente que lo que puedo o no lograr tiene más que ver con mi capacidad de manejar mi mundo interno que mi mundo externo. Mi experiencia y recomendación es que el trabajo que hay que hacer está adentro de nosotros, no afuera.

Espero que esta reflexión le ayude a más de alguien y quiero que sea una invitación para pensar un poco más en qué es lo que realmente está limitando la vida de cada uno de ustedes.

Construir y crecer

Todo el tiempo estamos construyendo. Podemos construir cosas buenas o cosas malas. Ya que construir siempre requiere tiempo y esfuerzo, creo que es mejor construir cosas buenas —me parece un mejor uso de nuestro tiempo en este planeta.

La capacidad que tenemos para construir está limitada por el tipo de personas que somos. Si queremos construir cosas más importantes antes debemos convertirnos en las personas que lo pueden construir. Es decir, debemos construirnos por dentro primero.

Todo lo que hacemos en el mundo es un reflejo de lo que somos. Simplemente no podemos manifestar algo allá afuera que no tenemos por dentro. Lo que podemos y lo que no podemos hacer es un espejo de lo que somos. Mientras más crecemos como personas, más podemos hacer.

Si en este momento hay algo que queremos pero no lo estamos pudiendo alcanzar hemos recibido un verdadero regalo. La realidad nos ha entregado la posibilidad de construir algo en nuestro interior que nos convertirá en las personas que si lo pueden alcanzar. La realidad nos ha regalado la oportunidad de crecer.

La metodología MAC para obtener todo lo que quieres

Motivación

Aprendizaje

Crecimiento

Todo empieza con motivación, esa liberación de energía interna que nos permite hacer cualquier cosa que nos propongamos.

Una vez motivados, el siguiente paso es dirigir nuestra energía hacia aprender lo que mas necesitamos aprender. Con suficiente energía y dedicación podemos aprender cualquier cosa.

La suma de motivación y aprendizaje nos permite crecer y escalar la montaña que nos lleva a convertirnos en las personas que debemos ser para obtener todo aquello que queremos en nuestras vidas.

Motivación

Aprendizaje

Crecimiento

Rendirse no es una opción

Es el medio tiempo del Super Bowl LV y todo parece apuntar a que Tampa Bay va a ganar el juego. Kansas City se ve vulnerable por las lesiones en su línea ofensiva y su estado anímico está mal. Han cometido muchos errores mentales que han terminando en penalidades que han beneficiado a Tampa Bay.

Mientras escribo esto los Chiefs tienen 15 minutos para reagruparse y recordar que rendirse no es una opción. Si aún quieren ganar no se pueden sabotear, a nivel subconsciente, a ellos mismos. No pueden creer en la narrativa que dice que no pueden ganar sin sus jugadores lesionados. No pueden dejar que su frustración los siga llevando a tomar decisiones que perjudican a su equipo. No pueden creer que no le pueden ganar a un equipo con la leyenda de Tom Brady al frente.

Si logran hacer esto aún existe una pequeña posibilidad de que puedan ganar. Lo que no pueden hacer es rendirse porque si deciden hacer eso este juego ya se acabó.

A veces gana y a veces se pierde pero cuando se pierde siempre se puede perder con dignidad y esto significa no tomar el camino más fácil. Para siempre tener la cabeza en alto, independientemente del resultado final, hay que decidir que rendirse no es una opción.