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Categoría: motivación

La buena vida

Si lo que estás haciendo ahora fuera fácil, todos lo estarían haciendo. Si fuera fácil, no sentirías ese fuego en el corazón que no te deja descansar. Si fuera fácil, te sentirías vacío.

Si aquello que quieres lograr fuera fácil de alcanzar, no tendrías que luchar por obtenerlo. Tan solo irías a tomarlo y ya. ¿Qué logro hay en eso? Te sentirías vacío.

El problema es que estamos confundidos. Nos enseñaron mal desde que éramos pequeños. Nos enseñaron que la buena vida es una vida de comodidad en donde no existen los problemas. Nada podría estar más lejos de la verdad. La buena vida nos exige y nos invita a crecer por medio de retos y vicisitudes. Nos ayuda a encontrar las personas que estamos destinados a ser. Cada obstáculo que llega es en realidad un regalo para pasar al siguiente nivel.

Hasta que nos desprendamos de esta falsa realidad y dejemos de buscar una vida fácil como objetivo principal no podremos ser felices. Una vez más, la buena vida no es fácil pero es la única que vale la pena vivir.

En búsqueda de la excelencia

“Somos lo que repetidamente hacemos”, decía Aristoteles. “La excelencia no es un acto, es un hábito”.

¿Qué es lo que repetidamente haces en tu vida?

  • Tener pensamientos que generan ansiedad
  • Rendirte ante tus miedos
  • Enojarte
  • Acomodarte
  • Ignorar todo lo bueno que pasa en tu vida
  • Desconectarte
  • Culpar
  • Descuidar tu cuerpo, mente y espíritu
  • Desarrollar nuevas habilidades
  • Mostrar compasión
  • Enseñar
  • Ser agradecido
  • Apreciar todo lo que tienes en tu vida
  • Ejercitar tu cuerpo, mente y espíritu
  • Aprender
  • Exigirte cada vesz más
  • Reflexionar
  • Tomar responsabilidad

Sin duda alguna algo estás repitiendo. ¿Qué vas a repetir de hoy en adelante?

No habrá un mejor momento

El inicio de grandes proyectos en la vida nos paralizan. Una de las razones por las que postergamos estos proyectos es por qué dudamos si es este el momento correcto para actuar.

Nunca estamos seguros si este es el momento adecuado para empezar una familia o fundar una nueva empresa. No sabemos si mudarnos a otro país ahora o si será mejor esperar hasta el otro.

Y así empezamos a racionalizar miles de historias de por qué este no es el momento adecuado. La realidad es que para estos cambios trascendentales nunca hay un momento perfecto para empezar. Siempre encontramos una excusa de por qué esperar.

Pero estos proyectos que son los que hacen que nuestras vidas sean maravillosas no necesitan de un momento adecuado para nacer. Requieren de un salto de fe. No habrá un mejor momento que hoy para empezar.

Lo que siempre tenemos

Un trabajo puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Lo mismo puede suceder con una relación, una casa o la cuenta de banco. Todas estas cosas y muchas otras mas —como la vida de un ser querido— son mucho más frágiles de lo que creemos y pueden desvanecer sin un previo aviso.

La gran mayoría de cosas que creemos tener caen en esta categoría de “efímeras”. Están fuera de nuestro control y tan solo podemos, hasta cierto punto, influenciarlas en maneras bastante limitadas.

A lo largo de nuestras vidas todos vamos acumulando conocimientos y destrezas que desarrollamos con mucho esfuerzo y dedicación. Aprendemos a lidiar con situaciones difíciles y a controlar nuestro temperamento. Descubrimos cómo resolver problemas, aprendemos a hablar otros idiomas y poco a poco dominamos un instrumento musical.

Todos estos conocimientos y destrezas son lo que siempre tenemos. Nadie ni nada nos los puede quitar. Son lo que nos hace únicos y nos permite aportar a las personas y comunidades que nos rodean. Son lo que nunca podemos perder.

Es en estas cosas en lo que debemos trabajar para crecer nuestro impacto en el mundo y tener una verdadera sensación de solidez bajos nuestros pies. ¿Que inseguridad puedo experimentar si sé que aunque me despidan de mi trabajo o quiebre mi empresa voy a estar bien por qué sé que lo puedo volver a hacer? Este es el verdadero secreto del crecimiento personal.

Cada día debemos voltear a ver hacia a adentro y conocernos mejor. ¿Dónde somos fuertes y en que debemos trabajar? No nos distraigamos con lo que está pasando allá afuera. Lo que hemos logrado y lo que tenemos es irrelevante —puede desaparecer en cualquier momento. Lo único que siempre tenemos es lo que somos y lo que podemos hacer.

