Un toque de magia

Cada uno de nosotros es un ser verdaderamente mágico. Tenemos la capacidad de regalar un toque de magia en cada interacción que tenemos con alguien más. Tan solo debemos estar abiertos a entregarnos. También podemos encontrar un toque de magia hasta en las cosas más cotidianas de nuestras vidas. Tan solo debemos estar abiertos a ser receptivos.

Un corazón abierto a aceptar el mundo como es, eso es magia. Un corazón que no necesita que las cosas ocurran según sus caprichos para ser feliz, eso es magia. Un corazón que encuentra la maravilla escondida en cada detalle y en cada obstáculo, eso es magia.

Cada respiro que se nos ha regalado es un toque de magia. Hay un toque de magia en cada amanecer y en el último respiro antes de perecer. Todo es magia. Que nos reusemos a querer verlo así —eso es otra cosa.

Hay un toque de magia en ese problema que no nos deja dormir. De lo contrario ¿cómo podríamos descubrir de que estamos hechos? Hay un toque de magia en ese dolor que a duras penas nos deja respirar. De lo contrario, ¿cómo conoceríamos lo más profundo de nuestra humanidad?

Estamos rodeados de magia. Y nosotros mismos somos magia. Hay magia por todos lados. Tan solo hay que creer. Cada segundo que pasa en el que no queremos abrir nuestros corazones a la magia que nos rodea es un segundo perdido. Cada segundo que pasa en el que no queremos regalar nuestra magia al mundo es otro segundo perdido. Ya no perdamos más tiempo, ¿sí?

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