Lo fácil es aburrido

Hoy el equipo de beisbol en donde juega mi hijo jugó la semifinal del torneo que actualmente están jugando. El resultado final fue bastante desbalanceado a su favor. Está de más decir que a pesar del buen resultado la intensidad, enfoque e interés, estuvieron evidentemente ausentes en todos los niños del equipo —porque lo fácil es aburrido.

Es extraño escuchar a alguien quejarse cuando las cosas son fáciles, sin embargo, la queja que comúnmente se escucha es: “Qué difícil está esto, ya no quiero más.” Pero, ¿en realidad se siente mejor no tener retos significativos en el camino? ¿Realmente preferimos que las cosas sean fáciles? Yo creo que no.

Hacer algo que ya se sabe hacer bien no es emocionante. Crecer, a través de enfrentarse a un buen reto sí acelera el corazón. Saber de antemano que el resultado va a ser positivo no tiene gracia, no existe el riesgo de poder perder. Tener que luchar contra corriente para salir victorioso desarrolla nuevas habilidades y ejercita la mente y la voluntad.

Lo fácil es aburrido porque no nos pone a prueba. Lo fácil es aburrido porque no requiere que demos lo mejor que tenemos. Lo fácil es aburrido porque no nos enseña nada. Lo fácil es aburrido porque no nos sorprende. Lo fácil es aburrido porque no nos exige. Lo fácil es aburrido porque no nos puede enseñar de que estamos realmente hechos. Lo fácil es aburrido porque nosotros siempre queremos mejorar.

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