Valentía

La valentía necesita de un ideal. Lo que unos perciben como valentía, para otros es tan solo el siguiente paso en el camino a concretar su visión.

La valentía viene del deseo de luchar por algo más grande que uno mismo. De saber que la única manera de llegar a la cima es venciendo al miedo. La valentía no es la ausencia de miedo, es la presencia de motivación.

Mientras más ideales tenga una persona por qué luchar, más fuerte será su incentivo para vencer el miedo —será más valiente. La valentía no es más que cambiar el miedo por el deseo de triunfar.

El momento perfecto

Este momento es perfecto. Todos lo son. Son nuestras expectativas y deseos los que no están en sintonía con la magnificencia del momento. Si aprendes a ver el mundo desde SU punto de vista, verás que todo siempre está bien.

Si algo sucede que no está de acuerdo a tus planes te molestas. Pero, ¿quien te dijo que el universo debe obedecer a tu voluntad? ¿Son tus planes la mejor manera de mover al mundo hacia el futuro? Con todo respeto te digo, sinceramente lo dudo mucho.

Los pensamientos acerca del futuro y los dolores que has experimentado te alejan del lo que ya tienes hoy. No te dejan apreciarlo e incluso hay momentos que con toda la rabia de tu ser lo empiezas a despreciar. No seas ingrato! Cada momento de tu vida es una maravilla que no debes dejar escapar.

Como todos los demás, quieres un futuro mejor. Y es importante trabajar por él. Pero no desde el punto de vista de que este momento que estás viviendo no es “perfecto”. Trabaja por tu futuro como si fuera un tipo de evolución, como la progresión natural de tu vida. Esto te ayudará a encontrar el camino, a apreciar el momento y nunca más volverás a vivir otro momento que no sea un momento perfecto.

Dónde conseguir el tiempo

Todo lo que quieres que vale la pena necesita tiempo. Si tú no estás dispuesto a dedicarle el tiempo que necesita, puedes estar seguro que alguien mas si lo hará.

¿Cuántas veces has visto a alguien más lograr algo que tú querías hacer? La reacción es siempre la misma. “Yo debí haberlo hecho, yo lo iba a hacer.” Pero la realidad es que tu no lo hiciste. La otra persona sí. Ella si le dedico el tiempo, tú no.

Si quieres hacer ese proyecto que puede cambiar el mundo —o al menos cambiar tu vida— necesitas encontrar el tiempo necesario para hacerlo. Las horas no solo aparecen de la nada. Las tienes que crear tú. ¿De dónde vas a sacar el tiempo?

El tiempo que necesitas lo debes robar. “Las horas que necesitas se las debes robar a la comodidad”, escribe Derek Sivers en el artículo que inspiró este post. Qué cierto es! Cosas como eliminar distracciones, apagar Netflix y perder menos tiempo con el teléfono pueden ser las primeras cosas que puedes considerar.

También le puedes robar tiempo al miedo. Hay muchas horas disponibles escondiéndose detrás del miedo que no te deja empezar el proyecto, que no te permite tomar la decisión. Hay mucho tiempo perdido por la parálisis que el miedo a fracasar te está causando.

Suficiente tiempo perdido, ha llegado el momento de actuar.

Sueños y tensión

Todas las personas tienen grandes sueños que quieren cumplir. Contrario a creencia popular, las personas siguen soñando durante toda su vida, no solo sueñan cuando son niños. Lo que sí es cierto es que los adultos tienden a abandonar sus sueños más rápido que los niños.

Mi frase favorita que explica de manera clara y concisa por qué los seres humanos abandonan sus sueños tan seguido viene de Seth Godin. La frase es:

“Nunca dejes algo con gran potencial a largo plazo solo porque no puedes manejar el estrés del momento.”

Esta idea es extremadamente poderosa. Los sueños no existen en el presente. Son algo que se debe empezar a construir hoy para que puedan existir algún día en el futuro. En otras palabras, los sueños hoy solo tienen el potencial de existir —son intangibles.

Estos sueños intangibles tienen el potencial real de cambiar nuestras vidas para siempre. En el futuro. En el presente los sueños nos generan estrés. Y es acá en donde entra a batear la segunda parte de la frase de Seth.

Si todo está bien en el momento no hay estrés. Si no hay nada que cambiar y lo único que se busca es mantener las cosas como están no hay estrés. Cuando no hay crecimiento, tampoco hay estrés.

Soñar un sueño con gran potencial necesariamente generará estrés porque la situación actual es radicalmente diferente al mundo que se visualiza en el sueño. La brecha existente entre la situación actual y el mundo en donde el sueño ya se cumplió crea una tensión que se genera por la diferencia que se percibe entre ambos escenarios. Mientras más grande el sueño, más grande la brecha, más grande la tensión y más grande la energía necesaria para cerrarla.

