Buenas decisiones y las reacciones emocionales

Tomar buenas decisiones requiere de claridad de pensamiento y de un espíritu centrado. Podemos decir que mientras más calmada esté la mente y más en paz esté el corazón, mejores decisiones se tomarán.

Es fácil de entender que mantener la claridad y la calma es parte fundamental de decidir bien pero una vez que la neblina ha desciende todo se va al carajo y tiramos nuestra capacidad de tomar buenas decisiones por la ventana.

¿Y qué es esta neblina? Principalmente la neblina toma forma de reacciones emocionales —aquellas respuestas emocionales que decidimos tener ante los eventos que ocurren a nuestro alrededor.

Las reacciones emocionales pueden generar cualquier tipo de emoción por lo que es importante hacer un muy breve resumen de los tipos de emociones que podemos experimentar. Las emociones se pueden clasificar en dos grandes grupos: emociones positivas(felicidad, amor, gozo, etc.) y emociones negativas (enojo, envidia, ansiedad, etc.). Usualmente las emociones negativas se consideran como dañinas y las positivas como beneficiosas. Esto no siempre es el caso.

Por ejemplo, una madre está tratando de ayudar a su pequeño hijo a quien le acaba de caer un árbol encima. Su enojo y frustración le pueden dar fuerzas sobrenaturales y así podrá mover el arbolo para salvar a su hijo. De igual manera, un inversionista puede estar lleno de genuina felicidad y por ende estar más optimista de lo normal y puede tomar una decisión de negocios que le cueste millones dólares. El resultado de las decisiones no tiene nada que ver con el estado emocional en que estemos.

Es muy importante entender esto porque crecimos creyendo que siempre tomamos las decisiones de manera racional y utilizando la cabeza. No es cierto. La mayoría de decisiones las tomamos a un nivel emocional (bajo la neblina). ¿Cuántos de ustedes han seguido con una relación que saben que no les beneficia pero simplemente no la pueden dejar? ¿Cuántos de ustedes han seguido fumando sabiendo que el cigarro los puede enfermar o incluso matar pero no aguantan la ansiedad que se apodera de sus cuerpos al dejar de fumar? Hay millones de ejemplos. La gran mayoría de las decisiones que tomamos no son racionales.

Esto no quiere decir que debemos buscar volvernos robots o el Sr. Spok y que debemos suprimir nuestras emociones. Las emociones son la manera en que experimentamos nuestra vida como humanos. Es de lo más preciado que tenemos. En lo que sí debemos trabajar es en cambiar nuestra relación con ellas.

Es importante que aprendamos a dejar de perdernos en ellas y poder experimentarlas de una manera atenta en dónde en todo momento estamos plenamente conscientes de qué estamos sintiendo. Esto nos permitirá saber que nuestro juicio por el momento está nublado por la neblina de las emociones y que tenemos dos opciones: o esperamos un tiempo para decidir o decidimos en el momento tomando en cuenta el sesgo emocional que estamos viviendo en ese instante.

Sea como sea, haya neblina o no, siempre podemos usar nuestro mejor juicio. Solo debemos mantener una mente clara, un espíritu centrado y una conciencia clara de nuestros estados emocionales.