Cualquier sueño que valga la pena lograr, requiere de energía para poderse cumplir. Esta energía generará estrés y el estrés es la razón por la que los sueños se posponen o se llegan a olvidar por completo. El estrés se vive hoy, el sueño se concreta en el futuro. No dejes que el estrés y la tensión de hoy te impidan lograr tus sueños de mañana.

Cuando mas se necesita

Hay hábitos que definitivamente nos ayudan a estar mejor. Podemos poner el ejercicio y comer saludable hasta arriba de la lista. Otros que vienen a la mente son leer, meditar y dormir bien.

Mantener cualquiera de estos hábitos “positivos” requiere de energía y compromiso. No vienen de gratis. Pero el beneficio que traen es grande. Sostener un hábito positivo, sea cual sea, mejora considerablemente la calidad de vida.

Se sabe que toda persona va a atravesar momentos difíciles en su vida. Es en estos momentos cuando más se necesitan los hábitos positivos. Irónicamente es en estos momentos cuando la mayoría de nosotros los abandonamos por completo.

Cuando las personas están estresadas por situaciones de trabajo, la tensión les drena la energía, dejan sus rutinas de ejercicio y empiezan a beber. Cuando un persona está en un estado emocional “depresivo” descuida su dieta y come muchos azucares. Cuando las cosas se ponen difíciles tendemos a darnos permiso de bajar la guardia y cambiamos los buenos hábitos por otros no tan beneficiosos. Creo que tiene que ver con querernos consentir por la lástima que sentimos hacia nosotros mismos por las dificultades que estamos experimentando. Qué gran error!

Es en estos momentos difíciles cuando mayor impacto tienen los hábitos positivos en la vida de una persona. Es cuando más estresado se está que el esfuerzo de hacer ejercicio oxigena la mente y relaja el cuerpo. Es cuando más deprimida está una persona que una dieta saludable ayuda a subir el ánimo.

La tentación en los momentos difíciles es grande. Y es estos momentos cuando más se necesita no caer. Es en estos momentos cuando más se necesita aferrarse a los buenos hábitos que tanto ha costado construir. Después de todo, es para usarlos en estos momentos que se decidieron construir.

Amigos de responsabilidad

La persona más fácil de engañar eres tu mismo. Como juez y parte, siempre saldrás ganando. Es cierto, a muchos les compramos excusas, pero con nosotros mismos arrasamos con todo lo que esté en oferta. No es sorpresa que sea tan difícil responsabilizarse a sí mismo.

Del otro lado de la moneda existe el concepto da la presión social. Usualmente la presión social se presenta en un tono negativo —el joven empezó a fumar por la presión de sus amigos. La presión social al final del día es una herramienta cultural que ha ayudado a sobrevivir a la humanidad por cientos de miles de años. Al igual que cualquier otra herramienta, se puede utilizar para bien o para mal.

¿Cómo se podría ver la presión social utilizada para bien? Imagina un grupo de Whatsapp que has creado con 4 ó 5 de las personas que más admiras dentro de tu circulo de conocidos. Este grupo de Whatsapp solo tiene un objetivo: Hacer compromisos serios hacia los demás miembros del grupo y reportar si los compromisos se cumplieron o no. Eso es todo.

Esta idea no es nada nuevo y no es algo que yo me esté inventando. Lo que si les puedo decir es que es una herramienta que utilizo todos los días de mi vida y he logrado un sinfín de cosas que no hubiera logrado de no tener este grupo de apoyo. Mis compañeros también han logrado bastante. No somos diferente a los demás y somos muy vulnerables a comprarnos excusas y no ser responsables ante nosotros mismos. Para lograr más, nos necesitamos.

El nombre que se le da tradicionalmente a este tipo de iniciativas —sean en Whatsapp o cualquier otro medio— es el de “Amigos de responsabilidad”. Para que una iniciativa de amigos de responsabilidad funcione se necesita:

  • Admiración y respeto entre todos los miembros del grupo.
  • Un compromiso serio de cumplimiento por cada persona que se une al grupo.
  • Baja tolerancia a cualquiera que no cumpla sus compromisos. Estándares altos.
  • Deseo colectivo de superación. Ganas de crecer y de ver a los demás crecer también.

La presión social puede ser algo maravilloso cuando se utiliza para bien. Si realmente quieres lograr todo aquello que aún no has logrado, da el paso y haz el compromiso. Crea tu grupo de amigos de responsabilidad y empieza ya. No te. arrepentirás.